Encontrar varios cabellos en la almohada al despertar, en el cepillo después de peinarse o acumulados durante el baño puede encender las alarmas. Sin embargo, perder cabello diariamente forma parte de un proceso natural del organismo y no necesariamente significa que exista alopecia.
Cuando la caída aumenta durante varias semanas, aparecen espacios visibles en el cuero cabelludo o comienza a modificarse la densidad, entonces sí puede ser recomendable buscar una valoración profesional.
¿Cuántos cabellos es normal perder al día?
Perder aproximadamente entre 50 y 100 cabellos diariamente se considera normal, de acuerdo con la Academia Americana de Dermatología, AAD. Este desprendimiento ocurre como parte del ciclo natural del cabello y, por sí solo, no es considerado una señal de pérdida capilar.
Además, intentar calcular visualmente esa cantidad puede resultar engañoso. Cien cabellos largos o gruesos pueden parecer muchos más que la misma cantidad de hebras cortas y delgadas.
También existe una diferencia entre el desprendimiento excesivo y la pérdida de cabello. El primero puede presentarse temporalmente después de determinados acontecimientos que afectan al organismo, mientras que la pérdida capilar puede relacionarse con factores hereditarios, enfermedades, medicamentos o daño constante sobre el folículo.
¿Qué señales de caída del cabello ameritan consultar a un dermatólogo?
Hay algunos cambios que pueden indicar que ya no se trata únicamente del desprendimiento cotidiano. Una de las principales señales es notar una caída mucho mayor de lo habitual que se mantiene durante varias semanas.
También conviene prestar atención cuando aparece:
- Una reducción visible en la densidad del cabello.
- Una raya central que comienza a ensancharse.
- Entradas que avanzan progresivamente.
- Una coleta que se siente considerablemente más delgada.
- Zonas redondas o localizadas sin cabello.
- Mechones que se desprenden repentinamente al lavar o cepillar.
- Una línea de nacimiento del cabello que comienza a retroceder.
Otros síntomas, como comezón intensa, ardor, dolor, enrojecimiento, descamación o lesiones en el cuero cabelludo, también justifican una valoración, ya que algunas infecciones y enfermedades dermatológicas pueden provocar pérdida de cabello.
¿Por qué puede aumentar repentinamente la caída del cabello?
Una caída temporal mayor puede aparecer después de situaciones que generan estrés físico o emocional para el organismo. Este fenómeno se conoce como efluvio telógeno.
Entre sus posibles desencadenantes se encuentran una pérdida importante de peso, el parto, periodos de estrés intenso, fiebre alta, una cirugía o la recuperación de determinadas enfermedades. La caída puede comenzar incluso varios meses después del acontecimiento que la provocó.
En muchos casos, cuando desaparece el desencadenante, el desprendimiento disminuye gradualmente y el cabello recupera densidad durante los meses siguientes.
Sin embargo, no todas las causas funcionan de la misma manera. La pérdida hereditaria, algunas enfermedades del sistema inmunitario, determinados medicamentos y los peinados que mantienen el cabello demasiado tirante también pueden provocar alopecia.
Por ello, si existe una caída persistente, no es recomendable comenzar por cuenta propia suplementos o tratamientos prometidos en redes sociales. Incluso consumir cantidades excesivas de algunos nutrientes puede empeorar la pérdida capilar.
Un dermatólogo puede evaluar el patrón de caída, revisar el cuero cabelludo y determinar si es necesario realizar estudios adicionales. En algunos tipos de pérdida del cabello, identificar la causa y comenzar el tratamiento de forma temprana puede mejorar los resultados.
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