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Construcción Artesana

A NIVEL DE CALLE

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Escuchar a los arquitectos mexicanos hablar de las grandes posibilidades que nos permite el seguir construyendo de manera artesanal que, aunque es una interesante tradición de varias generaciones, me genera un poco de preocupación. Sobre todo, por los riesgos que existen para quienes laboran en la industria de la construcción en este país, la cantidad de materiales empleados y los errores que se cometen por esta misma causa.

Si bien existen muchos trabajos que solo el maestro del oficio sabe hacer, los tiempos actuales exigen cumplimiento en tiempo, forma y, nunca sobra mencionarlo, seguridad. Es fácil apreciar que la industria de la construcción no ha avanzado gran cosa en los últimos 80 años, aunque año con año las exposiciones se atiborren con nuevas, pero a la vez viejas, soluciones.

Por ejemplo, cuando recibimos un espacio en obra gris es necesario nivelar el suelo ya que la losa que nos entrega el constructor tiene desnivel. Para ello debemos considerar entre varios camiones de arena y cemento o comprar un material autonivelante en ocasiones más costoso que el acabado final. Después de varios días, es necesario instalar adhesivos para que el piso, piedra o lo que decidamos poner se adhiera al suelo y finalmente debemos instalar una boquilla para evitar filtraciones y cubrir el pequeño espacio entre piezas. Cuatro capas de productos instalados casi igual que en 1930. ¿No sería una solución reducir la cantidad de materiales, el trabajo manual y los costos de todo este proceso?

Situaciones similares suceden con estructuras, muros, fachadas y techos. Como muchos, soy defensor de los materiales naturales y atemporales, sin embargo, creo que las técnicas empleadas y su tratamiento podrían ser mucho más innovadoras. ¿Es prudente en el 2020 eliminar el zarpeo en nuevas obras e incluirlo en el más reciente capítulo de la restauración?

Y en cuanto a riesgo y ruido, no estamos tan lejos del medievo. Mazo, cincel, martillo y pala siguen siendo los preferidos de muchos, las herramientas poco más modernas como taladros y cortadoras logran sacar lo peor de los vecinos. Y aún es común y triste leer notas de trabajadores que se accidentan o mueren en las obras.

En las oficinas mucho se habla del BIM, el Revit y renderizado. En las fábricas surgen nuevos químicos, aislantes, vidrios dobles y acabados. Mientras que en las obras poco se avanza, seguimos con la construcción artesanal. Pareciera que los beneficiados de las primeras dos no tienen interés alguno en cambiar las terceras.

DFERNANDEZ@CITIO.WORK

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