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El caso Tlatelolco

AMARRES DE IXTLE

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POR MAURICIO MAYCOTTE

El 2 de octubre de 1968 sucedería uno de los acontecimientos más infames de la historia moderna de México, la matanza de Tlatelolco. Cada año no se olvida el brutal evento en la Plaza de las Tres Culturas, ubicada en las inmediaciones del Conjunto Urbano Presidente Adolfo López Mateos de Nonoalco Tlatelolco. 

Construido entre las décadas de los 50's y 60's, el macro proyecto se lograría edificar no únicamente gracias a la época de bonanza económica en el país, conocida como el desarrollo estabilizador. Fue algo crítico el hecho de que uno de los más grandes proyectistas del modernismo latinoamericano se encontrara en el pináculo de su carrera, el arquitecto Mario Pani Darqui. 

Proveniente de una acomodada familia del centro del país, con conexiones en el ámbito político y empresarial, Pani tuvo su formación como arquitecto en la Escuela Nacional de Bellas Artes en París, Francia. Durante su estancia en Europa mostró una fuerte admiración e influencia por la arquitectura de uno de los más grandes modernistas, Le Corbusier. 

En su regreso a México, su arquitectura definió al modernismo mexicano. Tlatelolco fue uno de sus más claros ejemplos. Localizado en un predio de casi 100 hectáreas, el conjunto urbano actualmente es poblado por poco menos de 30 mil personas y está compuesto por más de 100 edificios de departamentos, zonas comerciales, estacionamientos, escuelas de educación básica, guarderías, hospitales, oficinas, teatros, cines y una central telefónica. Por encima de todo, se acentúa el espacio público entre los edificios, siendo este no el resultado del acomodo de las masas edificadas, sino el corazón de un proyecto regido por un orden ortogonal. La serie de patios que habitan entre las construcciones son espacios para el florecimiento de la vegetación, el convivio de las familias, además de zonas deportivas y de esparcimiento para la comunidad. 

En general, Latinoamérica fue el campo de cultivo de las utopías urbanas del movimiento moderno europeo. Conjuntos como Tlatelolco nunca pudiesen haber existido sin antes haberse proyectado una ciudad como la Ville Radiuese. En este se logra el cometido de la idea original de Le Corbusier para el habitante de la Ville Radieuse: gozar en todo momento de luz solar, aire fresco y áreas verdes. Las amplias plazas y jardines, además del fomento a la circulación peatonal en el interior se conserva vigente en su carácter de obra ejemplar.

Debemos proponer cada vez menos fraccionamientos con bardas perimetrales y más Tlatelolcos en Monterrey. Recordemos que, según los indicadores de seguridad pública, aquella protección que el muro perimetral prometió hasta la fecha no ha llegado a nuestros hogares. Según Jane Jacobs, no existe mejor policía que los vecinos, al aprovechar espacios para la convivencia vecinal, lograremos el bienestar que tanto anhelamos y disfrutaremos de una mejor ciudad. 

MAURICIO@DESPACHOEME.COM

 

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