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HUMILDE, SENCILLO

AMARRES DE IXTLE

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POR MAURICIO MAYCOTTE

Corría el año de 1974 cuando en la región montañosa de Austria, en el estado de Vorarlberg nacía Bernardo Bader. Con estudios en la Universidad de Innsbruck, es un arquitecto que cuenta con su práctica independiente desde el 2003. Entre sus actividades profesionales está el ser miembro de distintos consejos relacionados con el diseño urbano y la arquitectura. La docencia no es algo ajeno, ya que ha impartido clases en la Universidad de Lichtenstein y el Instituto de Composición y Diseño Hochschule St. Gallen. Actualmente, su oficina se localiza en la pequeña localidad de Bregenz, Austria. 

Aún y cuando es un arquitecto relativamente joven, con una oficina en un poblado de menos de 30,000 habitantes, Bernardo Bader ha logrado desarrollar una obra que ya goza de prestigio en el continente europeo. Desde el año en que fundó su estudio hasta la actualidad ha obtenido premios de primer lugar en concursos de tipologías diversas. Escuelas, viviendas colectivas, centros religiosos, clubes deportivos e incluso cementerios han sido encargos de la firma obtenidos por este medio (un proceso de asignación de proyectos que aún se encuentra en el alba de este lado del Atlántico). 

La obra del austriaco se muestra sencilla, pero no por eso es poco interesante. Volúmenes rotundos se enclavan en las faldas de los Alpes, mimetizándose con la arquitectura del sitio, imponiendo su presencia en las montañas. Masivas cajas de madera son proyectadas por su lápiz, sus grandes ventanales absorben la montaña hacia las distintas partes del programa arquitectónico.  La penumbra termina por dar un aire de misticismo a los espacios interiores.

Una aparente sencillez compositiva desde el exterior pudiera engañar a más de uno, sin embargo, las secuencias espaciales, el ritmo estructural, la incidencia de luz y la adaptación al contexto nos hablan de una complejidad que pocos arquitectos saben manejar como Bader. 

En su “Casa en el Prado”, construida en Vorarlberg, Austria en 2010, se presenta ante el espectador un masivo volumen de madera grisácea. Hacia el exterior se pueden ver pocas ventanas, las cuales se colocan estratégicamente para aprovechar las mejores vistas del contexto. En el interior existe un apacible patio abierto como corazón del proyecto. El área social de la casa convive con dicho espacio, volcándose hacia este con una imponente doble altura y sus respectivos ventanales. Las recámaras también aprovechan la vista hacia el patio, con sus enormes ventanas viendo hacia él. En el perímetro existen zonas semicubiertas que protegen al habitante de la lluvia, el sol o la nieve, fomentando la vida en el exterior y la contemplación de los Alpes cercanos. 

Otros proyectos de Bernardo Bader que vale la pena consultar es la Capilla Salgenreute, un pequeño templo de procesión o la Casa en Stürcherwald, con sus dobles alturas y amplios ventanales. 

Bernardo Bader ha logrado concretar una arquitectura que respeta su entorno, no solo físico sino histórico. Existen claras referencias a la arquitectura vernácula en sus proyectos, los cuales se muestran humildes y sencillos, pero sincrónicamente gozan de una complejidad espacial y ejecución dignas de presumirse. 

MAURICIO@DESPACHOEME.COM

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