Por Daniel Fernández
¿Hace cuánto tiempo no vas al parque de tu colonia? Si creciste en una zona de casas unifamiliares, como la mayoría en Monterrey, es muy probable que varios habitantes de tu vivienda tengan años sin ir al más cercano. ¿Porqué?
En Monterrey, en el mejor de los casos, muchos están pensados para los niños y los deportistas. Quienes no entramos en esos dos grupos, es poco probable que nos encuentres ahí cualquier día de la semana.
Un parque, por definición, es un terreno al interior de una población destinado a jardines y árboles que sirve como espacio de recreación y esparcimiento para todos los ciudadanos. Entonces, si deben funcionar para todos los ciudadanos, ¿por qué vemos más niños y deportistas?
Dejando a un lado aquellos abandonados y que lucen desiertos, un buen proyecto es aquél que visitan adultos mayores, adolescentes, parejas, jóvenes, familias, trabajadores, vecinos, turistas, fotógrafos, mascotas y sí, niños y deportistas también.
Estos deben servir como pulmones que limpian el aire y como sitios comunes donde suceden encuentros casuales entre ciudadanos diversos. Si hay un pequeño expendio de snacksy bebidas, tenemos una razón más para ir o quedarnos un rato más.
Aquellos vecinos con cerrazón a que otras actividades sucedan dentro de ellos, en defensa de la zona exclusivamente residencial, limitan las posibilidades en el espacio. Pareciera que nunca conocieron los exitosos Fundidora o Niños Héroes, que nunca hubo kermeses en Colinas o que no compraron ‘brujitas’ en el Parque Mississipi.
La diversidad de atractivos que motive la llegada de diferentes personas es lo que les da vida. Si limitamos los lugares públicos a solo ciertos grupos definidos como las calles al automóvil, las banquetas a los adultos y los parques a los niños y deportistas, estamos cayendo en el mismo error de ahuyentar a un gran porcentaje de la población que bien pudieran sumar encuentros y actividades con lo cual se enriquece la vida de ciudad.
Es por ello que sitios como el Central Park de Nueva York con todo tipo de personas conviviendo, pequeños comercios sirviendo snacks, diversas actividades y eventos, se vuelven referentes de la ciudad. Lo mismo sucede con Coyoacán en la Ciudad de México o el Retiro en Madrid.
Un pequeño comercio contrario a lo que algunos argumentan, dará mayor dinamismo y por ende seguridad. Está bien dedicar una zona para niños pequeños con protección, pero no por ello debe estar todo enrejado. El sitio de las mascotas podría bien prever necesidades básicas de los animales y las bancas lo suficientemente cómodas y sombreadas para poder salir a leer.
Los parques, como el resto de las áreas públicas, deben servir a todos y no solo a unos cuantos. No importa la escala, si es de colonia o uno grande urbano, debe poder atraer gente de todas las edades, lugares de procedencia, poder adquisitivo y género por igual.
DFERNANDEZ@CITIO.WORK
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