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Safari de color en Sudáfrica

Este increíble hotel boutique se ha convertido en el hospedaje perfecto en la paradisíaca Isla Mauricio por sus increíbles vistas, naturaleza, comodid

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Por Arq. Elena Orozco

Imágenes: Cortesía Salt Resorts 

Cuando las aguas cristalinas decoran todo alrededor, es solamente justo crear un diseño digno de un hotel boutique con detalles turquesas, pero con un estilo que apoye las vistas naturales de un lugar como Mauricio, la isla al este de Sudáfrica. Así se creó el concepto de impacto geométrico del hotel SALT of Palmar, diseñado por el arquitecto local JeanFrançois Adam de JFA Architects en una colaboración con la artista francesa, Camille Walala.

Si bien, los diseños de Walala son mundialmente conocidos por sus vastas formas cromáticas, ese toque de líneas y colores en bloque está tangible en todos los espacios proyectados por Jean‐François, quien buscó trabajar con una artista en lugar de un diseñador de interiores, con el afán de dar vida a algo nuevo. Fórmula que funcionó desde los elementos decorativos hasta murales, textiles y mobiliario; la paleta pop de la francesa le otorga unlookdivertido para los viajeros modernos que buscan redescubrir la isla. 

Para acentuar el compromiso de sustentabilidad con el medio ambiente los colores claros abundan a propósito para ir a la par con las arenas blancas en el exterior y que, gracias a la arquitectura, hay una proximidad directa entre las 59 habitaciones y el mar abierto. Por ejemplo, todas las camas están orientadas hacia la playa, sin que la luz del sol sea en demasía, y se rediseñó la alberca principal para que esté más cerca al océano. Todo esto sin alterar la flora y fauna del sitio. 

“Cada elemento en el hotel está diseñado para unir a la gente. Las mesas comunales en la panadería, el restaurante y el bar en la playa, hasta el bar en la terraza y el spa. Se trata de reunirse, compartir historias de viajes y disfrutar de este increíble lugar”, dice el arquitecto sobre sus intenciones en SALT of Palmar.

Además de la colaboración entre estos dos diseñadores, el arte local fue un mustpara decorar el hotel. Las 950 piezas de la vajilla fueron hechas a mano por la ceramista Jeanine, así como el evidente talento de padre e hijo, Mawlabaccus y Said Moosbally, encargados de las sillas tejidas en todo el resort, entre otros colaboradores. El resultado es un colectivo de diseño y empoderamiento que exhibe el talento local en busca de una nueva identidad moderna para la isla.  

 

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