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Segundos pisos

A NIVEL DE CALLE

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Existe la antigua y falsa creencia de que la solución al tráfico es añadir carriles. Es decir, si todos los días pasan muchos autos por una calle y ésta se congestiona, añadiendo un carril adicional, tendremos menos autos en cada carril y problema resuelto. Esto es totalmente falso por varias razones a las que juntas llamamos: tráfico inducido. Creo que las principales son dos.

En primera, cuando se amplíe, más personas decidirán tomar esta ruta. Creerán que con la sobre oferta de carriles irán más rápido, pero pronto ambos carriles tendrán la misma demanda, cada uno volviendo al punto anterior con unos cuantos millones menos en las finanzas públicas y más conductores enfadados en el tráfico, el claro ejemplo de Venustiano Carranza en Monterrey.

Y segundo, quien visita ciudades con amplias calles su primera alternativa será andar en auto sin pensarlo mucho. ¿Quién en su sano juicio va a Dallas sin auto y quién va a Manhattan con uno?

Lo mismo sucede con los locales, si a donde debo ir es demasiado tardado, complicado o caro para llegar y estacionarse como en Manhattan, buscaré ir en otro medio si existe la opción. Mientras que, si es fácil y barato conducir, como en Dallas, seguro será mi primera elección.

Cuando el espacio es ya de por sí limitado, algunas ciudades como CDMX y Santiago de Chile, han optado por segundos pisos con cuota, algo que ya se comprobó no ser la solución y que actualmente se plantea como opción en nuestra ciudad.

Aparte de reducir el valor de las propiedades aledañas, fraccionar aún más el tejido urbano y aumentar la inseguridad por donde estos pasos elevados van, se ha reducido la posibilidad de movilidad de las mayorías. Recientemente se planteó en el congreso de la Ciudad de México si ahora conviene hacer el segundo piso gratuito y quitar la concesión, ya que no funciona como se esperaba.

Ya de por si la Carretera Nacional, Morones Prieto y Gonzalitos están muy limitadas a la población que cuenta con auto propio. Añadir carriles de paga quizás beneficie a unos pocos temporalmente a costa de vecinos, comerciantes y visitantes.

En vez de ampliar las opciones para quienes quisieran transportarse de una manera alterna y estorbar menos, es decir, transporte público y medios que cobran popularidad en el mundo como la bici y el scooter, de manera segura y con sombra, se pretende gastar en una idea mala, cara y obsoleta volviendo aún más sucio, caliente y gris el panorama urbano.

Pobre Monterrey, tan cerca de Texas y tan lejos de ser sostenible.

DFERNANDEZ@CITIO.WORK

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