Conversamos con Marcial Herrera sobre una de las facetas más importantes de su vida: la paternidad.
Entre recuerdos, aprendizajes y entrañables anécdotas familiares, él comparte cómo ha evolucionado su relación con sus hijos, Cordelia Herrera y Luis Felipe Herrera, los valores que busca transmitirles y el orgullo que siente al verlos construir su propio camino.
Marcial, ¿cómo describirías tu experiencia de ser padre en una sola palabra y porqué?
¡Privilegio! Porque ser padre me ha permitido acompañar de cerca el crecimiento de mis hijos, aprender de ellos y ver cómo cada etapa de su vida también me ha ayudado a crecer como persona.
¿Qué fue lo primero que paso por tu mente el día que te convertiste en papá?
Recuerdo una mezcla de emociones difícil de describir: felicidad, emoción y también un gran sentido de responsabilidad, especialmente porque me convertí en papá de dos hijos al mismo tiempo.
¿Cuál ha sido la enseñanza más grande que te han dejado tus hijos?
La enseñanza más grande que me han dejado mis hijos es que nunca dejamos de aprender.
A través de ellos he aprendido a ver la vida desde una perspectiva distinta, a ser más paciente, más flexible y a valorar lo verdaderamente importante: el tiempo compartido, la familia y los momentos que construimos juntos.
¿Cómo es un día ideal de convivencia con ellos cuando tienen tiempo juntos?
Mi día ideal con ellos es algo sencillo: reunirnos, compartir una comida, disfrutar de una larga sobremesa y reírnos juntos.
Conforme los hijos crecen, uno valora cada vez más esos momentos en los que todos coinciden y pueden disfrutar de estar juntos sin distracciones.
¿Qué actividades disfrutan más en familia?
Los viajes son, sin duda, nuestra actividad favorita en familia. Nos permiten pasar tiempo de calidad juntos, descubrir nuevos lugares y acumular experiencias que se convierten en algunos de nuestros mejores recuerdos.
¿Cómo ha evolucionado tu relación con tus hijos a medida que han ido creciendo?
Con el tiempo, la relación ha cambiado de una manera muy bonita. Cuando eran pequeños, mi papel era protegerlos y guiarlos; hoy disfruto verlos tomar sus propias decisiones, compartir experiencias y aprender de ellos.
La cercanía sigue siendo la misma, pero ahora está acompañada de una admiración por las personas en las que se han convertido.
¿Qué valores consideras fundamentales transmitirles en esta etapa de sus vidas?
En esta etapa, más que enseñarles algo nuevo, busco reforzar valores que siempre han sido importantes en nuestra familia: la honestidad, el respeto, la gratitud y el amor por el trabajo.
¿Hay alguna tradición familiar que procuren mantener año tras año?
Una tradición que procuramos mantener es realizar al menos un viaje al año los cuatro juntos.
¿Cuál ha sido uno de los momentos más divertidos o inolvidables que has vivido junto a tus hijos?
Uno de los momentos que más recordamos en familia sucede cada vez que viajamos.
Tengo la costumbre de dejar algo olvidado en la bandeja de seguridad del aeropuerto, ya sea el celular, la cartera o alguna otra pertenencia, así que inevitablemente termino siendo regañado por todos.
Se ha vuelto una anécdota tan recurrente que mis hijos siempre están pendientes de revisar que no deje nada atrás. Afortunadamente, siempre termina en risas y es una de esas historias familiares que seguimos recordando en cada viaje.
¿Cómo encuentras el equilibrio entre tus responsabilidades profesionales y el tiempo juntos en familia?
Me considero una persona muy workaholic, por lo que encontrar ese equilibrio siempre ha sido un reto.
Ahora que mis hijos ya no viven con nosotros, valoramos aún más el tiempo que podemos compartir.
Procuramos reunirnos al menos una vez por semana para comer o cenar juntos y ponernos al día. Además, tenemos la fortuna de coincidir en ocasiones por temas de trabajo.
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