UN PROYECTO CON ALMA MEXICANA
Carlos Rivera no solo presenta un nuevo material discográfico, sino que abre la puerta a una etapa más honesta en su carrera. ¡Vida México! es un proyecto que rinde homenaje a la cultura y tradiciones del país a través de canciones inéditas, pero también revela a un artista más íntimo y vulnerable. “¡Vida México! es una manera mía de honrar a nuestro país, pero no solo desde la música, sino a todo lo que somos como mexicanos: desde las tradiciones, desde todo lo que nos han heredado nuestros abuelos, nuestros padres”, explicó.
El álbum nace desde una idea de dualidad, desde esa habilidad y visión nata de los mexicanos de encontrar belleza en todas partes, incluso en lo que podría parecer triste y sombrío como la misma muerte. “Yo perdí a mi papá hace tres años, entonces mi proceso creativo me llevó hasta este disco. Mi idea era crear un concepto que hablara de la vida, pero al final hablar de la vida es hablar de la muerte… somos increíbles los mexicanos, porque siempre le damos la vuelta a todo, incluso a la muerte”, compartió.
El material, compuesto por 16 temas de mariachi, también encuentra su fuerza en el encuentro. Cinco colaboraciones con referentes de la música mexicana que respondieron a momentos que parecían destinados a suceder. “En el caso de Alejandro Fernández, es un gran amigo mío. Llevábamos mucho tiempo queriendo hacer una canción juntos y cuando se la mandé, dijo: ‘vamos a hacerlo, es el momento’. Esa canción es 100% mía”, recordó.
El resto de las colaboraciones mantiene esa misma naturalidad.
“Con Ana Bárbara fue algo muy natural… la grabamos. Con Pepe Aguilar pasó algo curioso: él iba a producir la canción, pero cuando me mandó el arreglo le pregunté si no quería cantarla conmigo y la grabó en ese momento. Con Marisela no nos conocíamos personalmente, pero la canción tenía mucho de su estilo… y con Natalia Lafourcade retomamos una versión de Recuérdame que mucha gente no conoce”, detalló.
Con ¡Vida México! En Concierto, Rivera lleva esta narrativa al escenario con una propuesta renovada que equilibra su esencia pop con una identidad mucho más arraigada. La gira recorrerá escenarios emblemáticos en México —como la Plaza de Toros en Ciudad de México— y España, con paradas clave en Monterrey, donde se presentó la semana pasada en el Domo Care y regresará el 28 de noviembre a la Arena Monterrey.
La diferencia es clara: por primera vez, el mariachi no es un elemento complementario, sino el eje del espectáculo. “De entrada, traigo mariachi, pero un mariachi propio. Antes lo había incorporado poco a poco, pero ahora ya hay suficiente repertorio para que tenga un lugar dentro del show. Nunca había tenido la oportunidad de hacer una gira completa con este formato. Además, muchos de los músicos son jóvenes, herederos del mariachi, y eso también es parte de la magia”, afirmó.
Más que un cambio de formato, es una declaración de identidad. Sobre el escenario, Rivera conecta con el origen de su vocación. “Cuando me subo al escenario, escucho el mariachi y me visto de charro, siento que estoy donde siempre quise estar. Yo empecé cantando con mariachi desde niño, entonces hoy se juntan mis dos pasiones”, confesó.
La gira, además, busca expandirse a nuevos territorios, llevando la música mexicana más allá de sus públicos naturales. “En la anterior visitamos 15 países y ahora queremos llegar a 20, incluso ciudades como Londres o París”, adelantó.
Hoy, más que reinventarse, Carlos Rivera parece reconciliarse consigo mismo. Vida México no es solo un álbum ni una gira: es el punto donde su historia personal, su identidad cultural y su visión artística finalmente coinciden en el mismo lugar. Y en ese equilibrio redefine el éxito desde un sitio mucho más simple —y quizás más difícil de alcanzar: la tranquilidad de saber que está exactamente dónde quiere estar.
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