Las brochas de maquillaje forman parte de la rutina de belleza de millones de personas, pero pocas les prestan la atención que merecen cuando se trata de su limpieza. Aunque puedan parecer limpias a simple vista, con el uso diario acumulan residuos que podrían afectar tanto el acabado del maquillaje como la salud de la piel.
Mantener estos accesorios en buen estado no solo ayuda a prolongar su vida útil, sino que también reduce la acumulación de bacterias y otros microorganismos. Por ello, especialistas en dermatología comparten cada cuánto deben lavarse y cuál es la forma correcta de hacerlo.
¿Cada cuánto hay que limpiar las brochas de maquillaje?
La Academia Americana de Dermatología recomienda lavar las brochas de maquillaje cada 7 a 10 días como regla general para eliminar residuos, grasa y bacterias que pueden acumularse con el uso constante.
No obstante, la frecuencia puede variar según el tipo de producto con el que se utilicen:
- Brochas para bases, correctores y productos líquidos o en crema: lo ideal es limpiarlas dos o tres veces por semana, ya que retienen más humedad y residuos.
- Brochas para polvos, rubor o sombras: basta con lavarlas una vez por semana, siempre que se usen con regularidad.
Los especialistas advierten que las brochas sucias pueden convertirse en un ambiente propicio para la proliferación de bacterias, hongos y otros microorganismos, aumentando el riesgo de irritaciones, brotes de acné o algunas infecciones cutáneas.
¿Cómo limpiar correctamente las brochas de maquillaje?
Para evitar dañarlas, la AAD recomienda seguir un procedimiento sencillo:
- Enjuagar únicamente las cerdas con agua tibia, evitando mojar el mango.
- Aplicar un shampoo suave, jabón neutro o un limpiador específico para brochas.
- Masajear las cerdas con movimientos suaves hasta eliminar los restos de maquillaje.
- Enjuagar varias veces hasta que el agua salga completamente limpia.
- Retirar el exceso de humedad con una toalla limpia.
- Dejarlas secar en posición horizontal, ya que colocarlas de pie puede hacer que el agua dañe el adhesivo que une las cerdas al mango.
Además, los expertos aconsejan guardar las brochas en un lugar fresco y seco y evitar compartirlas con otras personas para disminuir el riesgo de transmisión de bacterias.
¿Qué pasa si no limpias tus brochas de maquillaje?
Con el paso del tiempo, las brochas acumulan restos de maquillaje, células muertas, grasa natural de la piel y polvo. Esa combinación favorece el crecimiento de microorganismos que pueden afectar la salud de la piel.
Y entre las principales consecuencias de no lavarlas con frecuencia, podemos encontrar:
- Aparición de brotes de acné.
- Irritación o sarpullido.
- Posibles infecciones cutáneas.
- Contaminación de los productos de maquillaje.
- Un acabado menos uniforme al aplicar cosméticos.
Por ello, incorporar la limpieza de las brochas a la rutina de cuidado personal puede marcar una diferencia tanto en la salud de la piel, como en la duración y desempeño de estas herramientas de maquillaje.
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