El nombre puede sonar bastante extraño e incluso poco apetecible, pero el té de la hormiga no se prepara con hormigas. En realidad, se trata de una infusión elaborada con una planta que durante generaciones ha formado parte de la medicina tradicional en distintas regiones de México.
También conocida como escobilla, escoba amargosa, confitillo o hierba de la hormiga, esta planta se ha utilizado principalmente para molestias digestivas y otros padecimientos. Sin embargo, antes de convertirla en el nuevo básico de la alacena conviene saber qué beneficios son tradicionales y cuáles cuentan realmente con respaldo científico.
¿Qué es el té de la hormiga y para qué sirve?
La planta a la que se refiere este remedio es Parthenium hysterophorus, una hierba originaria de América tropical que suele crecer en zonas de clima cálido y semicálido. Puede alcanzar entre 60 y 80 centímetros de altura, tiene hojas profundamente divididas, pequeñas flores blancas y frutos secos de color oscuro.
De acuerdo con el Atlas de las Plantas de la Medicina Tradicional Mexicana de la UNAM, sus usos tradicionales se concentran principalmente en problemas digestivos, como dolor de estómago, empacho, molestias relacionadas con la bilis y la llamada fiebre intestinal. También se ha utilizado tradicionalmente como analgésico y para algunas molestias menstruales.
La planta puede prepararse como infusión, aunque también existen registros de aplicaciones externas para distintos usos. Es importante señalar que estos antecedentes forman parte de la medicina tradicional y no equivalen necesariamente a tratamientos cuya eficacia haya sido comprobada mediante ensayos clínicos.
¿Cuáles son los beneficios que se le atribuyen al té de la hormiga?
Además de los usos digestivos, tradicionalmente la hierba de la hormiga se ha empleado para dolor corporal, reumatismo, heridas y determinadas afecciones de la piel. También existen registros de su utilización contra la caída del cabello y para aliviar algunas molestias relacionadas con el cuero cabelludo.
La planta contiene sustancias como partenina, ácido parténico y lactonas sesquiterpénicas. Investigaciones de laboratorio han estudiado extractos de Parthenium hysterophorus por posibles actividades antiinflamatorias, antioxidantes, antimicrobianas y analgésicas.
Aquí está el detalle importante: la evidencia disponible no permite afirmar que beber el té cure estas enfermedades. Una revisión científica sobre la planta concluyó que, aunque existen resultados interesantes sobre sus compuestos y extractos, todavía son limitados los estudios clínicos y toxicológicos en humanos. La propia base de Medicina Tradicional Mexicana de la UNAM señala que faltan estudios experimentales que confirmen varios de los efectos asociados tradicionalmente con su uso.
¿Tiene algún riesgo tomar té de la hormiga?
Que sea una planta utilizada tradicionalmente no significa que esté libre de riesgos. Parthenium hysterophorus es conocida por provocar reacciones alérgicas y dermatitis de contacto en algunas personas, principalmente debido a las lactonas sesquiterpénicas presentes en sus hojas, tallos, flores y polen.
Por esta razón, no conviene consumirla en grandes cantidades ni utilizarla como sustituto de un medicamento indicado por un profesional. Tampoco existe una dosis terapéutica estandarizada respaldada por evidencia clínica para beberla como infusión.
Además, quienes tengan antecedentes de alergia a plantas, estén embarazadas, en lactancia, tomen medicamentos de manera habitual o tengan alguna enfermedad crónica deberían consultar a un médico antes de consumirla.
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