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El espejo interior: cómo sanar la relación con tu cuerpo desde la compasión y la autoaceptación

Te explicamos qué es el espejo interior y cómo cultivar una relación más amable y respetuosa con tu cuerpo.

Cómo sanar la relación con tu cuerpo desde la compasión (Foto: Cortesía)
Cómo sanar la relación con tu cuerpo desde la compasión (Foto: Cortesía)
Andrea Bouchot
Andrea Bouchot

La relación que tenemos con nuestro cuerpo no empieza frente al espejo ni termina al probarnos ropa. Vive en la forma en la que nos hablamos en silencio, en cómo nos juzgamos cuando nadie escucha y en las decisiones que tomamos todos los días, incluso las más pequeñas. Para muchas personas, el cuerpo se ha convertido en un campo de batalla interno que desgasta, limita y condiciona la autoestima.

Andrea Strada, Mentora de Asesoras de Imagen Integral, lo explica desde un lugar profundo y honesto: la imagen corporal no es superficial, es emocional. Es una construcción interna que se forma desde la infancia y que impacta directamente en nuestra seguridad, nuestras elecciones y nuestra capacidad de tratarnos con respeto.

Y es que, entender ese “espejo interior” es el primer paso para transformar la relación con el cuerpo y dejar de vivir desde la exigencia. Este proceso no se trata de cambiar el cuerpo, sino de cambiar la forma en la que lo habitamos. Y, sobre todo, de aprender a mirarnos con compasión.

Entendiendo el “Espejo Interior”

La manera en la que percibimos nuestro cuerpo influye mucho más de lo que solemos aceptar. No solo determina cómo nos vemos, sino cómo nos tratamos y cómo nos hablamos a lo largo del día.

“La relación que tenemos con nuestro cuerpo actúa como un filtro emocional. Si te miras desde el juicio, todo se vuelve escasez: cómo hablas, cómo te tratas, e incluso las decisiones que tomas”, dice Andrea. 

Desde ese filtro, cada experiencia se vuelve una confirmación de que “no somos suficientes”. El cuerpo deja de ser un espacio seguro y se convierte en algo que hay que corregir, esconder o controlar.

Sin embargo, cuando la relación cambia, todo cambia con ella. “Pero cuando la relación es sana, el cuerpo deja de ser un enemigo y se convierte en un aliado. Comienzas a elegir ropa que te hace sentir bien, a cuidarte desde el amor, y a hablarte con más respeto”. La imagen corporal, entonces, deja de ser una lucha constante y se transforma en un punto de apoyo.

Andrea lo resume con claridad: “La imagen corporal determina tu diálogo interno y, en consecuencia, tu autoestima diaria”. No es un tema estético, es un tema emocional.

Y es que, muchas de las creencias que sostenemos sobre nuestra apariencia no nacen en la adultez. Se forman mucho antes de que tengamos herramientas para cuestionarlas. “La mayoría de las creencias limitantes sobre la apariencia nacen en la infancia de los 0 a los 7 años: comentarios familiares, burlas, experiencias escolares, expectativas culturales y comparaciones constantes”.

Andrea Strada es Mentora de Asesoras de Imagen Integral (Foto: Cortesía)
Andrea Strada es Mentora de Asesoras de Imagen Integral (Foto: Cortesía)

Esas frases aparentemente inofensivas, esas comparaciones repetidas, se quedan grabadas. A esto se suman los referentes externos. “También provienen de modelos de belleza inalcanzables que vemos en medios y redes. Esas ideas se quedan grabadas en el inconsciente y, si no se cuestionan, se convierten en la narrativa con la que crecemos”.

La imagen interna no se construye en soledad. “Juegan un papel determinante. La cultura define lo que ‘debería’ ser bello; la familia refuerza o cuestiona esos estándares; y los mensajes sociales, sobre todo en redes, crean presión por encajar…”.

Cuando estos factores apuntan en la misma dirección, el impacto es fuerte. “Cuando estos 3 factores se alinean en exigencia, nace la autocrítica. Cuando se alinean en aceptación, nace la seguridad”. La forma en la que nos vemos es, muchas veces, el reflejo de lo que aprendimos a ver.

Identificar cuándo la relación con el cuerpo deja de ser sana no siempre es evidente. No hace falta una enfermedad ni un diagnóstico físico. “Cuando la relación con el cuerpo deja de ser funcional, lo notas en la mente”.

Andrea lo explica a través de señales muy claras: exagerar defectos, evitar fotos o espejos, vestirse para ocultarse, condicionar el valor personal al peso o la talla, compararse constantemente en redes sociales, sentir culpa por comer, descansar o disfrutar.

“No necesitas tener un problema físico para tener una herida emocional con tu cuerpo. El cuerpo habla a través de la mente y las emociones”. Escuchar esas señales es clave para iniciar un proceso de sanación real.

La compasión como herramienta de sanación

Uno de los conceptos más malentendidos cuando se habla de autoaceptación es la compasión. Muchas personas la confunden con resignación o falta de ambición, cuando en realidad es todo lo contrario.

“La compasión te impulsa, el autoabandono te detiene. La compasión dice: ‘te acompaño a mejorar sin lastimarte’. El autoabandono dice: ‘ya no importa lo que sientes’”. La diferencia está en la intención con la que nos hablamos y actuamos.

Andrea es clara: “La compasión reconoce tu humanidad; no te obliga a ser perfecta, pero tampoco te deja estancarte. Es la base de todo cambio sostenible a largo plazo”. Sin compasión, cualquier intento de cambio nace desde la violencia interna.

Entonces, ¿por qué cuesta tanto tratarnos con la misma amabilidad con la que tratamos a otros? “Porque hemos sido educadas para cumplir, complacer y ser ‘suficientes’ para los demás. Con nosotras mismas, en cambio, solemos ser las críticas más duras”.

El perfeccionismo refuerza esa dureza. “Además, el perfeccionismo y la comparación hacen que pensemos que ser amables con nosotras es un lujo, cuando en realidad es una necesidad emocional básica”. No es un premio, es un punto de partida.

Cuando alguien empieza a relacionarse consigo misma desde la amabilidad, los cambios no tardan en aparecer. “Surge claridad, calma, más presencia”. El cuerpo responde de inmediato. “Cuando te tratas con amabilidad, el cuerpo deja de estar en modo defensa y empieza a confiar”. La tensión baja, la ansiedad disminuye y la relación interna se suaviza.

“Se reduce la ansiedad, mejora la autoimagen y comienzas a tomar decisiones desde el amor propio y no desde el miedo o la culpa”. Cambia el lugar desde el cual se vive.

En el camino hacia la autoaceptación, existen muchos mitos que vale la pena desmontar. Uno de los más comunes es pensar que aceptar el cuerpo implica dejar de crecer. “Aceptar mi cuerpo significa que ya no puedo mejorar. Falso. Aceptar no es renunciar; es dejar de pelear para poder avanzar”.

Otro error frecuente es reducir el autocuidado a momentos superficiales. “Autocuidado es solo consentirme. No. Autocuidado también es poner límites, pedir ayuda y descansar”.

Y quizá el mito más dañino: creer que el amor propio lleva a la conformidad. “Si me trato con amor, me volveré conformista. Es todo lo contrario: el amor propio es el motor más poderoso del cambio”.

Amor propio, físico, mental y emocional (Foto: Freepik)
Amor propio, físico, mental y emocional (Foto: Freepik)

Pasos prácticos para la autoaceptación

Sanar la relación con el cuerpo no es un evento puntual, es un proceso. No es lineal ni inmediato, pero sí posible. Andrea propone comenzar desde acciones concretas que transforman la percepción interna poco a poco.

El primer paso es observar. “Observar sin juicio. Reconocer cómo te hablas y desde dónde”. Escuchar el diálogo interno sin intentar corregirlo de inmediato permite entender el origen del malestar.

El segundo paso es mirar hacia atrás con honestidad. “Entender tu historia. De dónde vienen tus creencias”. Ninguna herida aparece de la nada.

Después, usar la imagen como aliada. “Usar la imagen a tu favor. Vestirte desde tu esencia cambia tu percepción”. La ropa deja de ser una herramienta para ocultar y se convierte en una forma de expresión.

El entorno también importa. “Rodearte de mensajes sanos. Personas, redes sociales, relaciones y círculos que te inspiren”. Lo que consumes emocionalmente influye más de lo que crees.

Y, sobre todo, paciencia. “Aceptar que sanar y gustarte es un proceso, no es lineal”.

"La imagen corporal determina tu diálogo interno y, en consecuencia, tu autoestima diaria" (Foto: Cortesía)
"La imagen corporal determina tu diálogo interno y, en consecuencia, tu autoestima diaria" (Foto: Cortesía)

En los días difíciles, cuando el juicio aparece con fuerza, hay prácticas simples que ayudan a no caer en la autocrítica. Hacer una pausa para respirar antes de emitir un juicio. Usar visualizaciones o repetir mantras positivos frente al espejo. Elegir una prenda que te haga sentir cómoda y segura.

Incluso cambiar una sola frase puede marcar la diferencia. “Cambiar tu diálogo interno ‘no me gusta mi cuerpo’ por ‘estoy aprendiendo a relacionarme mejor conmigo’”.

La comparación, especialmente en redes sociales, es otro gran detonante. Andrea no propone eliminarla, sino aprender a gestionarla. Filtrar las cuentas que sigues. Recordar que las redes muestran momentos, no realidades. Volver al presente y preguntarte: “¿Qué necesito yo ahora?”.

También recomienda regresar al cuerpo con acciones físicas simples: caminar, estirarte, respirar. Y resignificar la comparación: “Usa la comparación como información, no como juicio”.

Para quienes sienten que llevan años en guerra con su cuerpo y no saben por dónde empezar, Andrea tiene un mensaje claro y contundente: “No estás tarde, estás a tiempo”.

El cuerpo no guarda rencor. “El cuerpo siempre está dispuesto a reconciliarse”. No importa cuánto tiempo haya pasado desde el juicio.

“Siempre puedes empezar con un pequeño gesto de amabilidad hoy: respirar profundo, descansar, darte permiso de sentir, ponerte una prenda que te haga bien”.

Al final, el amor propio no se construye con grandes transformaciones visibles, sino con decisiones pequeñas y constantes. “El amor propio no se construye con grandes saltos, sino con pequeñas decisiones diarias”.

Y esas decisiones, tomadas con compasión, son las que poco a poco transforman el espejo interior.


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Nota escrita por
Andrea Bouchot
Andrea Bouchot andrea.bouchot@milenio.com

Coordinadora de Chic Magazine digital. Egresada de la Licenciatura en Comunicación de la FES Acatlán. Vivo de cine, los libros, videojuegos y la buena comida.

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