Hablar de miedo suele incomodarnos. Preferimos asociar el éxito con valentía, determinación o fortaleza, pero rara vez con esa sensación que nos aprieta el pecho antes de dar un paso importante.
Sin embargo, el miedo aparece en los momentos clave: cuando cambiamos de rumbo, cuando apostamos por un sueño, cuando perdemos algo o cuando deseamos algo que parece demasiado grande. Lejos de desaparecer, el miedo se queda, observa y espera.
Esa relación inevitable con el miedo es el punto de partida de “Los Tiburones También Tienen Miedo”, el libro de Gerardo del Villar que, en su segunda edición, vuelve a poner sobre la mesa una conversación honesta sobre la valentía, el propósito y la vulnerabilidad.
Explorador, fotógrafo de grandes depredadores, conferencista internacional, empresario y autor bestseller, Del Villar ha pasado años conviviendo con algunas de las criaturas más imponentes del planeta, y justo ahí encontró una de las enseñanzas más humanas: incluso los tiburones sienten miedo.
Cómo saber si tu miedo es ‘limitante’ o ‘protector’
Uno de los grandes aportes del libro es la manera en la que redefine el miedo. No todos los miedos son iguales ni cumplen la misma función. Algunos nos cuidan, otros nos detienen. El reto, según Gerardo del Villar, no está en eliminar el miedo, sino en aprender a escucharlo.
A lo largo del relato, el autor comparte cómo, en expediciones de alto riesgo, negar el miedo nunca fue una opción viable. Bajo el agua, frente a tiburones, orcas, cocodrilos u osos, ignorar esa emoción podía significar perder la vida. Fue ahí donde comprendió que el miedo también puede ser una señal de alerta y conciencia.
Él mismo lo explica desde su experiencia directa: “A lo largo de años de expediciones con tiburones, cocodrilos, orcas, osos y ballenas, comprendí que incluso en situaciones de riesgo extremo la clave está en observar y aceptar la emoción, en lugar de negarla”.
Esa observación marca la diferencia entre un miedo protector y uno limitante. El primero te mantiene presente, atento y responsable. El segundo te paraliza antes incluso de intentarlo. Del Villar propone mirarlo con curiosidad, no con rechazo, entendiendo que esa emoción revela áreas internas que necesitan trabajo, claridad o preparación.
Cuando el miedo se vuelve un mensaje en lugar de un obstáculo, deja de ser un enemigo. Se transforma en una herramienta de autoconocimiento que permite tomar decisiones más honestas y alineadas con lo que realmente queremos.
Cómo enfrentar el miedo
En "Los Tiburones También Tienen Miedo", Gerardo del Villar es claro: el miedo no desaparece. No importa cuántas metas se alcancen o cuánta experiencia se acumule, siempre habrá algo que nos confronte. La diferencia está en cómo elegimos relacionarnos con esa emoción.
El autor insiste en que enfrentar el miedo no implica actuar sin temor, sino aprender a convivir con él sin que nos domine. Desde su perspectiva, aceptar el miedo es un acto de madurez emocional. Ignorarlo solo lo vuelve más fuerte.
Esa convivencia consciente se refleja en una de las ideas más potentes del libro: “Si logramos entender nuestros más grandes miedos, podemos coexistir al grado de vivir lado a lado con ellos por el resto de nuestros días sin que esto nos afecte”.
En lugar de huir, Del Villar propone observar. En lugar de negarlo, nombrarlo. En lugar de combatirlo, entender qué intenta decirnos. Muchas veces, el miedo aparece justo antes de un cambio importante, señalando que estamos a punto de salir de la zona conocida.
Para el autor, enfrentar el miedo también implica reconocer nuestra vulnerabilidad. Aceptar que no siempre tenemos control, que no somos invencibles y que sentir miedo no nos hace débiles. Al contrario, nos hace humanos.
Cómo utilizar tu miedo como una herramienta
Uno de los giros más interesantes del libro es la manera en la que conecta el miedo con el propósito. Para Gerardo del Villar, el miedo cobra un sentido distinto cuando está acompañado de una razón profunda para avanzar.
En este punto, introduce un elemento esencial: el amor. No como un concepto romántico, sino como una fuerza emocional capaz de darle dirección al miedo. En sus palabras: “Cuando el propósito de lo que hacemos está conectado al amor de un ser querido, es más fácil encontrar el valor para domar cualquier miedo”.
Esta conexión transforma la ansiedad en acción. El miedo deja de ser una barrera y se convierte en combustible. No desaparece, pero pierde poder frente a un propósito más grande.
A lo largo del libro, el autor comparte cómo esa motivación emocional ha sido clave en sus expediciones y decisiones más arriesgadas. El miedo sigue ahí, pero ya no es el centro. El centro es el para qué.
Desde esta mirada, el miedo también se convierte en una brújula. Señala aquello que importa, aquello que nos reta y aquello que puede impulsarnos a crecer. Como lo resume Del Villar con claridad: “El miedo nunca ha sido el final del camino, sino el inicio de uno nuevo”.
¿Ya leíste el libro?
Tags relacionados
Coordinadora de Chic Magazine digital. Egresada de la Licenciatura en Comunicación de la FES Acatlán. Vivo de cine, los libros, videojuegos y la buena comida.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
