El Mundial 2026 llegó a México cargado de emoción, banderas y reuniones familiares frente a la pantalla. Pero detrás de la fiesta deportiva existe una conversación que pocas veces se tiene y que este año cobra especial relevancia: la relación entre los grandes eventos futbolísticos y la violencia doméstica.
Para abordar este tema con la profundidad que merece, conversamos con Silvia Ojeda, Directora de la Fundación Instituto Natura, quien aclara desde el inicio un punto fundamental: el fútbol no es el villano de esta historia, pero sí puede ser una oportunidad para visibilizar un problema que muchas veces permanece oculto.
El impacto del fútbol en la violencia doméstica
Antes de hablar de cifras o de partidos, Silvia establece una idea que atraviesa toda la conversación. "Lo primero que debemos entender es que el fútbol no genera violencia", afirma con claridad.
La raíz del problema está en otro lado. "La violencia contra las mujeres y las niñas es una problemática estructural que ya existe en muchos hogares y que responde a desigualdades, relaciones de poder y dinámicas que suelen construirse durante años".
Lo que sí ocurre durante los grandes eventos deportivos es que ciertos factores de riesgo se intensifican. El consumo excesivo de alcohol, la tensión emocional o el aislamiento pueden amplificar dinámicas que ya estaban presentes en el hogar.
Y los datos lo respaldan. "ONU Mujeres señala que durante grandes eventos deportivos las llamadas a líneas de emergencia por violencia familiar pueden aumentar hasta un 30%", explica Silvia.
Pero ella insiste en desplazar el foco de la conversación. No se trata de los estadios ni de los marcadores, sino de lo que sucede puertas adentro. "Estamos hablando de hogares, de mujeres, niñas y familias que pueden enfrentar situaciones de riesgo detrás de puertas cerradas".
¿Por qué los partidos de alta carga emocional como: clásicos, finales y eliminaciones, pueden detonar estas situaciones? La respuesta no está en quién gana o quién pierde.
"La evidencia internacional muestra que los incidentes pueden aumentar tanto cuando un equipo pierde como cuando gana", señala Silvia. El marcador, en realidad, importa menos de lo que pensamos.
Lo que pesa es el contexto que rodea al juego. "El problema no es el marcador; el problema es cómo ciertas emociones se combinan con contextos donde ya existe violencia".
Hay un dato que ilumina esta idea desde un ángulo inesperado. Silvia comparte un hallazgo del estudio "Fútbol, alcohol y violencia doméstica", que detectó una disminución del 5% de violencia doméstica durante el partido en comparación con las dos horas previas y posteriores.
¿Qué nos dice esto? Que el riesgo no está en el juego en sí. "Sino en todo el contexto que lo rodea: largas jornadas de consumo de alcohol, tensión acumulada y emociones que muchas veces no se gestionan adecuadamente".
Por eso, hablar de este tema en plena fiesta mundialista no le resta valor al deporte, sino todo lo contrario. El fútbol tiene un poder de convocatoria único, y ese mismo alcance puede usarse para bien.
"Si tiene la capacidad de convocar a familias, comunidades y países enteros alrededor de una misma emoción, también puede ayudarnos a visibilizar problemáticas que normalmente permanecen ocultas", reflexiona Silvia.
La meta no es cuestionar la celebración, sino ampliarla para que nadie quede fuera de ella. "Hablar de violencia no le resta valor al deporte. Al contrario, es una forma de garantizar que más personas puedan vivir estos momentos desde la seguridad y no desde el miedo".
Prevención y educación
Si algo deja claro Silvia, es que la prevención no empieza cuando la violencia ya ocurrió, sino mucho antes. Ese es, justamente, el punto donde más se puede actuar.
"La prevención empieza mucho antes. Empieza cuando las personas saben identificar señales de riesgo, conocen sus derechos, saben dónde pedir ayuda y dejan de normalizar conductas que afectan a mujeres y niñas".
Para la Fundación, la información no es un complemento, es una herramienta de cambio. Cuando las personas comprenden qué es la violencia y cómo se manifiesta, es mucho más probable que puedan actuar antes de que escale.
La educación juega un papel central en este proceso, y aquí Silvia hace una conexión poderosa con la alfabetización. En la Fundación trabajan para que más niñas y niños aprendan a leer y escribir a la edad adecuada, porque eso va mucho más allá de lo académico.
"Leer y comprender el mundo que nos rodea permite desarrollar pensamiento crítico, expresar emociones, reconocer situaciones de riesgo y ejercer derechos", explica.
El impacto de esa habilidad puede ser determinante en la vida de un menor. "Una niña o un niño que entiende lo que vive y cuenta con herramientas para nombrarlo tiene mayores posibilidades de pedir ayuda, construir relaciones más sanas y romper ciclos de violencia".
Desde Fundación Instituto Natura y Avon, el trabajo se centra en la prevención y la concientización. La idea es generar evidencia y traducirla en mensajes que la sociedad pueda comprender y usar.
Un ejemplo concreto es el Índice de Concientización que crearon el año pasado, cuyos resultados son reveladores. "Solo el 15% de la población alcanza niveles altos de conocimiento sobre las violencias que afectan a mujeres y niñas, y tres de cada diez personas no conocen ninguna ley de protección para ellas".
Esos números, lejos de desalentar, muestran dónde está el trabajo por hacer. Hay una enorme oportunidad para fortalecer la información, la educación y las redes de apoyo.
El objetivo final trasciende cualquier torneo. "Más que hablar de un torneo sin violencia, buscamos construir comunidades más informadas y conscientes que sepan identificar, prevenir y actuar frente a cualquier forma de violencia".
Hay también un mensaje directo para quienes viven el fútbol con gran intensidad. Silvia no pide apagar la pasión, sino acompañarla de responsabilidad.
"Vivir el fútbol con pasión es algo positivo. La emoción, la alegría y el sentido de pertenencia forman parte de lo que hace tan especial al deporte", reconoce.
Pero hay un límite que no se puede cruzar. "Ninguna emoción justifica una agresión. Todos tenemos la responsabilidad de gestionar nuestras emociones de manera saludable y de construir espacios seguros para quienes nos rodean".
El respeto, dice, no debería quedarse en la cancha. Debe vivirse también en casa y en las relaciones. Y lo resume con una frase que vale la pena recordar: "Tus derechos terminan donde empiezan los de los demás".
Recomendaciones de seguridad durante el Mundial
Reconocer las señales de alerta a tiempo puede marcar una diferencia enorme. Muchas veces, la violencia física no llega de golpe, sino que está precedida por otras formas de agresión que solemos normalizar.
Silvia enumera varias de esas señales: "cambios de comportamiento asociados con agresividad, amenazas, humillaciones, insultos, control excesivo, intimidación o antecedentes de violencia".
La clave está en no minimizar lo que parece "menor". "Muchas veces las agresiones físicas están precedidas por formas de violencia psicológica o emocional que suelen normalizarse". Detectarlas temprano permite buscar apoyo antes de que la situación escale.
Para quienes viven con una pareja violenta, hay un principio que Silvia repite con firmeza. "Lo primero es recordar que la responsabilidad de la violencia nunca es de quien la vive".
A partir de ahí, contar con una red de apoyo puede ser determinante. Si existen antecedentes de agresiones vinculadas al alcohol o a momentos de alta tensión, hay acciones preventivas que ayudan.
Entre ellas, mantener comunicación con personas de confianza, identificar previamente rutas de atención y tener a la mano números de emergencia y servicios de apoyo. La preparación, en estos casos, es una forma de protección.
Estas son las líneas de atención disponibles:
- 079, opción 1 - Línea nacional "Bienestar para las mujeres"
- *765 - Línea de apoyo, orientación y protección inmediata a mujeres en CDMX
- 911 - Si tu vida corre peligro
Y un recordatorio que Silvia quiere dejar muy claro: nadie tiene que atravesar esto en soledad. "Existen instituciones y organizaciones preparadas para brindar orientación y acompañamiento".
De cara al Mundial, su llamado a la sociedad no es renunciar a la celebración, sino hacerla más justa. "No pedimos que nadie deje de celebrar; pedimos que las mujeres también puedan estar seguras mientras otros festejan".
Hay una imagen que resume bien lo que está en juego. "Hay niñas y niños que crecen asociando el fútbol con la alegría y la unión familiar, pero también hay quienes lo viven desde el miedo. Eso no tiene que ser así".
Aprovechar esta conversación, generar conciencia y fortalecer las redes de apoyo es, para Silvia, una victoria mucho más significativa que cualquier resultado en la cancha.
Y cierra con una idea que debería acompañarnos durante todo el torneo. "Ninguna celebración debería traducirse en miedo. El verdadero triunfo ocurre cuando todas las personas pueden vivir y celebrar en espacios seguros, respetuosos y libres de violencia".
Si tú o alguien que conoces está viviendo una situación de violencia, puedes comunicarte a la Línea Nacional "Bienestar para las mujeres" (079, opción 1) o, en caso de peligro inmediato, llamar al 911. No estás sola.
Tags relacionados
Coordinadora de Chic Magazine digital. Egresada de la Licenciatura en Comunicación de la FES Acatlán. Vivo de cine, los libros, videojuegos y la buena comida.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
