
POR KENIA MALDONADO
RETRATO: CORTESÍA FRANCISCO GÓMEZ SOSA
El amor por la naturaleza, las ciudades y su aspiración por mejorar la realidad hicieron que Mario Schjetnan se inclinara por la arquitectura. Luis Barragán, Carlos Scarpa y Renzo Piano son personajes a quienes admira, además de los diseñadores Tapio Wirkkala y Hans J. Wegner. Hacer feliz a la gente y mejorar su calidad de vida es lo que más disfruta de crear espacios, y aquellos con muebles Knoll y luminarias de Artemide serían los ideales, sin olvidar lo más indispensable para descansar, una cama, y para ambientar, no es sorpresa que el aroma a flores naturales sea el indicado.
Para él no existe una paleta de colores definida, pues depende del entorno, al igual que para estilos arquitectónicos prefiere el contextual contemporáneo, aunque ha definido el propio basado en la naturaleza y materialidad. La inspiración surge de la naturaleza, de México y de paisajes memorables como Italia y Turquía o ciudades como Lisboa, Budapest y Porto, aunque nada como la Ciudad de México. Tampoco es de extrañarse que la comida mexicana acompañada de un tequila o la italiana con una copa de vino sean sus favoritas.
El Museo Fundación Beyeler en Basel, el Museo Nacional de Antropología en la capital del país y el Nasher Sculpture Center en Dallas son sus preferidos. Para despejar su mente las películas Roma, Muerte en Venecia y El Piano. Aunque un iPad siempre lo acompaña, para relajarse, las lecturas como La llama doble: amor y erotismo de Octavio Paz, El espejo enterrado de Carlos Fuentes y La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa siempre son bienvenidas. “Dios está en los detalles” de Ludwig Mies van der Rohe es su máxima, y sin duda le recuerda cada vez que inicia un proyecto entre la naturaleza.
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