Recibir un diagnóstico de diabetes gestacional durante el embarazo puede activar todas las alarmas. El miedo, la incertidumbre y las mil búsquedas en internet suelen llegar de inmediato. Pero la realidad es que, con la información correcta y el seguimiento adecuado, esta condición es completamente manejable.
Para entenderla a fondo, conversamos con la Dra. Berenice Zumaya, endocrinóloga, quien nos explica qué es exactamente la diabetes gestacional, cómo se diagnostica y por qué el acompañamiento médico marca toda la diferencia, tanto para la mamá como para el bebé.
¿Qué es la diabetes gestacional?
Empecemos por lo básico. "La diabetes gestacional es aquella que se diagnostica por primera vez durante el embarazo (gestación)", explica la Dra. Zumaya. Al igual que otros tipos de diabetes, afecta la forma en que las células utilizan el azúcar o glucosa.
Y es más común de lo que se piensa, sobre todo en nuestro país. "Se estima que afecta al 7% de mujeres embarazadas en el mundo; en México, el 12% de las mujeres embarazadas lo padece".
¿Por qué ocurre? La causa exacta se desconoce, pero hay un mecanismo bien identificado detrás. Las hormonas que produce la placenta, necesarias para el crecimiento del bebé, a veces bloquean el efecto de la insulina materna.
Eso genera lo que se conoce como resistencia a la insulina. "Esto dificulta que el cuerpo utilice la insulina de forma eficaz, obligando a la madre a producir más", detalla la especialista. Aun con esa producción extra, la glucosa no se aprovecha bien y los niveles de azúcar en sangre se elevan.

En qué se diferencia de otros tipos de diabetes
Aunque comparten el nombre, no todas las diabetes son iguales. La Dra. Zumaya lo aclara con precisión.
La diabetes gestacional se parece a la tipo 2 porque ambas nacen de la resistencia a la insulina. Pero hay una diferencia clave. En el embarazo, "esta resistencia es inducida por hormonas que se forman en la placenta", cuya producción aumenta durante el segundo y tercer trimestre.
En cambio, en la diabetes tipo 2 "la resistencia a la insulina es crónica y no depende del embarazo".
La diabetes tipo 1 es otra historia por completo. Se caracteriza por la destrucción autoinmune de las células que producen insulina, lo que provoca una ausencia absoluta de ella. "Situación que no ocurre en la diabetes gestacional", puntualiza la doctora.
¿Y por qué algunas mujeres la desarrollan aunque nunca hayan tenido problemas de azúcar? La respuesta está en cómo responde cada cuerpo al embarazo.
"La diabetes gestacional aparece porque el embarazo genera una forma de resistencia progresiva a la insulina, y algunas mujeres no logran compensarla", explica. De hecho, ciertas hormonas placentarias reducen la sensibilidad a la insulina hasta en un 40-60%.
Ese mecanismo tiene una función biológica concreta: asegurar suficiente glucosa para el feto. Para compensarlo, el páncreas normalmente aumenta su producción de insulina de forma notable. Pero "en ocasiones el páncreas no logra desarrollar esta secreción compensatoria de forma adecuada y aparece la diabetes gestacional".

Los factores de riesgo de la diabetes gestacional
Conocer los factores de riesgo ayuda a estar más alerta. La Dra. Zumaya los divide en dos grupos.
Entre los no modificables están:
- Edad materna mayor a 35 años
- Antecedente personal de diabetes gestacional en un embarazo previo
- Antecedente familiar de diabetes tipo 2
- Etnicidad: las poblaciones de mayor riesgo son la asiática (16.3%), la latina (12.1%) y la afrodescendiente (10.5%)
- Antecedente de Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino
- Haber tenido más de dos embarazos
- Antecedente de hijos que pesaron más de 4 kg al nacer
- Prediabetes o intolerancia a la glucosa diagnosticadas antes del embarazo
Y los modificables, sobre los que sí se puede actuar:
- Sobrepeso u obesidad previos al embarazo
- Ganancia de peso excesiva durante la gestación
- Inactividad física antes o al inicio del embarazo
- Dieta baja en fibra y alta en azúcares y alimentos ultraprocesados
Síntomas de la diabetes gestacional
Aquí está uno de los grandes retos de esta condición: la mayoría de las veces no avisa. Por eso el tamizaje es tan importante.
"La mayor parte del tiempo, la diabetes gestacional no causa ningún síntoma perceptible", advierte la Dra. Zumaya. Muchas mujeres la padecen sin notar nada distinto.
Solo cuando los niveles de azúcar suben de forma importante empiezan a aparecer señales. En esos casos, "puede aumentar la sed, hay necesidad de orinar más frecuentemente y puede haber fatiga".
Justamente porque suele ser silenciosa, no conviene esperar a sentir síntomas. La detección oportuna depende casi por completo de los estudios médicos.

Diagnóstico de la diabetes gestacional
El momento del diagnóstico está bien establecido. "La Asociación Americana de la Diabetes recomienda realizar la prueba entre las semanas 24 y 28 de gestación a mujeres embarazadas que previo al embarazo no se conocían con diabetes", explica la especialista.
Existen dos formas de hacerlo, y ambas giran en torno a medir cómo procesa el cuerpo una carga de glucosa.
Prueba de dos pasos
En esta modalidad, la paciente no necesita estar en ayuno al inicio. Se le da una bebida con 50 gramos de glucosa y, una hora después, se mide su azúcar en sangre.
Si el resultado se encuentra en cierto rango (130, 135 o 140 mg/dL), se pasa al segundo paso. Ahí sí se requiere ayuno, se administra una carga mayor de 100 gramos de glucosa y se miden los niveles a la 1, 2 y 3 horas.
El diagnóstico se establece si los valores alcanzan estos rangos: ayuno mayor o igual a 95 mg/dL, 180 mg/dL a la hora, 155 mg/dL a las 2 horas y 140 mg/dL a las 3 horas.
Prueba de un solo paso
Esta versión es más directa. Con la paciente en ayuno, se mide su glucosa, se le da una bebida con 75 gramos de glucosa y se miden nuevamente los niveles a la 1 y a las 2 horas.
Se confirma el diagnóstico si los resultados son: ayuno mayor o igual a 92 mg/dL, mayor o igual a 180 mg/dL a la hora, o mayor o igual a 153 mg/dL a las 2 horas.
En pacientes de alto riesgo, agrega la doctora, puede considerarse hacer pruebas antes de la semana 15 para descartar prediabetes o diabetes no asociadas al embarazo.

Por qué importa controlar la diabetes gestacional
Un buen control no es un capricho médico: previene complicaciones reales. Cuando la diabetes gestacional no se maneja bien, los riesgos aumentan tanto para la mamá como para el bebé.
En la madre, puede incrementar el riesgo de hipertensión gestacional y preeclampsia, parto prematuro, mayor probabilidad de cesárea, hemorragia posparto y progresión a diabetes tipo 2.
En el bebé, los riesgos también son importantes. La Dra. Zumaya menciona una mayor posibilidad de nacimiento prematuro (51%), macrosomía o peso excesivo al nacer (70%), hipoglucemia en el recién nacido y mayor riesgo de ingreso a cuidados intensivos.
Por eso el seguimiento tampoco termina con el parto. "La diabetes gestacional no termina en el parto: hasta el 70% de las mujeres que la padecen desarrollará diabetes tipo 2 dentro de 22-28 años", advierte.
De ahí la importancia del tamizaje posparto, con una curva de tolerancia a la glucosa entre las 4 y 12 semanas después del nacimiento, y de un seguimiento a largo plazo que incluya evaluación cardiometabólica periódica.

Tratamiento de la diabetes gestacional
La buena noticia es que hay mucho por hacer, y buena parte empieza con el estilo de vida. El tratamiento se divide en estrategias no farmacológicas y farmacológicas.
Cambios en el estilo de vida
Estas son la primera línea de defensa, y su impacto es enorme. La Dra. Zumaya recomienda:
- Actividad física aeróbica de intensidad moderada, al menos 30 minutos al día, 5 días a la semana (o 150 minutos por semana)
- Un plan de alimentación saludable guiado por un profesional de la nutrición, con buen aporte de frutas, verduras, proteínas y cereales complejos, reduciendo los carbohidratos simples
- Monitorear el incremento de peso a lo largo del embarazo
Cuando se necesita medicamento
Si los cambios de estilo de vida no bastan, entra el tratamiento farmacológico. Y aquí hay una preferencia clara.
"El Colegio Americano de Ginecólogos y Obstetras considera a la insulina como el tratamiento de primera línea preferido para la diabetes en el embarazo, dado que no cruza la placenta", explica la doctora. El esquema se ajusta de forma individual a cada paciente.
La metformina es una alternativa razonable en ciertos casos, como mujeres que ya tenían prediabetes o resistencia a la insulina, o en quienes no pueden usar insulina de forma segura o costearla.
El monitoreo constante también es parte del tratamiento. Se recomienda medir la glucosa capilar antes y después de los alimentos, ya sea con glucómetro o, mejor aún, con sistemas de monitoreo continuo.

Más allá de lo clínico, la Dra. Zumaya tiene un mensaje muy humano para quien acaba de recibir el diagnóstico y siente miedo.
Su primera recomendación es confiar en el equipo médico y resolver las dudas directamente con ellos, evitando "la información frecuentemente errónea que proporcionan las redes sociales o los testimonios y experiencias de otras personas".
También valida las emociones que llegan con la noticia. "El miedo, la tristeza o incluso el enojo son totalmente normales cuando recibimos un diagnóstico que genere un impacto emocional", reconoce.
Pero invita a no adelantarse a los peores escenarios. Antes de imaginar lo catastrófico, lo importante es informarse bien, conocer los riesgos y, sobre todo, aprender cómo evitar las complicaciones. En algunos casos, el apoyo de un profesional de salud mental también puede ayudar mucho.
Porque un diagnóstico de diabetes gestacional no define el embarazo. Con información, acompañamiento y los cuidados adecuados, la gran mayoría de las mujeres llegan a un parto seguro y a un bebé sano.
¿Lo sabías?

Coordinadora de Chic Magazine digital. Egresada de la Licenciatura en Comunicación de la FES Acatlán. Vivo de cine, los libros, videojuegos y la buena comida.
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