Cuando pensamos en sarampión, casi todos imaginamos de inmediato manchas rojas por todo el cuerpo. Sin embargo, la enfermedad no comienza así. De hecho, durante varios días el virus avanza en silencio, disfrazado de una gripe común, por lo que debes conocer sus síntomas para evitar más la propagación de este, así como atenderte a tiempo.
Ese detalle de que es imperceptible al inicio, es lo que lo vuelve tan peligroso, sobre todo ahora que los casos han aumentado en distintas partes del mundo y el tema vuelve a estar bajo la atención de todos. Reconocer los síntomas a tiempo puede marcar la diferencia, no solo para quien se contagia, sino para evitar que el virus siga circulando.
Aumento de casos de sarampión
Durante años, el sarampión fue visto como una enfermedad prácticamente controlada. Pero en los últimos meses, los brotes en distintos países han recordado que el virus nunca desapareció del todo.
La movilidad internacional, la baja cobertura de vacunación en algunas regiones y la falsa sensación de seguridad han contribuido a su reaparición.
Este contexto es lo mejor para entender por qué hoy se insiste tanto en identificar los síntomas desde las primeras fases.
El sarampión es altamente contagioso y una persona puede transmitirlo incluso antes de saber que lo tiene.
Por eso, prestar atención a las señales iniciales ya no es exageración, sino prevención.
Síntomas del sarampión
De acuerdo con Mayo Clinic, los síntomas del sarampión no aparecen de inmediato. Generalmente se presentan entre 10 y 14 días después de la exposición al virus y evolucionan por etapas a lo largo de dos o tres semanas.
El sarampión puede provocar fiebre alta, tos seca, escurrimiento nasal, dolor de garganta, ojos rojos e inflamados, pequeñas manchas blancas dentro de la boca, conocidas como manchas de Koplik, sarpullido rojo que inicia en el rostro y se extiende al resto del cuerpo, acompañado de un aumento brusco de la fiebre y malestar general.
Las etapas del sarampión
Incubación silenciosa
Durante los primeros días, el virus se propaga por el cuerpo sin causar molestias visibles. No hay fiebre ni sarpullido, pero la infección ya existe.
Primeros síntomas (fase inicial)
Aquí es donde suele confundirse con un resfriado fuerte. Aparece fiebre leve a moderada, tos seca persistente, escurrimiento nasal, dolor de garganta y ojos rojos o inflamados. Esta fase dura entre dos y tres días y suele subestimarse.
Un signo poco conocido, pero muy característico, son las manchas de Koplik: pequeños puntos blancos con un centro azulado que aparecen dentro de la boca, en la parte interna de las mejillas. Aunque no siempre se detectan, son una señal clara de sarampión.
Fase aguda y sarpullido
Después llega el síntoma más reconocido: el sarpullido. Comienza en el rostro y detrás de las orejas, y luego se extiende al cuello, brazos, pecho, espalda y finalmente a las piernas y pies.
Las manchas suelen ser grandes, planas y tienden a unirse, dando a la piel un aspecto enrojecido y manchado.
Al mismo tiempo, la fiebre aumenta de forma brusca y puede alcanzar los 40 o incluso 41 grados centígrados.
Recuperación
El sarpullido puede durar hasta una semana y desaparece poco a poco, primero del rostro y al final de las extremidades inferiores. Aunque la fiebre cede, la tos y la descamación de la piel pueden continuar varios días más.
¿Cómo prevenir el sarampión?
La prevención sigue siendo la vacunación. Contar con el esquema completo reduce de forma drástica el riesgo de contraer la enfermedad y, en caso de infección, disminuye la gravedad de los síntomas.
También es fundamental consultar al médico si se sospecha exposición al virus o si aparece una erupción similar al sarampión, especialmente en niñas, niños y personas no vacunadas.
¿Ya tienes la vacuna?
Editora Web Senior en Chic Magazine. Disfruto escribir sobre temas relacionados con celebridades, moda, estilo de vida, salud y belleza.
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