13.08.2020 12:58:24
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Apuntes de Diseño y Arquitectura

La mejor ciudad

Lorenzo Díaz Campos

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“Tras los casos particulares hay hechos generales, y el resultado es que ningún crecimiento urbano es espontáneo, sino que las modificaciones de estructura se pueden explicar por las tendencias naturales de los grupos dispersos en las diferentes partes de la ciudad”. - Aldo Rossi

Estos días de confinamiento la ciudad ha vivido una transformación, una especie de abandono, aún estando todos escondidos en su interior, no hay nadie presente en los espacios visibles. La reclusión ha dejado desierto al espacio público y la común expresión condena a todos aquellos que se aventuran a circularla. ¿Qué hace toda esa gente en la calle? Se preguntan los más aterrados.

Ciudades modelo en el mundo

La ciudad está tan íntimamente relacionada con nuestra cotidianidad que llamamos ciudadano a todo aquel que pertenece a un estado, al receptor de derechos políticos y responsable bajo el mandato de la ley, más allá de si reside o no en una ciudad. Es asombroso que más de la mitad del planeta (y arriba del 70 por ciento de los mexicanos) vivimos en estas, esas que Miquel Adrià llama correctamente el más grande invento de la humanidad. 

A la ciudad la componen una serie de características mínimas que la distinguen de un pueblo, de la aldea o de un campamento. Hablamos de los monumentos, los edificios cívicos y religiosos que institucionalizan los sistemas que la rigen. A la ciudad la conforma el comercio, los espacios para la educación y, sobre todo, el espacio público: las calles, los parques y las plazas.

Sobran estudios que tratan de evaluar a una ciudad sobre la otra, análisis que clasifican como mejor a una urbe delante de la otra y abundan comparativas dentro de las mismas ciudades, dando mejor evaluación a un barrio que a otro. Ambición natural de todos querer vivir con nuestras familias en el sitio idóneo, en la ubicación dentro de la ciudad que nos otorgue los mayores beneficios, que nos haga socialmente superiores y privilegiados.

Ciudades modelo en el mundo

Se buscan entonces modelos idóneos de ciudad, soluciones ejemplares para el correcto funcionamiento de la máquina. Teorías urbanísticas sobran, estudiosos como Leonardo da Vinci, Le Corbusier, Gideon, Sassen han profundizado en la compleja evolución de estos entes proponiendo modelos ideales o explicaciones científicas a su comportamiento.

Con la democratización de los sistemas gubernamentales, el imperio del capitalismo rampante y las garantías a la propiedad privada, las decisiones para cambiar la ciudad drásticamente (que los urbanistas draconianos como Haussmann o lo idealistas del modernismo soñaron) se han vuelto una utopía. Han surgido términos como “urbanismo táctico” o “urbanismo participativo” que buscan los cambios estratégicos que permitan tomar control sobre el monstruo urbano a fin de cambiar su rumbo.Ciudades modelo en el mundo

Hoy la agenda sanitaria de emergencia ha condenado a los principales espacios de la ciudad a ser áreas rojas, prohibidas. Pensar en “tomar la calle” parece irreverente y el automóvil, el peor invento del siglo XX, ha vuelto a tomar el protagonismo. Nos aterra tener que convivir con otros y cuestionamos su cercanía, olvidando por completo la razón por la que vivimos en ciudad: los otros. Conforme las nuevas variables sanitarias son acatadas por los demás los espacios públicos y la convivencia viven circunstancias de guerra. La vía para hacer “la mejor ciudad” ha sido momentáneamente abandonada.

Desde la ventana de nuestra casa suspiramos, salimos a la calle en búsqueda de recursos para nuestra supervivencia condenando a todos aquellos que rutinariamente mantienen andando en la urbe. Ignoramos a los que, menos afortunados que nosotros, deben enfrentar al peligro de la colectividad, ese que se ha vuelto el mal común.

Ciudades modelo en el mundo

¿Qué hace entonces a la mejor ciudad? Ha llegado el momento de revolucionar a nuestras urbes, esas que se han vuelto contra nosotros momentáneamente. El gran invento de la humanidad parece tener la oportunidad de cambiar, no radicalmente pero tampoco con acupuntura. Hace falta solucionar. "No se revoluciona revolucionando: Se revoluciona solucionando" sentenciaba Le Corbusier en “Urbanisme” (Traducido al castellano como “La ciudad del futuro” y publicado originalmente hace casi 100 años).

Hoy se ha puesto la agenda sanitaria al frente de todas las discusiones, parece haber por primera vez un acuerdo entre todos, una agenda prioritaria. ¿No sería el momento que hiciéramos una agenda prioritaria para la ciudad que abarcara todos los temas? Es muy posible que la mejor ciudad llegue a partir del primer punto de acuerdo que como sociedad tenemos. ¿Podrán desde la agenda sanitaria desprenderse todas las demás prioridades que continúan definiendo las ciudades en las que vivimos?


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