Correr no siempre es velocidad. A veces es resistencia, a veces es silencio y, en muchos casos, es una conversación interna que solo ocurre cuando el cuerpo está en movimiento. Para Carlos Arturo Garciagalan Marín, el running llegó como un reto inesperado, pero terminó convirtiéndose en una herramienta de autoconocimiento.
A sus 34 años, su historia combina disciplina, salud mental, constancia y la firme convicción de que los límites, muchas veces, están en la mente.
Carlos, ¿quién es Carlos Garciagalan y cómo te definirías más allá de cualquier título o reflector?
Me definiría como una persona centrada, enfocada en resultados , que le gusta mucho el deporte, amante de la música y bastante extrovertida. Más allá de lo que la gente puede ver, creo que soy alguien que busca mantenerse enfocado y sentirse bien consigo mismo.
¿Cómo iniciaste tu camino profesional y qué te llevó a especializarte como analista deportivo?
Empecé desde trabajos de la escuela, en los que nos pedían participar de alguna forma dentro del área de la comunicación. A raíz de eso, alguien notó que tenía talento para conducir y me invitaron a formar parte de un programa. Estuve ahí alrededor de un año y medio y, después, me llamaron para integrarme a otro proyecto más grande.
Más adelante me fui a Guadalajara haciendo prácticamente lo mismo. El deporte siempre ha sido una parte fundamental de mi vida y, por eso, el análisis deportivo se fue dando de manera natural. Así fue como comenzó mi carrera: a partir de un trabajo escolar que terminó abriendo la puerta a un programa ya a nivel profesional.
En una profesión tan demandante, ¿cómo cuidas tu salud mental y emocional?
Principalmente con terapia. La terapia psicológica es algo que cada vez se escucha más y se ha vuelto más común, y eso es por una razón. Hoy en día, con la exposición que todos tenemos en redes sociales no solo quienes trabajamos en televisión o radio estamos constantemente sujetos a la opinión de los demás sobre nuestra vida.
Por eso, la salud mental se vuelve un tema fundamental. Además de la terapia, recurro a lecturas que me ayudan a mantenerme enfocado y centrado, y procuro sentirme bien conmigo mismo en todo momento.
¿Y en cuanto a tu salud física, cómo te cuidas?
Trato de entrenar todos los días, por lo menos salir a correr media hora o una hora. Creo que es básico: entre más te mueves, mejor. También trato de caminar muchísimo; si puedo moverme caminando, es de lo mejor que puedes hacer. Siempre y cuando te mantengas activo ya sea caminando, haciendo ejercicio o yendo al gimnasio siempre te va a ayudar.
La salud física ha sido una parte importante de mi vida. Siempre he estado involucrado en el deporte , haciendo alguna clase de actividad, y eso me ha ayudado mucho.
¿En qué momento de tu vida comenzaste formalmente con esta disciplina?
Siempre he estado ligado al deporte. Hice mucho fútbol y, por ende, el trabajo físico y correr siempre fueron parte de mí. Pero ya el running como tal empezó en 2025, cuando me invitaron a correr una carrera, un medio maratón.
La corrí sin prepararme y la pasé más o menos mal. Ahí fue cuando decidí que quería prepararme bien para no volver a sufrir una carrera así. Fue un reto personal que salió de una invitación y, a raíz de eso, me encontré con este mundo que hoy me encanta.
¿Qué significó para ti dar esos primeros pasos en una disciplina tan exigente?
Fue muy difícil, porque cuando empiezas en el running te das cuenta de que no es una carrera contra nadie, sino contra ti mismo. Estás luchando con tu mente, que te dice: “Ya para, ya no puedo más”. Al final, tú mismo eres quien te lleva a superarte. Es una disciplina muy demandante física y mentalmente, porque es una competencia constante contigo mismo. Es vencer a tus demonios internos y demostrarte una y otra vez que puedes ir más allá.
¿Qué te motiva a seguir corriendo maratones y buscar más retos?
Se vuelve adictivo. Llegas a la meta, te dan la medalla, ves a todos y la sensación física es algo que te va motivando cada vez más. En mi primera carrera me aventé un medio maratón sin preparación, algo que no recomiendo, pero aun así llegué. Me sentí bien conmigo mismo porque pude haberme salido a la mitad, pero decidí continuar. Después corrí 30 kilómetros, luego el Maratón de la Ciudad de México, después dos carreras de 10 kilómetros y cerré el año con otro medio maratón, en el cual me sentí mucho mejor.
¿Cómo logras combinar tu trabajo con esta disciplina tan demandante?
Mi trabajo es demandante en muchas cosas, pero en cuestión de tiempos me deja bastante libertad. Utilizo las mañanas para entrenar, ir al gimnasio o salir a correr. Las tardes las dedico al trabajo y, por las noches, también aprovecho para caminar.
Esa es una gran ventaja de mi trabajo actualmente: me permite dedicarle tiempo tanto al entrenamiento como a mi profesión.
Aun teniendo tiempo, ¿qué tan importante es la disciplina?
Creo que esa ha sido la parte más compleja de este año: encontrar la motivación en días en los que de verdad cuesta muchísimo salir de la cama. Pero salir a correr quince minutos ya es una victoria. Ya es una pequeña batalla ganada. No lo veo como un “tengo que”, sino como un “voy a demostrarme que”.
Fuiste reconocido como uno de los 50 hombres más distinguidos de México y Latinoamérica. ¿Qué significó para ti?
Fue una sorpresa total. Es un reconocimiento a once años de carrera. Son esas palmaditas externas que te dicen que vas por buen camino.
Me siento muy honrado y bendecido de haber sido seleccionado.
¿Has tenido lesiones que te hicieran dudar si podías continuar?
Sí, y fue durísimo. Tuve una lesión en la banda iliotibial después de mi primer medio maratón. El dolor era insoportable, dudé mucho si podría correr los 30 kilómetros y después el maratón. Fue un golpe psicológico muy fuerte, pero con fisioterapia y mucha paciencia logré recuperarme y correr ambas pruebas.
¿Qué consejos le darías a quienes quieren empezar a correr?
Que lo hagan con supervisión y metodología. No es correr por correr. Yo entreno con Hermanos de Fuerza, Daniel y Miguel Torres, y me han guiado muy bien. Empezar correctamente ayuda a evitar lesiones y disfrutar más el proceso.
¿Cuáles son tus metas para este año?
En lo deportivo, repetir las distancias que corrí el año pasado y mejorar tiempos. En lo profesional, tengo un proyecto al que le estoy apostando todo. Me estoy preparando y trabajando mucho para que se dé.
Carlos Garciagalan ha aprendido que correr no es únicamente llegar a una meta, sino aceptar todo lo que ocurre antes de cruzarla. Cada kilómetro recorrido ha sido una lección de paciencia, de escucha interna y de resistencia emocional. En el asfalto, como en la vida, ha entendido que el cuerpo responde cuando la mente se compromete y que avanzar, incluso lento, sigue siendo avanzar. Su historia no habla de perfección ni de resultados inmediatos, sino de procesos. De días en los que levantarse cuesta, de lesiones que ponen en pausa los sueños y de decisiones que se toman aun con miedo. Correr le enseñó a enfrentarse a sus propios límites, a dialogar con el cansancio y a transformar el desgaste en fortaleza.
Al final, su camino es un recordatorio de que el running, como la vida, no se trata de competir contra otros, sino de vencer esa voz interna que invita a detenerse. Carlos corre con la certeza de que cada paso suma, de que cada intento vale y de que seguir adelante aun cuando duele es, en sí mismo, una forma de triunfo.
Tags relacionados
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
