Hablar de salud íntima no siempre es sencillo, y hacerlo desde un lugar público requiere valentía. Eiza González decidió hacerlo sin filtros, compartiendo una parte muy personal de su vida que, para muchas mujeres, resulta dolorosamente familiar.
En una entrevista reciente con “Women’s Health”, la actriz puso palabras a años de síntomas normalizados, diagnósticos tardíos y un proceso profundo de reconexión con su cuerpo. Sigue leyendo y conoce las enfermedades que padece.
Las enfermedades de Eiza González
Eiza González reveló que vive con endometriosis, adenomiosis severa y síndrome de ovario poliquístico (SOP). Tres condiciones ginecológicas que tardaron años en ser identificadas correctamente y que afectaron su salud física y emocional durante mucho tiempo.
“Es la misma historia que escuchas una y otra vez con otras mujeres”, explicó. “Es el ‘Oh, esto es normal…’ y son décadas de eso”. Durante años, el dolor intenso, el sangrado abundante y los cambios hormonales fueron minimizados como parte “normal” de su ciclo.
El punto de quiebre llegó cuando su cuerpo ya no pudo más. A partir de los 30 años, decidió tomarse su salud con absoluta seriedad y comenzó a hacerse estudios anuales, incluidas resonancias magnéticas. Fue así como recibió su primer diagnóstico: adenomiosis severa, con un útero mucho más grande de lo habitual.
Más adelante, esos mismos estudios y decisiones médicas la llevaron a confirmar también la endometriosis y el SOP. “Me hizo entender lo roto que está el sistema”, dijo sobre el ir y venir de diagnósticos médicos. Aun así, recibir respuestas fue un alivio: “Ahora puedo tomar acción y ser más amable con mi cuerpo”.
Eiza González congeló sus óvulos
En medio de la incertidumbre sobre su salud reproductiva, Eiza tomó una decisión clave: congelar sus óvulos. Para ella, fue una forma de recuperar control sobre su futuro y no dejar pasar una oportunidad importante.
“Cuando empecé a entender todo lo que pasaba con mi cuerpo, pensé: no sé a dónde va este camino, pero no quiero perder esta ventana”, explicó. Encontrar una doctora que la hiciera sentir segura fue fundamental en ese proceso.
Durante esta etapa, Eiza también ajustó su alimentación para reducir la inflamación. Hoy prioriza alimentos antiinflamatorios, pescados ricos en antioxidantes, verduras de hoja verde y granos enteros, más allá de etiquetas como vegano o keto.
El movimiento también es parte esencial de su equilibrio. Practica pilates, boxeo y entrenamiento de fuerza, disciplinas que, según ella, han sido clave para su salud mental. “Sentirme bien en mi cuerpo estabiliza mi mente”, afirmó.
La forma en que el novio de Eiza González la apoya con su salud
Eiza también habló del papel fundamental que juega su pareja, Grigor Dimitrov, en este proceso. Más allá del romance, lo que destaca es el acompañamiento real y constante.
Él la acompaña a citas médicas, investiga por su cuenta para entender sus diagnósticos y la ayuda a mantenerse disciplinada. “No solo está muy alineado consigo mismo”, dijo. “Nunca había estado en una relación tan sana y completa”.
Inspirada por la rutina y mentalidad de un atleta profesional, Eiza aprendió a escuchar su cuerpo con más respeto. Su historia, marcada por pérdidas, dolor físico y exposición pública, hoy se transforma en empatía y claridad.
“Ahora siento que estoy llegando a este lugar donde estoy en el camino correcto”, concluyó. Un camino imperfecto, humano y profundamente suyo, que también abre la conversación para muchas otras mujeres que aún buscan respuestas.
¿Lo sabías?
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Coordinadora de Chic Magazine digital. Egresada de la Licenciatura en Comunicación de la FES Acatlán. Vivo de cine, los libros, videojuegos y la buena comida.
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