El éxito de “Euphoria”, ha sido uno de loas más relevantes para HBO en los últimos años, gracias a su estética cuidada y la polémica trama que muestran, pero ¿sabías que esta historia no es original? Te contamos de dónde se inspiraron para hacerla.
Antes de convertirse en un fenómeno mundial, esta historia nació como una serie israelí que pasó prácticamente desapercibida, pese a estar inspirada en hechos reales que estremecieron a toda una generación.
El origen de “Euphoria”
Mucho antes de que Zendaya diera vida a Rue Bennett, “Euphoria” ya existía. La versión original israelí, creada por Ron Leshem y Daphna Levin, se estrenó en 2012 con una propuesta que, en ese momento, resultó demasiado incómoda para el público.
Inspirada en el tono de “Skins”, la serie retrataba a un grupo de adolescentes atrapados entre el consumo de drogas, el sexo, la depresión y una profunda desconexión emocional. Todo esto en un contexto donde la figura de los padres prácticamente no existía.
Lejos de ser solo ficción, la historia reflejaba una realidad que muchos preferían no ver. Según sus creadores, crecer en ese contexto implicaba enfrentar pequeños traumas constantes, independientemente del estilo de vida.
Ese enfoque crudo fue precisamente lo que alejó al público en su momento… pero también lo que años después se convertiría en el secreto de su relevancia.
La historia real de “Euphoria”
Si había algo que diferenciaba a esta versión de otras series de este estilo, era su conexión directa con un hecho real que marcó el rumbo de la narrativa.
En 2004, Ra'anan Levy fue asesinado tras una pelea provocada por celos durante una noche de fiesta. Un encuentro que terminó en una persecución y, finalmente, en un ataque fatal.
Este suceso fue adaptado dentro de la serie como un punto de importante para sus personajes.
Aunque en la versión de HBO este elemento se transforma, la esencia permanece con las decisiones impulsivas, consecuencias irreversibles y personas que viven al límite.
El fracaso de la versión israelí de “Euphoria”
A pesar de su propuesta, la serie original no logró conectar. Emitida en un canal de cable y en horarios poco accesibles, la serie fue cancelada tras su primera temporada.
Sin embargo, el concepto no murió ahí. Años después, Sam Levinson retomó la idea para HBO, pero con una diferencia clave y es que la historia sería profundamente personal. Inspirado en su propia experiencia con las adicciones, construyó una narrativa más íntima, estilizada y emocionalmente compleja.
El resultado fue completamente distinto. La nueva versión no solo conquistó audiencias, sino que redefinió el género adolescente en televisión.
¿Crees que fue una buena idea?
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