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Ellaz redefine los básicos

Hay marcas que nacen de una tendencia… y otras, de una necesidad tan real que simplemente no pueden ignorarse. Así comienza la historia de Ellaz: desde la experiencia personal de Sylvia Ben-Galim, quien, al no encontrar en México productos básicos de

Básicos elevados que redefinen la manera de vestir y sentirse / Foto: cortesía
Básicos elevados que redefinen la manera de vestir y sentirse / Foto: cortesía
Ricardo Rodríguez
Ricardo Rodríguez

Lo que inició como una búsqueda individual, se transformó rápidamente en un fenómeno impulsado por la escucha constante a una comunidad que pedía más: más funcionalidad, más diseño, más confianza. Hoy, Ellaz no solo responde a esas necesidades, las anticipa, construyendo una propuesta que equilibra lo práctico con lo aspiracional.

En esta charla, Sylvia nos lleva de regreso al origen de la marca, revelando cómo la intuición, la perseverancia y una conexión genuina con sus clientas han sido clave para convertir a Ellaz en mucho más que básicos: una experiencia pensada para hacerte sentir tan bien como te ves.

Básicos elevados que redefinen la manera de vestir y sentirse / Foto: cortesía
Básicos elevados que redefinen la manera de vestir y sentirse / Foto: cortesía

Sylvia, llévanos al inicio, ¿cómo nace Ellaz y qué necesidad específica detectaste que te impulsó a crearla?

Ellaz nace desde una necesidad muy personal. Yo estaba buscando productos como pezoneras y boob tape de buena calidad, ya que simplemente no existían en México. Ahí vi una oportunidad clarísima. Lanzamos estos productos y fue un boom casi inmediato porque realmente estábamos cubriendo algo que hacía falta. 

A partir de ahí, empezamos a escuchar muchísimo a nuestras clientas: qué les gustaba, qué necesitaban, qué les hacía falta, y eso nos fue guiando a evolucionar. Primero fueron hacks, luego íntimos, después shapewear, y hoy Ellaz es una marca de básicos de alta calidad que busca hacerte sentir bien y verte bien.

¿Ellaz surge desde una inquietud personal? ¿Qué estabas buscando tú que simplemente no existía?

Sí, totalmente. Todo empezó porque yo misma era la clienta. Buscaba soluciones reales para el día a día: productos que funcionaran, que fueran cómodos, discretos y de buena calidad. No quería algo “meh”, quería algo que de verdad resolviera. Y no lo encontraba en México.

Tenías que pedirlo de fuera, con incertidumbre de calidad, tiempos largos, etcétera. Entonces pensé: si yo lo necesito, seguro hay muchas mujeres más allá afuera buscando exactamente lo mismo. Ahí fue cuando decidí crear algo que sí cumpliera con ese estándar.

¿Cómo fue ese momento en el que decides convertir una idea en una marca real?

Siempre he sido muy emprendedora. Antes de Ellaz, ya había intentado otros cuatro negocios que no funcionaron, pero nunca se me fueron las ganas. 

Entonces, cuando vi esta oportunidad, no lo dudé tanto. Más que un momento específico, fue una mezcla de intuición + experiencia + decir: “ok, esto sí tiene potencial real”. Y también creo que todos los intentos anteriores me dieron herramientas para poder ejecutar mejor esta vez.

Básicos elevados que redefinen la manera de vestir y sentirse / Foto: cortesía
Básicos elevados que redefinen la manera de vestir y sentirse / Foto: cortesía

Desde la conceptualización, hasta el lanzamiento, ¿cuánto tiempo tomó desarrollar Ellaz?

Fue un proceso de aproximadamente un año. Estuve en constante comunicación con proveedores, desarrollando muestras, probando materiales, ajustando detalles; fue mucho ensayo y error hasta llegar a un producto que realmente me convenciera. No quería lanzar algo “ok”, quería lanzar algo que yo misma usaría y recomendaría sin duda.

¿Qué tan retador fue dar ese primer paso en una industria tan competida?

Curiosamente, en ese momento no era una industria tan competida en México. No había muchas opciones de este tipo, así que en cierto sentido fuimos pioneros. El reto no era tanto la competencia, sino educar al mercado, generar confianza y lograr que la gente probara algo nuevo. Pero una vez que lo hacían, el producto hablaba por sí solo.

Una propuesta que transforma lo básico en una experiencia de estilo / Foto: cortesía
Una propuesta que transforma lo básico en una experiencia de estilo / Foto: cortesía

¿Por qué tomaste la decisión de nombrar a Paola Alberdi como Directora Creativa?

Sentí que era el momento de dar un siguiente paso en narrativa y dirección. Ellaz ya tenía una base muy sólida, y necesitábamos a alguien que ayudara a elevar esa visión, a darle una voz más clara y aspiracional.

¿Qué cualidades de Paola hicieron que fuera la persona indicada para liderar esta nueva etapa?

Tiene un ojo muy especial. Entiende perfecto ese balance entre effortless y elevado. Y algo clave: conecta mucho con la mujer real, no es moda lejana o inalcanzable.

¿Cómo visualizas la evolución de Ellaz bajo la dirección creativa de Paola Alberdi?

Más editorial, más definido, pero sin perder funcionalidad. La idea es seguir siendo súper usables, pero cada vez más aspiracionales, más “experiencia Ellaz”.

Ellaz ha crecido muy de la mano de su comunidad, ¿cómo describirías la relación que han construido con sus clientas?

Muy cercana. Literal siento que crecimos juntas. No es una relación de marca-cliente tradicional, es más una comunidad.

La esencia de una marca que entiende lo que la mujer necesita / Foto: cortesía
La esencia de una marca que entiende lo que la mujer necesita / Foto: cortesía

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de tus clientas con el paso del tiempo?

La lealtad. Y lo mucho que confían en la marca. Muchas veces compran porque saben que les va a funcionar, aunque no conozcan el producto exacto.

¿Hay alguna historia o experiencia con una clienta que te haya marcado profundamente?

¡Muchísimas! Pero algo que siempre se repite es cuando nos dicen que Ellaz les resolvió algo súper específico, un evento, un outfit complicado, sentirse seguras. Eso para mí es todo.

¿Cómo logran mantener esa cercanía ahora que la marca está en expansión?

Escuchando muchísimo. Redes, tiendas, equipo, todo el tiempo estamos en contacto. Y siendo muy honestas con lo que hacemos, sin perder esa sensación de marca real.

Desde el inicio, Ellaz ha sido sinónimo de soluciones prácticas, ¿cómo identificas hoy las necesidades reales de tu clienta?

Observando. Literal viendo cómo usan las piezas, qué repiten, qué ajustan, qué piden. Mucho viene de ahí, no tanto de tendencias.

¿Qué hace que un producto de Ellaz realmente destaque frente a otras opciones en el mercado?

El fit y la tela. Suena básico, pero ahí está todo. Que se sienta bien, que se vea bien, y que funcione en la vida real.

Si tuvieras que elegir, ¿cuáles son los productos más icónicos de la marca y por qué?

Contour, sin duda. Sculpt Knit también. Y todo lo seamless. Son piezas que literal se volvieron parte del clóset diario de nuestras clientas. 

Han llevado Ellaz más allá del producto con espacios que integran cafetería en CDMX y San Pedro, ¿cómo nace esta idea de fusionar moda y experiencia?

Queríamos que la gente viviera la marca, no solo que la comprara. La cafetería nace como una extensión natural de eso, un espacio donde te quieras quedar.

¿Qué buscabas provocar emocionalmente en el cliente al crear estos espacios físicos?

Que se sienta cómodo, inspirado, como en su lugar favorito. Que ir a Ellaz no sea solo shopping, sino un momento.

Su crecimiento es claro. ¿Cuántas tiendas físicas tienen ahora?

Hoy ya tenemos siete tiendas físicas abiertas y terminaremos el año con 18.

Ya para finalizar. ¿Cómo ha evolucionado Ellaz desde sus primeros productos hasta convertirse en una fashion company?

Al inicio éramos súper producto-first, muy enfocados en básicos y soluciones. Hoy seguimos siendo eso en esencia, pero evolucionamos a construir looks completos, una estética, una experiencia. Ya no es solo “qué te pones”, sino cómo te hace sentir.

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