Cada junio, la bandera del Orgullo vuelve a las llenar calles, redes sociales y espacios públicos de color, pero pocos se detienen a preguntarse qué significa exactamente cada tono que la compone.
Y lejos de ser una elección estética, los colores de la bandera LGBTQIAPN+ tienen origen y propósito concretos que vale la pena conocer, especialmente en el mes que conmemora la lucha por los derechos de la comunidad.
¿Cuál fue la primera bandera del movimiento LGBT+ y cuál es el significado de sus colores?
De acuerdo con diversos medios de comunicación, la primera bandera del Orgullo fue creada en 1978 por el artista Gilbert Baker a petición del activista Harvey Milk.
Su diseño inicial estaba compuesto por ocho colores, cada uno con un significado específico: el rosa simbolizaba la sexualidad; el rojo, la vida; el naranja, la salud; el amarillo, la luz del sol; el verde, la naturaleza; el turquesa, el arte y la magia; el azul, la serenidad, y el violeta, el espíritu.
Pero, con el paso del tiempo, la producción masiva de la bandera obligó a realizar algunos ajustes.
El rosa desapareció debido a la dificultad para conseguir esa tonalidad en grandes cantidades, mientras que el turquesa se eliminó para lograr una composición más equilibrada y visible en entornos urbanos.
Así, nació la versión de seis franjas que hoy ondea en marchas, edificios públicos y celebraciones alrededor del mundo.
La evolución de la bandera LGBT+
A medida que el movimiento se hizo más amplio y diverso, surgieron nuevas banderas para representar experiencias e identidades específicas.
La bandera transgénero, diseñada por Monica Helms en 1999, utiliza el azul claro, el rosa y el blanco para simbolizar las identidades masculinas, femeninas y aquellas personas no binarias o en transición.
También destaca la bandera bisexual, creada por Michael Page en 1998, cuyos colores magenta, lavanda y azul, representan distintas formas de atracción.
Mientras tanto, la bandera pansexual, con franjas rosa, amarilla y azul para expresar que el género no condiciona el vínculo afectivo.
Además, la bandera asexual, integrada por negro, gris, blanco y morado, busca dar visibilidad a quienes experimentan poca o nula atracción sexual.
En años recientes, han aparecido propuestas más inclusivas, como la bandera de Filadelfia, que incorporó franjas negras y cafés para reconocer a las personas racializadas dentro de la comunidad, y la Bandera Progreso, diseñada por Daniel Quasar en 2018, que añadió los colores trans y elementos relacionados con la lucha contra el VIH.
Asimismo, en 2021, Valentino Vecchietti presentó una actualización que incluye el símbolo intersex, reforzando la intención de representar a un colectivo cada vez más diverso.
¿Por qué la bandera de la comunidad LGBT+ sigue evolucionando?
La coexistencia de múltiples banderas no significa una fragmentación, sino una muestra de la riqueza y complejidad de las identidades que conforman la comunidad LGBTQIAPN+.
De esta manera, cada diseño funciona como una herramienta de reconocimiento, orgullo y pertenencia, recordando que la diversidad no es uniforme y que las distintas experiencias merecen ser nombradas y visibilizadas.
Y hoy, el arcoíris continúa siendo el emblema universal del Orgullo, pero sus distintas versiones reflejan una lucha compartida por la igualdad, el respeto y la dignidad.
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