Una noche de desvelo puede parecer inofensiva, pero cuando dormir mal se vuelve costumbre, el impacto va mucho más allá del cansancio del día siguiente.
Especialistas de la UNAM han explicado qué sucede dentro del cerebro mientras dormimos y por qué alterar ese proceso de forma constante puede tener consecuencias a largo plazo.
¿Desvelarse con frecuencia puede aumentar el riesgo de Alzheimer?
No se puede afirmar que una persona vaya a desarrollar Alzheimer únicamente por desvelarse. La enfermedad es compleja y en su aparición intervienen múltiples factores, entre ellos la edad, la genética, la salud cardiovascular y ciertos hábitos de vida.
Lo que sí muestran diversas investigaciones es que dormir mal de manera frecuente puede asociarse con un mayor riesgo y con alteraciones relacionadas con la enfermedad. La UNAM ha señalado al insomnio y al descanso deficiente entre los factores que pueden influir en procesos vinculados con proteínas como la beta amiloide y la tau.
La evidencia científica también apunta a una relación de dos vías: dormir poco puede favorecer cambios asociados con estas proteínas y, al mismo tiempo, la propia acumulación de beta amiloide y tau puede alterar posteriormente la calidad del sueño.
¿Qué le pasa al cerebro cuando una persona se desvela?
Mientras dormimos, especialmente durante las fases de sueño profundo, aumenta la actividad de mecanismos encargados de retirar sustancias de desecho del cerebro. Uno de ellos es el llamado sistema glinfático, que participa en la eliminación de metabolitos mediante el intercambio de líquido cefalorraquídeo.
Entre las sustancias que más interesan a los investigadores se encuentran la beta amiloide y la proteína tau, relacionadas con la enfermedad de Alzheimer cuando se acumulan o presentan alteraciones.
La UNAM explica que durante el día el metabolismo genera sustancias que deben eliminarse y que parte de esta “limpieza” ocurre mientras dormimos. Cuando el descanso se interrumpe constantemente, ese proceso puede volverse menos eficiente.
Una revisión y metaanálisis reciente encontró además que la privación de sueño puede elevar temporalmente algunos marcadores de beta amiloide y tau en el líquido cefalorraquídeo. Sin embargo, estos cambios no equivalen por sí solos a un diagnóstico de Alzheimer.
¿Cuántas horas hay que dormir para cuidar la salud del cerebro?
Para los adultos, especialistas de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM han recomendado alrededor de siete a ocho horas de descanso, aunque las necesidades pueden variar entre personas.
Más importante que intentar “compensar” una mala noche durante el fin de semana es procurar cierta regularidad. Entre las recomendaciones se encuentran mantener horarios constantes para acostarse y levantarse, disminuir el uso de pantallas antes de dormir, evitar cenas muy pesadas y reducir el consumo nocturno de cafeína y alcohol.
Además, problemas como insomnio persistente, ronquidos intensos o pausas al respirar durante la noche no deberían normalizarse y pueden requerir una valoración médica.
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