¿Alguna vez le has contado a tu perro cómo te fue en el día, le preguntas qué quiere comer o incluso le explicas por qué estás molesto aunque sabes perfectamente que no podrá responderte con palabras? Esta costumbre es bastante habitual entre quienes consideran a sus mascotas parte de la familia.
Desde la psicología, hablar con un perro como si fuera otra persona puede estar relacionado con la manera en que construimos vínculos afectivos y atribuimos pensamientos o emociones a otros seres. Sin embargo, hacerlo no significa automáticamente que alguien tenga mayor inteligencia emocional o empatía; hay varios factores detrás de este comportamiento.
¿Qué significa hablarle a tu perro como si fuera un humano, según la psicología?
Este comportamiento se relaciona con el antropomorfismo, es decir, la tendencia a atribuir emociones, pensamientos o intenciones humanas a otros seres. Investigadores especializados en la relación entre personas y animales de Frontiers in Psychiatry han encontrado que quienes perciben a sus mascotas como miembros importantes de la familia también suelen comunicarse más con ellas y experimentar mayor apoyo social de su compañía.
Además, estudios sobre empatía y vínculo humano-animal han encontrado una relación entre la capacidad de atribuir estados emocionales a los perros y ciertos niveles de empatía de sus dueños. Sin embargo, hablarle a una mascota no es por sí solo una prueba de que alguien sea más empático o tenga mayor inteligencia emocional.
¿Hablar con tu perro puede ayudarte a regular tus emociones?
La relación con una mascota también puede cumplir una función emocional. En Frontiers in Psychiatry señala que la interacción con animales de compañía puede favorecer procesos de regulación emocional, especialmente a través de su presencia, cercanía y capacidad para generar calma o distracción en momentos de estrés.
Esto puede ayudar a explicar por qué algunas personas encuentran alivio al hablar con su perro sobre lo que sienten o sobre situaciones cotidianas. Aun así, los especialistas no consideran que conversar con una mascota sustituya el apoyo de otras personas o la atención psicológica cuando existe un problema emocional importante.
¿Es malo tratar a tu perro como si fuera una persona?
Hablarle, ponerle apodos o imaginar qué estaría pensando no es necesariamente perjudicial. De hecho, esa cercanía puede acompañar conductas positivas como prestar atención a sus necesidades, pasar tiempo juntos y mantener rutinas de cuidado.
El problema aparece cuando humanizar al animal lleva a ignorar que sigue siendo un perro con necesidades propias de su especie. Por ejemplo, interpretar determinados comportamientos como “venganza”, “culpa” o “maldad” podría provocar respuestas inadecuadas si en realidad el animal está reaccionando por miedo, estrés o aprendizaje. Advierten que proyectar demasiado las expectativas humanas sobre las mascotas puede afectar su bienestar.
Así que si le preguntas a tu perro cómo estuvo su día, le cuentas tus problemas o hasta mantienes conversaciones completas esperando únicamente un movimiento de cola, no eres el único.
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