En los últimos meses, una pregunta ha surgido en conversaciones, redes sociales y consultas a expertos en distintas partes del mundo: ¿por qué parece que está temblando tanto este 2026?
Así, cada noticia de un nuevo sismo en una región lejana o cercana refuerza esa sensación de que la actividad sísmica ha aumentado, y con ella surge naturalmente la duda de si se trata de algo anómalo, si debemos preocuparnos o si hay una explicación lógica que nos ayude a entender lo que ocurre.
¿Por qué sentimos que está temblando tanto en 2026?
En los últimos meses, varios terremotos de gran magnitud en distintas partes del mundo han reforzado la sensación de que la Tierra está registrando una actividad sísmica fuera de lo común.
Sin embargo, los datos disponibles muestran una realidad menos alarmante: no existe evidencia de un aumento global anómalo y sostenido de los terremotos.
Así, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) señala que la actividad sísmica puede presentar variaciones importantes de un año a otro, sin que esto signifique que el planeta esté entrando en una etapa de mayor inestabilidad.
¿Los terremotos de 2026 están dentro de la variación esperada por los expertos?
El USGS registra aproximadamente 20,000 sismos al año en todo el mundo, es decir, cerca de 55 diarios.
Y en el caso de los terremotos de magnitud 7 o superior, el promedio histórico ronda los 16 eventos anuales, aunque esta cifra puede aumentar o disminuir naturalmente de un año a otro.
Por ello, que varios terremotos fuertes ocurran en pocos meses puede llamar especialmente la atención, pero no constituye por sí mismo una señal de que la actividad tectónica mundial haya cambiado.
Por otro lado, el Centro Sismológico Euro-Mediterráneo (EMSC) también mantiene registros que no muestran una tendencia global ascendente en la frecuencia de grandes sismos.
La explicación está, en buena medida, en que los terremotos no ocurren de manera uniforme, ya que las fallas liberan energía de forma irregular y un movimiento importante puede generar réplicas durante días, semanas o incluso meses.
Así, estas agrupaciones pueden hacer que un periodo parezca excepcionalmente activo.
¿Por qué el Cinturón de Fuego está relacionado con la percepción de que “tiembla más”?
Una buena parte de los terremotos que han ocupado los titulares en 2026 se ha registrado en regiones con una intensa actividad tectónica, como Japón, Indonesia, Filipinas, Tonga y Vanuatu.
Y muchas de ellas forman parte del Cinturón de Fuego del Pacífico , donde interactúan diferentes placas tectónicas.
Aun así, los sismos registrados en distintas regiones tampoco forman necesariamente una cadena mundial.
De acuerdo con Adriana Ocampo, geóloga colombiana y ex gerente de programas científicos de la NASA, los terremotos de Colombia y Venezuela responden a sistemas tectónicos diferentes e independientes, según explicó a El Tiempo.
A esto se suma un factor mucho más cotidiano: ahora conocemos prácticamente cualquier terremoto en cuestión de minutos, ya que las redes sociales, las alertas en teléfonos y la cobertura internacional hacen visible una cantidad de eventos que anteriormente podían pasar desapercibidos para la población.
Además, la psicología también influye, porque al recibir varias noticias sobre terremotos, el llamado “sesgo de disponibilidad” puede hacer que cada nuevo movimiento parezca confirmar que existe una oleada sísmica.
De esta manera, investigaciones sobre percepción del riesgo publicadas en Redalyc han documentado cómo la memoria reciente y la exposición mediática pueden modificar la manera en que las personas interpretan una amenaza.
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