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Hotel Tepoztlán, un oasis de lujo en Morelos

Arquitectura

A una hora y media de la Ciudad de México se localiza este pueblo mágico que alberga un nuevo hotel boutique que promete una experiencia natural gracias a su arquitectura diseñada de manera ecológica y sustentable.

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Este pueblo mágico es uno de los sitios del centro del país que cada fin de semana se llena de capitalinos que buscan una experiencia relajante, y ante este flujo de personas y esta necesidad, surge la idea de Hotel Tepoztlán. Taller Carlos Marín y Pasquinel Studio son los despachos de arquitectura que están detrás de este proyecto.

 Esta colaboración exploró las virtudes de la zona, así como la topografía y vegetación para crear un hotel boutique con impresionantes vistas al cerro del Tepozteco. El proyecto está hecho a base de concreto pigmentado en tono terracota que se complementa perfectamente con la madera de sus ventanas y la vegetación. Y es precisamente este juego de elementos lo que hace tan interesante al hotel, provocando que sea visible desde lo lejos como un referente de la naturaleza.

 La piedra volcánica que se encuentra en la zona fue utilizada para construir gran cantidad de muros y pisos. La estrategia para no sobreexplotar el lugar fue extraerla de sitios específicos para generar vacíos o canteras que se pudieran aprovechar para crear espejos de agua. 



Uno de los grandes retos de la construcción fue, sin duda, el paisajismo en colaboración con el arquitecto Luis Guisar, quien realizó la tarea de rescate de vegetación. “La arquitectura no se sobrepone al terreno, al contrario, la conservación de la naturaleza le aporta una riqueza al hotel”, afirma Carlos Marín.

 Y para que esto fuera posible, durante la construcción se cuidaron minuciosamente los árboles y plantas para no dañarlos. El programa del hotel incluye 11 habitaciones tipo suite, un restaurante, bar, gimnasio, salón de yoga, alberca, spa y hasta un temazcal. “No quisimos generar un plan de necesidades de un hotel de la ciudad, sino más bien con las necesidades que ya tenía este lugar se creó el programa”, agrega el arquitecto Crimson Pasquinel

Una de las características clave del lugar son sus ventanas hechas de madera, que proviene de la misma obra: desde la cimbra hasta los andamios, todo se trató y se barnizó para no desperdiciar los materiales de la construcción. 

Además, su diseño permite la privacidad en sus habitaciones, una mejor circulación de aire y un flujo de luz natural. También los barandales, pisos, puertas y algunos muebles nacieron de esta madera. 

El hotel también cuenta con captación de agua pluvial a través de canales verticales que llegan desde la azotea hasta el piso, donde existe un sistema de tratamiento para que el agua pueda volver a utilizarse en ciertos espacios y así depender lo menos posible del agua potable que suministra el municipio. 

Estos factores eran importantes, pues Marín y Pesquinel buscaban que la obra tuviera relación con la ecología y la sustentabilidad. La construcción tardó cerca de un año y medio en ser edificada y, aunque su apertura fue planeada para el pasado marzo, el confinamiento por el Covid-19 ha llevado a posponer su inauguración. Aún no existe una fecha en concreto, pero la esperamos con emoción para vivir la experiencia de vacacionar en Tepoztlán. 


yvr


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