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Fer Caballero y Aldo Chaparro nos muestran su nueva casa en Valle de Bravo
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Fer Caballero y Aldo Chaparro nos muestran su nueva casa en Valle de Bravo

Diseño

La pareja de artistas nos platicó del diseño y la arquitectura de su residencia en la que están pasando la cuarentena.

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Ubicada entre las montañas del Pueblo Mágico de Valle de Bravo, la nueva residencia del artista plástico peruano, Aldo Chaparro, y de la pintora y artista textil mexicana, Fernanda Caballero, es una extensión de su arte, un lugar místico en el que la pareja se dedica a crear sus obras. 

Ambos son amantes de la naturaleza, así que trabajaron junto con los interioristas Ana Paula Lavín y Jaime Castello para diseñar su jardín ideal. Además, su amigo, el arquitecto Andros Díaz, fue el encargado del diseño de la casa. 

En el mobiliario de la residencia, los textiles artesanales están muy presentes, ya que ambos son fundadores de Veintiséis Taller, un proyecto de accesorios para interiores enfocado en el arte textil. Además, la casa está diseñada con espacios para realizar ejercicio al aire libre, y es que el matrimonio también lleva una vida healthy en conjunto. 

Fernanda fundó We are young souls, una empresa con la que organiza retiros para practicar yoga y meditación. De manera virtual, la pareja de artistas abrió las puertas de su casa a Chic y nos platicó de su diseño y decoración.



¿Por qué se decidieron por Valle de Bravo?

 A: Después de algunos meses de no encontrar algo que me gustara, me decidí por una casita en Acatitlán que me rentaban. Cuando Fernanda y yo nos conocimos, lo primero que hice fue traerla a Valle y casi de inmediato imaginamos nuestra vida juntos aquí. Al poco tiempo, la persona que me rentaba la casa me ofreció un terreno en la misma propiedad. No lo dudamos ni por un segundo.

 ¿Cuándo empezaron a vivir oficialmente en esta casa y cómo la han pasado?

 A: Tenemos desde octubre del año pasado viviendo aquí. La verdad es que salvo la coordinación de cómo entran los víveres a la casa y cómo salen, mi día con día no ha cambiado casi nada, yo tengo muchos años manejando mi estudio a distancia.

F: Nunca habíamos estado tanto tiempo en la casa sin salir en lo absoluto de ella. Eso fue un regalo de la cuarentena. Ha sido una experiencia súper interesante, ya que no hemos visto a nadie en casi dos meses, hemos arreglado cada esquinita y trabajado muchísimo en el jardín.

¿Cómo está distribuida?

 A: Es un gran volumen rectangular que se divide en dos: la casa en sí y mi estudio. En el exterior está la casa de huéspedes, donde también se encuentra el estudio de Fernanda en el primer piso, luego la casa de servicio y vigilancia. También tenemos una bodega y un gimnasio, todo esto rodeado por el jardín.

 ¿Cómo es su rutina diaria? 

A: En general nos levantamos, preparamos el desayuno y de ahí cada quien va a su estudio a trabajar, yo no salgo más que para comer. Fernanda trabaja en su estudio y se dedica a sus animalitos y al jardín; en las tardes siempre la veo nadar y hacer yoga con mucha disciplina. Yo me uno a ella en cuanto se esconde el sol y vamos juntos al gimnasio, más tarde cocinamos y cenamos.


 ¿Recibían visitas antes del confinamiento?

 A: Realmente no nos dio tiempo de invitar a mucha gente, para cuando recién estábamos haciendo planes para eso, llegó la cuarentena, aunque casi nunca tenemos visitas; los dos somos bastante solitarios.

 ¿Qué área disfrutan más juntos? 

F: El jardín, definitivamente.

 ¿Y cómo es este?

 A: Estar en la naturaleza era lo más importante de venir a vivir al campo, es por eso que el jardín, el huerto y el greenhouse eran parte clave en nuestros planes, un lugar salvaje con plantas endémicas, de las que no encuentras en los viveros. El área se diseñó para que tenga siempre algo que aportar en cada estación. En estos momentos ha crecido muchísimo, pero sabemos que los resultados reales los veremos algunos años más adelante.

 ¿Quién realizó la decoración de interiores?

 A: Esto es algo que siempre hacemos juntos Fernanda y yo. Nos encanta acomodar y diseñar nuestros espacios todo el tiempo. Fer estudió Arquitectura de Interiores y tiene ideas muy claras en cuanto al espacio y cómo funciona mejor. Juntos nos complementamos perfectamente.


¿Cómo son los muebles y el arte de la casa?

 A: El arte es mucho de Fernanda y mío, pero también tenemos una colección que hemos formado con los años. En el altillo de la sala hicimos unas repisas en las que tenemos toda la obra de formato pequeño, es como una galería donde constantemente estamos cambiando la exposición. 

Los muebles vienen de todos lados, tenemos varias cosas de Shoemaker, Clara Porset, así como muebles diseñados por nosotros. Evidentemente lo que más hay son textiles, por fin pudimos agrupar nuestra colección de años que tiene piezas de Perú, Japón, China, Israel, India, México y más. 


¿Cuál es la pieza central de la casa?

 F: Definitivamente, el fumadero de opio chino. Está de espaldas hacia la entrada, haciendo un pequeño recibidor, y la parte frontal del mueble da hacia una puerta de cristal que, al abrirse, genera un espacio entre el fumadero y la alberca. Tiene un significado lindo porque fue el primer regalo que me dio Aldo cuando empezamos a salir.


¿Es su residencia oficial o de descanso? 

A: Siempre estuvo pensada como nuestra casa oficial, tenemos todo lo que necesitamos para trabajar y descansar al mismo tiempo. La diseñamos con todo el corazón.



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