Prepararse para un medio maratón implica mucho más que acumular kilómetros de entrenamiento. La alimentación, el descanso, la hidratación y la recuperación son factores que influyen directamente en el desempeño de un corredor. En esa lista, un tema ha cobrado cada vez más relevancia: la salud de la microbiota intestinal.
El próximo 12 de julio, miles de corredores participarán en el XIX Medio Maratón de la Ciudad de México, una de las competencias más importantes del calendario deportivo nacional. Frente al reto de recorrer 21.097 kilómetros, especialistas señalan que una estrategia integral de preparación puede marcar la diferencia entre completar la carrera o alcanzar un mejor tiempo.
La microbiota está formada por millones de microorganismos que habitan el intestino y desempeñan funciones esenciales para el organismo. Además de contribuir a la salud digestiva, participa en la absorción de nutrientes, el fortalecimiento del sistema inmunológico y el control de procesos inflamatorios, aspectos que resultan especialmente importantes durante periodos de entrenamiento intenso.
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En los últimos años, diversas investigaciones han explorado la relación entre la microbiota y el rendimiento deportivo. Mantener un equilibrio intestinal favorece una mejor asimilación de carbohidratos y proteínas, nutrientes fundamentales para sostener el esfuerzo físico y facilitar la recuperación muscular tras cada entrenamiento.
En este contexto, los probióticos se han convertido en un aliado para muchos corredores. De acuerdo con Microbiot Fit y BioNella, algunas cepas específicas pueden ayudar a optimizar la salud digestiva, disminuir molestias gastrointestinales durante la competencia y favorecer una recuperación más eficiente después del ejercicio.

Microbiot Fit incorpora la cepa Bifidobacterium lactis BPL-1, enfocada en contribuir al equilibrio de la microbiota intestinal, reducir la inflamación y favorecer una mejor absorción de nutrientes. Por su parte, BioNella utiliza la cepa Veillonella atypica FB0054, desarrollada para aprovechar el lactato producido durante el ejercicio como fuente de energía, un mecanismo que podría contribuir a disminuir la fatiga y acelerar la recuperación física.
Además del cuidado de la microbiota, los especialistas recomiendan mantener una adecuada hidratación desde varios días antes de la carrera, desayunar entre dos y tres horas antes de la salida con alimentos previamente probados, evitar experimentar con nuevos geles o bebidas deportivas y respetar la estrategia de alimentación practicada durante los entrenamientos.
La recuperación también forma parte del rendimiento. Consumir suficientes líquidos, reponer energía y favorecer el descanso después de cruzar la meta permite que el organismo responda mejor al esfuerzo realizado y esté listo para retomar la actividad física de manera gradual.
Cada vez más corredores entienden que un buen desempeño no depende únicamente del entrenamiento. La combinación de una nutrición adecuada, una microbiota saludable y una estrategia de recuperación bien planificada puede convertirse en un factor decisivo para disfrutar la experiencia y llegar a la meta en las mejores condiciones.
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Directora editorial digital. Escribo sobre bienestar y gastronomía.
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