Netflix sigue apostando por las historias que marcaron a México, y su más reciente estreno, “La Captura”, ha puesto nuevamente bajo el reflector uno de los episodios más mediáticos de la historia reciente: la recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Con Alfonso Herrera y Noé Hernández como protagonistas, la cinta promete un thriller policíaco de alta tensión, pero también ha despertado una pregunta inevitable entre los espectadores: ¿cuánto de lo que vemos en pantalla ocurrió realmente?
La historia real detrás de “La Captura”
La cinta, dirigida por Chava Cartas y protagonizada por Alfonso Herrera y Noé Hernández, toma como punto de partida la llamada “Operación Cisne Negro”, desplegada para localizar a Guzmán después de su fuga del penal del Altiplano en 2015.
En la madrugada del 8 de enero de 2016, elementos federales llegaron a un inmueble en Los Mochis donde se encontraba el narcotraficante.
Pero, tras un enfrentamiento, “El Chapo” escapó por un túnel conectado con el sistema de drenaje de la ciudad junto a su jefe de seguridad, Jorge Iván “El Cholo” Gastélum.
Después de salir de la red de drenaje, ambos utilizaron vehículos para alejarse de la zona: uno de ellos fue un automóvil con reporte de robo, circunstancia que terminó provocando una revisión de rutina en la carretera Los Mochis-Navojoa.
Sin embargo, los agentes que detuvieron el vehículo no sabían inicialmente quién viajaba en su interior.
Y fue así como un procedimiento aparentemente cotidiano terminó con la captura de uno de los hombres más buscados del país, siendo que el intento de soborno y las amenazas posteriores también forman parte de los hechos documentados.
¿Qué elementos de la historia real fueron modificados en “La Captura”?
Aunque la base histórica es real, “La Captura” no pretende funcionar como un documental, ya que la producción conserva los momentos principales del operativo y utiliza esos acontecimientos como estructura para construir un thriller.
Una de las modificaciones más evidentes está en los protagonistas, pues la película concentra la historia en dos personajes ficticios: Arturo Carmona y Héctor Rosales, interpretados por Herrera y Hernández, respectivamente.
También se dramatizan conversaciones, reacciones y situaciones que no quedaron registradas de manera pública.
De acuerdo con el director Chava Cartas, la intención fue llevar a la audiencia a un escenario realista que la hiciera preguntarse qué haría en el lugar de los protagonistas.
Al mismo tiempo, la producción busca retratar el heroísmo de quienes participaron en la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
“La Captura” como una historia contada desde el lado de los policías
Uno de los principales cambios de enfoque está en que “La Captura” no busca contar la vida de “El Chapo” ni convertirlo en el protagonista, ya que la película se interesa por lo que ocurre desde la perspectiva de los agentes.
Así, lo real en “La Captura” está principalmente en el episodio histórico, la persecución y la detención de Guzmán, mientras que buena parte de los personajes, diálogos y conflictos intermedios pertenecen a la ficción cinematográfica.
De esta manera, la película toma un acontecimiento conocido y lo transforma en una historia de tensión y decisiones, sin presentarse como una reconstrucción documental.
¿Ya viste la película de Netflix?
Tags relacionados
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
