Imagina que es la primera vez que juegas un “Resident Evil” y que, tras los primeros veinte minutos de juego, encuentras tu primer save room. Conforme avanzas, la ansiedad te inunda. Cada pasillo, cada puerta, es una nueva advertencia. Pocas balas y nulas posibilidades de sobrevivir. Aun así, haces el intento y te adentras en el recóndito apocalipsis biotecnológico de “Resident Evil”.
Zach Cregger (“Barbarian”, 2022; “Weapons”, 2025) hace de “Resident Evil” un tour de force que obliga al espectador a esforzarse por sobrevivir al ya conocido y trágico destino de Raccoon City.
“Yo quería hacer una película que se sintiera como la experiencia de jugar los videojuegos; esa era mi misión cuando empecé con este proyecto”, mencionaba Cregger durante la presentación de la película.
Ambientada durante los acontecimientos del conocido videojuego “Resident Evil 2” (1998), seguimos a Bryan, un repartidor de materiales hospitalarios al que le es encomendada la tarea de realizar una entrega al Hospital General de Raccoon City, sin saber que tendrá que atravesar la ciudad en medio del brote de los virus G y T, componentes bioquímicos desarrollados por la multimillonaria Umbrella Corporation.
De camino, entre las nevadas montañas de Arklay, Bryan recibe la noticia de que Michelle, su pareja, está embarazada. Temeroso ante el futuro incierto de la paternidad, Bryan se enajena de su destino, evadiendo su responsabilidad mientras aprende a sobrevivir a muertos vivientes, perros y seres humanos mutados que, conforme avanza la infección, van perdiendo hasta el último vestigio de humanidad.
Con fotografía a cargo de Dariusz Adam Wolski y diseño de producción de Tom Hammock, “Resident Evil: Noche Cero” se mueve entre el realismo moderno norteamericano y la ficción del cine de serie B de los años 80. El resultado es una MARAVILLA de efectos prácticos y diseño de arte que merece ser presenciada en una pantalla IMAX.
Con un ligero aire humorístico y sin remordimientos, Bryan, en compañía de Cregger, desarrollan una película fácil de digerir y disfrutar. Una cinta que lleva el cine de horror y gore sofisticado a un público nuevo, inyectando sangre fresca a una franquicia que conoce muy bien el camino hacia la oscuridad.
Durante la presentación de la película, Zach Cregger hizo énfasis en la importancia del discurso de los videojuegos originales (1996-1998), contextualizando la historia con la coyuntura sociopolítica y tecnológica en la que vivimos hoy en día:
“Los videojuegos tratan de grandes corporaciones (Umbrella Corporation) que, con el único objetivo de generar más dinero, crean una tecnología de la cual pierden el control, obligándonos a todos nosotros a vivir las consecuencias… y aquí estamos, en el año 2026”.
La mise en abyme de “Resident Evil: Noche Cero” funciona como un espejo de nuestro mundo moderno y, al mismo tiempo, como una analogía profundamente humana.
La película invita a mirar el reflejo de un mundo lleno de monstruos, en el que la ciencia y la tecnología han terminado por deshumanizarnos y a sus propios creadores. Y, de frente, permanece una última lucha: la del ser humano por permanecer humano.
Quizá ahí se encuentre la verdadera fuerza de “Resident Evil: Noche Cero”. Más allá de los muertos vivientes, las mutaciones y el horror biotecnológico, la película encuentra su centro en algo mucho más reconocible: el miedo a no estar preparado para el futuro, a perder aquello que amamos y a descubrir, demasiado tarde, qué significa realmente asumir la responsabilidad de seguir adelante.
“Resident Evil: Noche Cero” es, sin duda, la película más destacada de la franquicia. Una película capaz de satisfacer tanto al jugador más experimentado como al espectador curioso que se adentra por primera vez en el universo de Raccoon City.
La película se estrena en nuestro país el 16 de septiembre de 2026, y verla en IMAX es sumamente recomendable.
Por: Omar Augusto Linares C.
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