Desde nuestra última charla con Adrián Morris han pasado un par de años. En esta nueva etapa ha sumado más experiencias y retos a su trayectoria.
Adrián continúa desarrollándose en una profesión que tuvo clara desde muy pequeño.
En esta entrevista nos permite conocer ese lado B de su historia profesional y los momentos que han acompañado su camino. Entre ellos, recuerda un momento en segundo de primaria.
Su maestra de inglés, Miss Becky, les pidió dibujar algo de tema libre y él eligió la fachada de una casa. Al revisar su trabajo, ella le dijo: “Tú vas a ser arquitecto”, a lo que él respondió: “De hecho sí, es lo que quiero ser”. Una respuesta que, vista desde el presente, resulta casi como una primera declaración de lo que años después se convertiría en su profesión.
Morris, nuestra última conversación fue en 2021. ¿Qué ha pasado en tu vida desde entonces? ¿Qué ha cambiado, tanto en lo personal como en lo profesional?
Han sido años de mucho crecimiento. En lo profesional, el despacho ha madurado junto conmigo: hoy soy más selectivo con los proyectos y tengo mucho más claro el tipo de arquitectura que quiero hacer.
Mi lenguaje se ha vuelto más depurado; busco espacios sobrios, cálidos y atemporales, en los que las proporciones, la atmósfera y los detalles hablen por sí solos. En lo personal, también he aprendido a valorar más el equilibrio.
Sigo siendo muy exigente con mi trabajo, pero ahora procuro disfrutar el proceso, cuidar mi salud y dedicar tiempo a las personas que quiero.
En el plano familiar, ¿cómo es tu día a día? ¿Qué disfrutas más de esos momentos? ¿Te gustaría formar una familia o tener hijos?
Soy una persona muy cercana a mi familia. Entre el ritmo del despacho y los proyectos, disfruto mucho los momentos sencillos: sentarnos a comer, platicar o simplemente compartir tiempo sin prisas.
Son espacios que me ayudan a mantener los pies en la tierra. Sí, me gustaría formar una familia y tener hijos en algún momento. Es una etapa que me ilusiona, pero también creo que debe llegar de manera natural y en el momento correcto.
Sabemos que disfrutas viajar. ¿Alguna vez has elegido un destino especialmente para conocer un edificio o una obra arquitectónica? Cuéntanos esa experiencia.
La arquitectura siempre influye en la manera en la que elijo y recorro un destino. Muchas veces una obra, un hotel o incluso un restaurante terminan inclinando la balanza para decidir el destino de un viaje.
Lo que más disfruto es experimentar los espacios personalmente: recorrer y analizar un edificio, entender su escala, observar cómo entra la luz y descubrir detalles que no se perciben en una fotografía.
Viajar me ayuda a mantenerme curioso y siempre regreso con nuevas referencias e ideas que después, de alguna forma, se reflejan en mi trabajo.
De los lugares a los que has viajado, ¿cuál te ha marcado como profesional?
Sin lugar a duda, fue cuando viví en Italia. Siempre es muy impresionante ver la arquitectura de los tiempos de la antigua Roma, cómo manejaban a la perfección cada detalle, ya sea en fachadas, interiores, como en simetría de los espacios, todo estaba perfectamente calculado.
Fuera de la oficina, ¿cómo es un día con Morris? ¿disfrutas ir al gimnasio, salir con amigos o una cena en familia?
Fuera de la oficina, procuro llevar una vida bastante equilibrada. Disfruto mucho ir al gimnasio porque me ayuda a despejarme y a mantener disciplina. También me gusta salir con amigos, viajar y conocer nuevos lugares, pero una buena cena en familia sigue siendo de mis planes favoritos.
No necesito que todos los planes sean complicados; muchas veces disfruto más una buena sobremesa, una conversación tranquila o simplemente desconectarme un poco del ritmo laboral.
Eres originario de Ciudad Victoria. ¿Qué recuerdas con más cariño de tu infancia ahí y qué parte de esa etapa llevas contigo cuando estás lejos de tu tierra?
Tuve una infancia extraordinaria en Ciudad Victoria: sin pantallas y siempre en movimiento. Crecí rodeado de mi familia y amigos, entre el club, la naturaleza, el deporte y muchas competencias. De esa etapa conservo el gusto por una vida activa y el valor de convivir en familia.
Estamos a mitad de 2026, ¿qué tienes en mente para los próximos meses? ¿Cómo te gustaría cerrar el año y qué planes tienes a futuro?
Quiero cerrar 2026 consolidando varios proyectos importantes y llevando al despacho hacia una etapa todavía más madura.
Me interesa seguir creciendo, pero de manera consciente: elegir proyectos que representen un reto, trabajar con clientes que valoren el diseño y continuar construyendo una arquitectura con identidad propia.
A futuro, quiero que el despacho siga evolucionando y que nuestro trabajo tenga presencia en nuevos lugares, sin perder la atención personalizada ni el cuidado por los detalles. En lo personal, quiero seguir viajando, cuidando mi salud y encontrando un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida.
Para los más jóvenes, ¿qué consejo les darías para que cumplan sus sueños?
Que nunca dejen de aprender, que se rodeen de mentores y de personas que estén en el mismo ámbito. Que confíen en su talento y no tengan miedo a equivocarse, porque cada error es un ladrillo en el camino hacia la meta final. La arquitectura se construye con sueños, pero también con mucha disciplina y dedicación.
Tags relacionados
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
