Sin duda alguna, la ofrenda de Día de Muertos es mucho más que un espacio decorado con flores de cempasúchil, veladoras, fotografías y alimentos.
Así, cada elemento puede tener un significado especial dentro de esta tradición mexicana, y la distribución del altar también forma parte de las costumbres con las que las familias recuerdan a sus seres queridos.
¿Qué significa cada nivel del altar de Día de Muertos?
Las ofrendas pueden tener dos, tres o siete niveles, dependiendo de las costumbres de cada familia y región.
De acuerdo con la antropóloga María Angélica Galicia Gordillo, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, no existe una única manera de celebrar esta tradición, ya que los altares de dos niveles representan el cielo y la tierra, mientras que los de tres incorporan el purgatorio o el inframundo, según la interpretación.
Y en los altares de siete escalones, cada nivel tiene un significado particular; de acuerdo con una nota del Tecnológico de Monterrey, el primero se dedica a una imagen religiosa; el segundo, a las ánimas del purgatorio; el tercero, a la purificación con sal; el cuarto, al pan de muerto; el quinto, a los alimentos y bebidas favoritos del difunto; el sexto, a su fotografía, y el séptimo, a una cruz elaborada con elementos como semillas, flores, ceniza o cal.

¿Todos los alteres de Día de Muertos deben ser iguales?
Esta tradición reúne creencias prehispánicas y católicas, debido a que la tradición mexica del Mictlán, donde las almas debían atravesar nueve niveles para llegar al descanso, se entrelazó con las representaciones cristianas durante la época colonial.
Sin embargo, la disposición de las ofrendas puede variar según las costumbres de cada comunidad, región y familia.

¿Todos los altares deben tener siete niveles y los mismo elementos?
No, ya que la antropóloga María Angélica Galicia Gordillo explica que las celebraciones cambian de acuerdo con cada región.
En Oaxaca destacan los tamales envueltos en hoja de plátano; en Yucatán, la cochinita pibil; en Michoacán, las tradiciones en los panteones, y en Hidalgo, el Xantolo.
En la Ciudad de México, pueblos como Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta conservan expresiones tradicionales de esta festividad.
Por eso, al preparar una ofrenda, lo más importante es respetar las costumbres familiares y elegir objetos que representen a los seres queridos: la sal puede ocupar el tercer nivel en un altar de siete escalones, pero la esencia de esta celebración está en mantener viva la memoria de quienes forman parte de nuestra historia.

¿Lo sabías?
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