El mundo no se acaba mañana, pero tampoco está exactamente en calma. Cada año, una imagen simbólica vuelve a aparecer en titulares, redes sociales y conversaciones incómodas: el reloj del Apocalipsis.
No es una profecía ni un artefacto real, pero sí una advertencia que lleva décadas intentando decirnos algo muy claro. Y, lo peor de todo es que este 2026 el reloj marca 85 segundos para la medianoche, el punto más cercano al “fin” desde que existe. ¿Qué significa esto?
¿Qué es el reloj del Apocalipsis?
El reloj del Apocalipsis, o “Doomsday Clock”, es una representación visual que muestra qué tan cerca considera la comunidad científica que está la humanidad de una catástrofe global. No mide el tiempo real, sino el nivel de riesgo para la supervivencia humana.
Fue creado por el “Bulletin of the Atomic Scientists”, una organización fundada en 1945 por figuras como Albert Einstein y J. Robert Oppenheimer, junto con científicos del Proyecto Manhattan.
Después del uso de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki, el objetivo era claro: alertar al mundo sobre los peligros de las tecnologías creadas por el propio ser humano.
El reloj apareció por primera vez en 1947 como portada de la revista del Bulletin. La artista Martyl Langsdorf lo diseñó con una idea simple, pero poderosa: mostrar que el tiempo para controlar las armas nucleares se estaba agotando.
Lo colocó a siete minutos de la medianoche, no por un cálculo exacto, sino porque “se veía bien”. Con el tiempo, ese símbolo se volvió una referencia global.
¿Por qué solo quedan 85 segundos en el reloj del Apocalipsis?
Desde 1947, las manecillas se han movido hacia adelante y hacia atrás varias veces, dependiendo del contexto mundial. En 1949, tras la primera prueba nuclear de la Unión Soviética, el reloj avanzó drásticamente a tres minutos de la medianoche. Al final de la Guerra Fría, en contraste, llegó a estar a 17 minutos, su punto más lejano del desastre.
En los últimos años, la situación se ha vuelto más compleja. Por eso, el Bulletin dejó de contar minutos y empezó a contar segundos. En 2026, el reloj se colocó a 85 segundos de la medianoche, el punto más cercano en su historia.
La razón no es una sola. Según el comité científico, el riesgo nuclear sigue siendo alto, el cambio climático avanza más rápido de lo previsto, las tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial no están suficientemente reguladas y las amenazas biológicas siguen latentes.
A esto se suma un factor clave: el crecimiento de gobiernos autoritarios y nacionalistas que dificultan la cooperación internacional.
En palabras de Daniel Holz, presidente del Consejo de Ciencia y Seguridad del Bulletin, vivimos en un mundo cada vez más fragmentado en un peligroso “nosotros contra ellos”. Y cuando la confianza global se rompe, todos somos más vulnerables.
¿Qué pasa cuando el reloj del Apocalipsis llega a medianoche?
La medianoche no es un evento literal. No significa que el mundo se acabe cuando el reloj llegue a cero. Es un símbolo del punto de no retorno: una catástrofe global provocada por el ser humano, ya sea nuclear, climática, tecnológica o una combinación de todas.
El reloj no pretende generar pánico, sino urgencia. De hecho, el Bulletin insiste en que las manecillas pueden retroceder. Ha pasado antes y puede volver a pasar si los líderes mundiales toman decisiones coordinadas para reducir los riesgos existenciales.
El mensaje de fondo es incómodo, pero necesario: el futuro no está escrito. El reloj no marca destino, marca responsabilidad. Y aunque 85 segundos suenen aterradores, también son una llamada de atención para actuar antes de que el tiempo, simbólico o no, se nos termine.
¿Lo sabías?
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Coordinadora de Chic Magazine digital. Egresada de la Licenciatura en Comunicación de la FES Acatlán. Vivo de cine, los libros, videojuegos y la buena comida.
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