Envolver tus tarjetas de crédito o débito en papel aluminio es un truco casero para protegerlas del robo de datos RFID, una técnica efectiva que captura información de manera inalámbrica y te decimos por qué deberías hacerlo.
El aluminio actúa como un escudo que bloquea las ondas, así que esta es la recomendación que se ha hecho para evitar un mal momento y que tu dinero no esté expuesto.
¿Qué es el “skimming inalámbrico”?
Antes de conocer los detalles de la manera en la que deberías proteger tus tarjetas, debes saber cuál es el riesgo al que te enfrentas si no lo haces.
El “skimming inalámbrico” es un fraude que roba datos de tarjetas con tecnología sin contacto (RFID o NFC) sin tocar físicamente la tarjeta.
Los delincuentes usan lectores portátiles que interceptan las señales emitidas por las tarjetas a corta distancia, capturando información sensible como número y fecha de caducidad, especialmente en lugares concurridos.
Para protegerse, existen carteras con protección RFID que bloquean las señales, y soluciones caseras como envolver la tarjeta en papel aluminio, que dispersa las ondas electromagnéticas.
También se recomienda inspeccionar cajeros y terminales en busca de manipulaciones antes de usarlos.
¿Cómo funciona el papel aluminio como protección a tus tarjetas?
El papel aluminio sirve, pues su superficie metálica refleja y dispersa las ondas, evitando que se conecten con dispositivos externos.
Aunque no es una garantía absoluta, esta solución casera ofrece una protección extra muy útil y sencilla de implementar.
El secreto está en cubrir completamente la tarjeta y, si deseas, añadir una segunda capa de aluminio, asegurando que no queden espacios por donde las ondas puedan filtrarse.
¿Cómo envolver mi tarjeta para evitar robos?
Este es el paso a paso para evitar ser víctima de “skimming inalámbrico”:
- Coloca la tarjeta sobre un trozo de papel aluminio lo suficientemente grande para cubrirla por completo.
- Dobla los bordes sin dejar huecos abiertos.
- Para mayor seguridad, añade una segunda capa de aluminio.
- Evita arrugar demasiado el papel para no dañar la tarjeta ni el chip.
- Guarda la tarjeta envuelta en un compartimento estable de tu cartera, donde no se doble ni golpee.
Con este hábito, puedes reducir significativamente el riesgo de fraude electrónico y tener mayor tranquilidad al pagar con tus tarjetas.
¿Imaginabas que algo tan simple podría cuidar tanto tus cuentas de un robo?
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