Alejandro Speitzer recibió en exclusiva a MILENIO durante el penúltimo ensayo del montaje unipersonal Cruise: Mi Última Noche en la Tierra, dirigido por Alonso Íñiguez. El actor reveló en entrevista los retos y aprendizajes que han enfrentado con esta adaptación de la obra de Jack Holden que —asegura— llevará a la audiencia un mensaje de lucha y de aprender a disfrutar la vida.
El personaje con VIH relata la vida nocturna en la década de los años 80, habla de la ambición, la masculinidad siendo homosexual, afirma que cumplió 30 años de edad y reflexiona sobre las personas que no han llegado a esa edad. Una luz azul parte de la izquierda superior, llega a un espejo en el fondo de las butacas y se refleja hacia el actor en el centro del escenario. A lo largo de la obra, las luces sincronizadas juegan con su reflejo en espejos generando una iluminación poco convencional.
El protagonista confesó que ha sentido nervios y miedo durante el proyecto por la responsabilidad de ser el único actor en la historia. “Es parte de un proceso muy incómodo por momentos, pues, como intérprete, no es común —afirmó Speitzer—. Estás acostumbrado a ciertos estímulos que el actor que tienes enfrente te da y, en este caso, soy yo constantemente provocando estos estímulos, sumado a la responsabilidad de llevar el barco, el ritmo y todo lo que conlleva”, describió.
Alejandro confía en lo aprendido en los últimos años, en proyectos para televisión y cine. Actuando desde su infancia, el actor de 30 años sintió la necesidad de reconectar con el teatro que dejó hace siete años.
“Uno se va haciendo preguntas, van surgiendo ciertas necesidades y confío mucho en mi intuición, más allá de saber si estoy listo o no para esto; porque no tengo idea, creo que son cosas que no sabes hasta que las haces. Uno tiene que tomar estos riesgos y ser valiente como actor, si es que buscas evolucionar”, comentó.
Añadió la grata experiencia de trabajar con Alonso, por cómo le genera preguntas que incomodan y lo hacen volver con respuestas que le servirán, más allá de la obra, como intérprete y como persona. “Hay muchas cosas que voy entendiendo sobre la vida misma y sobre lo que significa pararse en un escenario, sentirse vivo y estar presente. Esta obra no me permite pensar en nada más”, reflexionó.
Si bien la historia involucra directamente a la comunidad LGBT+, el actor asegura que el mensaje de la obra se extiende sobre toda la sociedad, al hablar de libertad para vivir la vida. “Hay algo muy poderoso con esta historia que tiene que ver directamente con la comunidad y son muchas cosas por las que han luchado que van más allá de la propia comunidad, han impactado en la sociedad y en el mundo”, adelantó Alejandro.
El protagonista citó el libro The Velvet Rage, de Alan Downs, que le recomendó Alonso y que ha sido de gran ayuda para la preparación de su personaje, donde el escritor declara: “No hay mejor grupo de personas para llevar el mensaje de libertad que la comunidad LGBT+”. También aclara que la obra puede disfrutarse sin la necesidad de recibir un mensaje, ya que está diseñada para que la audiencia, también, simplemente se divierta.
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