David López no llegó a la actuación por moda ni por accidente, llegó porque algo en el escenario le habló directo al pecho cuando era niño. Desde entonces, el cine, el teatro y la televisión se volvieron sus trincheras para entenderse y entender al mundo. Su carrera ha estado marcada por historias incómodas, necesarias y profundamente humanas. Hoy, cada personaje suyo es una forma distinta de hacer preguntas que todavía no tienen respuestas fáciles.
Y es que inició en el mundo artístico por decisión propia. El cine, el teatro y la televisión fueron plataformas que él vio para adentrarse de lleno en ellas. “Fue de la necesidad de entenderme. Digamos que, cuando me preguntaban qué quería ser de grande, no encontraba un trabajo de los que veía cotidianamente, algo que se adecuara, hasta que corrí con la suerte de que como uno de mis tíos es músico, me invitó al teatro a ver una obra infantil; yo estaba muy chiquito, tenía como cuatro o cinco años de edad".
"La puesta en escena se llamaba Malas Palabras, la cual contaba el camino de una niña de siete años que comenzaba a expresarse con groserías y cómo las iba adecuando a su cotidianidad. Entonces, cuando yo veo a esta niña en escena me sorprendí demasiado y me sentía exactamente igual a ella; empaticé mucho con ella y de pronto salimos del teatro, conocí a la mujer de 30 que interpretó a la niña de siete y digo ‘¿Qué está pasando aquí?’, Por lo tanto, esa sensación que me dejó en el pechito y en el estómago me hizo por primera vez decir ‘¡Esto es lo que quiero!’. Y desde ahí se podría decir que elegí la actuación”, recordó.
El gran debut de David en la pantalla grande fue con la cinta Obediencia Perfecta, película dramática mexicana de 2014 que aborda el tema de la pederastia clerical y la manipulación psicológica dentro de una congregación religiosa. La trama, inspirada en el caso real de Marcial Maciel Degollado, fundador de los Legionarios de Cristo, se centra en la relación entre un joven seminarista y el líder de la orden. “Esto marcó un antes y un después. Para mí, era indispensable sentir que el mensaje que contaba era útil para nosotros, para la sociedad. Y cuando llego a esta peli, con Luis Urquiza, empezamos a platicar el tema, fue un shock impresionante de todo lo que sucedió alrededor del padre Marcial Maciel y la urgencia de que eso fuera contado. Había una necesidad de escuchar y de dar voz a muchas de las personas porque contamos la historia de las víctimas en específico, de Maciel”, expresó.
Para David, la actuación va de la mano de compañeros a los que les ha aprendido mucho en cada proyecto que realiza. “Compartí escena en ese momento, ya con actores de gran trayectoria y renombre como lo son Juan Carlos Colombo, Juan Manuel Bernal y Poncho Herrera, muchos de mis compañeros de generación hoy en día, como Alejandro De Hoyos, Jesús Zavala, Germán Braco. Sí fue una cosa bien bonita en la que coincidimos. Además, muchos son colegas hoy en día. Fue una generación para mí muy bella e importante”, dijo.
Este joven actor participó en importantes proyectos teatrales de gran importancia como la Sociedad de los Poetas Muertos, algo que le ayudó a prepararse más. “El teatro te da más tablas, más experiencia, más consolidación al momento de estar actuando sobre el escenario en vivo. Lo que pasa es que el teatro no obedece el tiempo, es en presente, es con el público, es ahí, no hay margen. Creo que es tan mal dicho que no hay margen de error porque siempre va a haber un margen de error en el cual todos podemos meter la pata. Y creo que ahí está el entrenamiento, que es cuando surge un imprevisto en escena y es lo que siento que da la credibilidad a la ficción que se está creando ahí”, recalcó.
Pero en el mundo de la televisión también hay proyectos importantes que destacan, sobre todo que se quedan en la memoria colectiva del público, de los televidentes. “Trabajé en producciones importantes como 40 y 20, así como en La Historia de Juana. En esta última, me enfrenté a una de las críticas más personales que tengo, que es hacia la policía mexicana, y en ese personaje me toca entender a un policía mexicano; mi mayor reto fue el reflejar por qué un joven hoy en día decidiría dedicar su vida a la justicia y a ser un policía mexicano".
"Eso fue un regalote porque me reconcilió en muchas partes con eso, con esa humanidad, y que va de la mano del teatro porque el teatro siempre va a buscar esa humanidad, ese contacto con el público. Muchas veces cuando estamos filmando ya sea una película, una serie o una telenovela, pues no sabemos realmente cómo va a reaccionar la gente con la interpretación que nosotros estamos haciendo, hasta que sea el momento del estreno, que muchas veces puede ser cuestión de meses o cuestión de años”, confesó.
Algo que forma parte importante de tu trayectoria es la producción Dinastía Casillas, de Telemundo, que se enfoca en la segunda generación de la familia criminal Casillas tras la desaparición de Aurelio; aquí interpreta al personaje Lucas Rayón, un hacker villano. “Nos metemos ahora sí que en distintos zapatos, nos los ponemos, nos ponemos el traje completo. Está muy fuerte este spin off, el cual viene de El Señor de los Cielos. Es una de las franquicias, si no es que la franquicia más grande de Telemundo y una serie que ha hecho historia porque siendo totalmente honestos e imparciales, no cualquier contenido audiovisual llega a 10 temporadas".
"Es una responsabilidad muy grande porque una historia que ha mantenido al público con los ojos en la pantalla todos estos años dije, ‘¿Cuál es el secreto?’ ¡Quiero descubrirlo!’. Mi creatividad se vio muy abrazada, tanto por el Equipo de Dirección, como por el Equipo de Producción, me dejaron proponer y me dejaron meterle al personaje Lucas Rayón cosas que yo creía que eran, que yo creo que son esenciales para él; al ser el hacker de El Señor de los Cielos no podemos estar hablando de cualquier hacker, tenemos que estar hablando de uno de los hackers en el top mundial, así que estoy muy agradecido por interpretarlo y por todo el éxito que estoy teniendo”, concluyó.
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