El fenómeno de “El Niño” podría formarse muy fuerte este 2026, con altas probabilidades de intensificarse y provocar temperaturas récord, pero ¿qué se sabe sobre la fecha de llegada?
Expertos advierten que el calentamiento del Pacífico elevará el calor global, generando olas “infernales”, sequías e impactos en cultivos y aumento de precios.
¿Cuándo empieza “El Niño”?
Aunque todavía no es oficial, los pronósticos apuntan a que el fenómeno conocido como “El Niño” podría comenzar a formarse entre agosto y septiembre de 2026.
De acuerdo con el Centro de Predicción Climática de Estados Unidos, existe una probabilidad del 62% de que este evento se desarrolle durante el verano del hemisferio norte y se intensifique hacia el otoño.
Pero eso no es todo. Los modelos también sugieren un 25% de probabilidad de que "El Niño" alcance una intensidad “muy fuerte” para inicios de 2027.
En otras palabras, lo que empieza como un cambio en la temperatura del océano podría escalar a un fenómeno con efectos globales.
Esto se da en el Pacífico ecuatorial. Cuando sus aguas se calientan más de lo normal, se altera el equilibrio climático del planeta.
Y aunque esto suena complicado, sus consecuencias se sienten en la vida cotidiana; pues se reflejan en los días más sofocantes hasta cambios en las lluvias que afectan alimentos, energía y hasta el estado de ánimo.
¿Por qué hará más calor en 2026?
Si algo define a “El Niño” es su capacidad para amplificar el calor. Y en un mundo que ya enfrenta el impacto del cambio climático, esto puede ser una combinación explosiva.
Incluso un evento moderado puede elevar las temperaturas globales, pero uno intenso podría empujar los termómetros a niveles récord.
Según expertos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, las señales actuales son “inusualmente fuertes”, lo que ha encendido las alertas.
En términos simples, “El Niño” provocará más calor a un planeta que ya está más caliente de lo habitual. Esto da como resultado calor más intenso, noches menos frescas y una sensación térmica difícil de ignorar.
Además, sus efectos no se limitan a una región. Mientras algunas zonas experimentan sequías intensas (como Australia o partes de África), otras podrían enfrentar lluvias más fuertes de lo normal.
En Estados Unidos, por ejemplo, suele traer inviernos más húmedos en el sur y temperaturas elevadas en el norte.
El impacto del “El Niño” en 2026
“El Niño” tiene efectos directos en el estilo de vida. Desde el precio de los alimentos hasta la calidad del aire, todo puede cambiar.
En países como Brasil o Vietnam, las alteraciones en las lluvias afectan cultivos, lo que eventualmente repercute en los mercados globales.
Esto significa que productos básicos podrían encarecerse. Al mismo tiempo, el aumento de sequías eleva el riesgo de incendios forestales en regiones como Indonesia o Australia, lo que impacta el ambiente y la salud.
Por otro lado, hay efectos menos evidentes pero igual de importantes. Menos huracanes en el Atlántico, por ejemplo, podrían parecer una buena noticia, pero forman parte de un desequilibrio climático más amplio.
Aun así, en realidad no hay nada confirmado sobre lo que pueda pasar. Los expertos advierten que los pronósticos hechos en primavera suelen ser menos precisos, ya que el comportamiento de los vientos en el Pacífico puede cambiar en cuestión de semanas.
Es decir, todo puede cambiar, pero las señales actuales son lo suficientemente claras como para no ignorarlas.
Editora Web Senior en Chic Magazine. Disfruto escribir sobre temas relacionados con celebridades, moda, estilo de vida, salud y belleza.
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