Hay amistades con las que una plática puede durar horas y todavía quedan temas pendientes, los integrantes de La Mesa Norteña conocen bien esa dinámica y complicidad.
Bromas sin miedo a la funa, consejos y distintas formas de ver la vida convergen en un podcast que encontró forma en cinco integrantes, Jorge García, Armando Espinosa, Kevin Alanís, Jorge Eduardo Peña y Eduardo Francisco Bacha, quienes se muestran auténticos y sin máscaras.
Y es que bastó una propuesta para llevar sus conversaciones al micrófono y darle a la amistad un nuevo punto de reunión.
Durante nuestra entrevista en Chapulín Monterrey, los cinco recuerdan que todo comenzó con las ganas de hacer algo divertido. Eduardo Bacha, conocido como el Oso, veía en sus amigos experiencia, personalidad y un sentido del humor que merecía llegar a más gente.
“Yo les propuse a estos cabrones, oigan, vamos a hacer algo divertido, como nos llevamos tan bien en privado, dije, sería muy egoísta no compartirlo con los demás”, recordó. La amistad ya venía incluida; faltaba abrir la conversación de manera pública.
Cada uno tiene su manera de pensar y suficiente confianza para decirla. A veces coinciden, otras veces no, una opinión da pie a la réplica y el tema se pone todavía mejor.
Esa libertad para llevarse la contraria es parte de lo que disfrutan de reunirse. “Nadie de aquí quiere quedar bien con el otro por no dar su opinión honesta y pura”, explicó.
El matrimonio, las relaciones, el trabajo y el dinero aparecen entre los asuntos que llevan a la mesa. Hablan desde lo que han vivido, con una franqueza que también deja espacio para reírse de sí mismos.´
“No queremos quedar bien con nadie, simplemente nos estamos divirtiendo siendo nosotros mismos”, aseguró.
La familia también tiene su lugar en estas charlas. Los cinco se describen como hombres tradicionales y hablan del cuidado de sus parejas, de la responsabilidad y de los valores que desean conservar.
Cada uno lleva esa visión a sus propias experiencias, y las diferencias entre ellos mantienen abierta la conversación. Y, claro, la funa en un tiempo donde la cultura de la cancelación permea en redes sociales también salió a la mesa.
Al preguntarles si les preocupa la reacción que pueden generar sus opiniones, la respuesta llegó de forma sincera, “Le tenemos miedo a las señoras. A nuestras señoras. Nuestras primeras funadoras fueron nuestras señoras jaja, fuera de eso, cero miedo, literal”, bromeó Jorge Peña. A veces, lo más político es dejar de ser tan políticamente correcto.
Cuando toca hablar de la identidad norteña, destacan el carácter y la franqueza. “Yo diría que ser norteño es ser directo. Tener tu carácter, tu personalidad y no dejarte manipular”, señaló Jorge García (el vaquero).
También aprovechan para aclarar un clásico, esa idea de que los regios siempre están enojados. “Creen que los regios siempre estamos enojados por cómo hablamos. Y eso no es cierto. Simplemente somos directos y hablamos fuerte, sobretodo yo”.
Después de tantas conversaciones, todavía hay cosas que los sorprenden de sus amigos. Una opinión inesperada puede revelar una experiencia que nunca habían comentado o una forma de pensar que desconocían.
El podcast les ha dado tiempo para escucharse mejor y seguir descubriendo qué trae cada uno en la cabeza.
Con el crecimiento, proyecto que ya reúne a más de 300 mil seguidores en Instagram, llegaron también los compromisos profesionales. Los cinco son empresarios y han recurrido a esa experiencia para organizar el proyecto, reunirse y revisar lo que necesita mejorar.
La confianza sirve tanto para las bromas como para hablar de trabajo. “Procuramos juntarnos, darnos retroalimentación, procuramos decirnos las verdades como son, no nos quedamos con nada. Ahora, qué mejor que esa empresa sea compartir tiempo con tus mejores amigos y pasarla poca madre”, detalló Armando Espinosa, apodado el Pelón.
Eso sí, hay una idea que siempre se mantiene vigente: conservar las ganas de verse. “Nuestro principal motivador es la diversión”, afirmó. Disfrutar de la compañía de los demás sigue siendo esencial para que las conversaciones mantengan esa soltura con la que el público ha conectado.
Las grabaciones también les ofrecen una pausa entre trabajo y rutina. “Salgo de mi día a día, de mi chamba, de mis temas y acá me relajo y platico con mis brothers”, compartió. Para otros, el mayor regalo ha sido fortalecer una amistad que ya se siente como una relación entre hermanos.
Cuando les preguntamos qué esperan que nunca cambie, lo tuvieron claro. “La amistad, la diversión y la sinceridad”, resumieron todos, y al unísono añaden la “comunicación”.
La Mesa Norteña se ha convertido en una plataforma que celebra la amistad sincera y la transparencia de ser uno mismo que solo se genera con vínculos de real confianza y cariño recíproco, y ¿por qué no? El proyecto también es una carta de amor al norte, y aunque no todos nacieron en él y hay un recorrido por San Luis Potosí, Linares, Chihuahua y Ciudad de México, todos sí encontraron su lugar en esta mesa.
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