Fue a los 17 años de edad cuando Valeria comenzó a tomarse el deporte con verdadera seriedad. Lo que inició como una exploración natural entre distintas disciplinas, se transformó en una búsqueda constante por superarse. Y es que con cada entrenamiento, su enfoque se volvió más claro y los retos, más ambiciosos, empujándola a ir siempre un paso más allá. “Me gustaría, en algún punto, correr un ultramaratón y hacer un Ironman. Son desafíos que siempre me han llamado la atención y que sé que pondrían a prueba, tanto mi fuerza física como mental”, compartió.
Además de los retos que se ha trazado y de las metas que aún tiene por cumplir, el deporte cobra un significado más profundo en la vida de Valeria. Con el paso del tiempo, se convirtió en un espacio de autoconocimiento, equilibrio y bienestar personal, una práctica que le permite conectar consigo misma y sentirse en plenitud. “El deporte se volvió una forma de canalizar mi energía, de retarme y de ir viendo hasta dónde podía llegar. Con el tiempo, eso se fue convirtiendo en disciplina y en algo constante en mi día a día”, platicó.
Toda esa disciplina y canalización personal encontró su reflejo en uno de los momentos más significativos de su trayectoria deportiva: su participación en el Maratón de Boston. Una competencia que, hasta hoy, ocupa un lugar especial en su historia, no sólo por el nivel del reto, sino por todo lo que representa llegar hasta ahí. “Es una carrera para la que mucha gente intenta calificar durante años, y eso la hace muy especial. Se siente una energía increíble, desde la porra, hasta la gente con la que corres. Es una experiencia única, desde todo el fin de semana, hasta cruzar la meta”, afirmó.
Volver a sus inicios es recordar un camino marcado por la exploración y la constancia. Antes de enfocarse de lleno con todo deporte, Valeria tuvo su primer acercamiento a través del baile, la gimnasia, la natación y el box, disciplinas que le permitieron conocer su cuerpo y desarrollar una base sólida. Sin embargo, hubo un reto que lo cambió todo, su organización al querer subir el Pico de Orizaba en grupo, una experiencia que redefinió su relación con el deporte. “Cuando decidí hacer esto, fue cuando realmente me tomé en serio el papel del deporte. Llegar a la cima de la montaña más alta de México fue una satisfacción enorme y me hizo darme cuenta de lo que mi cuerpo y mi mente eran capaces. Dos semanas después corrí mi primer medio maratón y, desde ahí, nació mi motivación por seguir alcanzando metas deportivas”, expresó.
Hoy, el running ocupa un lugar central en su rutina y en su forma de entender el deporte. Más allá del esfuerzo físico, correr se ha convertido para Valeria en un espacio de conexión personal, donde mente y cuerpo encuentran un mismo ritmo. Es en esos momentos, sobre el asfalto, cuando logra desconectarse de lo cotidiano y enfocarse por completo en el presente. “La verdad, es que me ayuda a despejarme y a estar más presente. Dejo de darle tantas vueltas a las cosas y me concentro sólo en el momento y en correr”, dijo.
Si el running no formara parte de tu vida, ¿qué otro deporte elegirías? ¿Qué disciplina crees que podría convertirse en ese motor que te ayude a mantener el equilibrio físico y mental que hoy encuentras al correr?
Definitivamente, el buceo. Me apasiona muchísimo la vida marina y la tranquilidad que se siente al estar bajo el agua. Aunque no viva cerca del mar, siempre es algo a lo que quiero volver.
El deporte también implica pausas, lesiones o momentos difíciles. ¿Cómo aprendes a escuchar a tu cuerpo y a respetar esos tiempos sin perder la motivación?
Me cuesta mucho escuchar a mi cuerpo, pero he aprendido que exigirme de más muchas veces me impide recuperarme y avanzar. Prefiero hacer menos al 100 por ciento, que hacer de más al 50 por ciento.
En cuanto a marcas personales, ¿hay alguna que estés buscando romper actualmente o prefieres que esos límites se vayan moviendo de forma natural con el tiempo?
Este año estoy un poco más enfocada en la universidad, pero si se da, sí me gustaría mejorar el tiempo de mi último maratón, que fue de 2 horas con 57 minutos.
Mirando hacia adelante, ¿cómo te gustaría que el deporte siga formando parte de tu vida en los próximos años?
Me gustaría seguir creciendo y poniéndome nuevas metas. Agradezco mucho que mi cuerpo me haya permitido llegar hasta donde estoy y quiero seguir aprovechándolo mientras pueda.
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