Durante años, la idea del “equilibrio entre vida y trabajo” se ha convertido en una meta constante para muchas mujeres. Entre la carrera profesional, la vida personal, los proyectos propios y, en muchos casos, la maternidad, el ritmo diario puede sentirse como una carrera interminable.
En México, más de 25 millones de mujeres participan activamente en la economía. Sin embargo, este crecimiento también ha puesto en evidencia un reto importante: encontrar un balance real entre productividad, bienestar y vida personal.
Diversos estudios muestran que el tema va más allá de la organización del tiempo; también involucra la salud mental y la forma en que se gestionan las expectativas sociales.
¿A qué se refiere equilibrio vida-trabajo?
Durante mucho tiempo se promovió la idea de que las mujeres podían, y debían, “poder con todo”. Tener éxito profesional, mantener relaciones personales estables, cuidar a la familia, mantenerse saludables y además seguir creciendo en lo personal.
El problema es que ese ideal, aunque inspirador en teoría, en la práctica suele ser agotador.
Datos de la quinta edición del Mind Health Report revelan que el 41% de las mujeres mexicanas presenta alguna condición relacionada con su salud mental. Entre las más frecuentes se encuentran la depresión (19%) y la ansiedad (15%), con mayor presencia entre mujeres jóvenes de 18 a 24 años.
La presión no solo viene del trabajo. También está relacionada con factores cotidianos que influyen directamente en el bienestar emocional. Un estudio de AXA México, realizado junto con Ipsos, muestra que la estabilidad financiera es uno de los elementos más importantes para la tranquilidad emocional: el 63% de las mujeres considera que este factor impacta directamente en su bienestar.
Otros elementos también juegan un papel clave. El 56% señala que tener claridad sobre el futuro reduce el estrés, el 50% destaca la importancia de sentirse seguras en su entorno y el 53% reconoce que equilibrar trabajo y vida personal sigue siendo un desafío constante.
En otras palabras, el equilibrio vida-trabajo no significa dividir el tiempo en partes iguales. Se trata más bien de encontrar una forma sostenible de vivir, donde las responsabilidades profesionales no terminen absorbiendo por completo la energía emocional y personal.
Más que intentar cumplir con todas las expectativas externas, cada vez más especialistas coinciden en que el verdadero balance tiene que ver con tomar decisiones conscientes sobre cómo se invierte el tiempo, la energía y la atención.
Cómo administrar la energía y prioridades sin perder de vista el bienestar
Ante este panorama, cada vez más organizaciones y especialistas en bienestar coinciden en que el equilibrio no depende solo de la productividad, sino de cómo se gestiona la energía personal.
Planea tus tiempos
Separar los ámbitos laboral y personal ayuda a prevenir la saturación. Establecer horarios claros y respetar espacios de desconexión mejora la productividad y permite dedicar tiempo a familia y amigos; de hecho, el 46% de las personas encuestadas lo considera parte de su estrategia de bienestar.
Buscar apoyo emocional o profesional
El acompañamiento psicológico es fundamental para el bienestar emocional. En México, el 30% de las personas ha acudido a un psicólogo o psiquiatra en el último año. Programas como Cuidado Integral+ de AXA Keralty ofrecen acceso a servicios de psicología dentro de un enfoque preventivo.
Realizar actividad física regularmente
En una rutina marcada por la exigencia constante, el cuerpo también necesita liberar tensión. Integrar actividad física de manera regular puede convertirse en una aliada para el bienestar emocional, sin que implique sumar presión a la agenda.
De acuerdo con el reporte, 48% de las personas encuestadas identificó el aumento en su movimiento diario como una medida efectiva para manejar el estrés y favorecer su equilibrio anímico.
Aprovechar herramientas digitales
El 31% de las personas ha usado aplicaciones de inteligencia artificial para gestionar su salud mental. En el caso de las mujeres, muchas las integran a su rutina para meditar, monitorear su sueño (13%) o crear hábitos que fortalezcan su bienestar emocional (12%). Bien utilizadas, estas herramientas pueden convertirse en aliadas prácticas para equilibrar mente y cuerpo en el día a día.
Cuidar la salud emocional es un acto de resiliencia y autoconocimiento. Para las mujeres, significa elegir lo que suma, dejar espacio a lo que recarga y transformar la presión de “poder con todo” en oportunidades para vivir con plenitud y confianza.
¿Lo sabías?
Coordinadora de Chic Magazine digital. Egresada de la Licenciatura en Comunicación de la FES Acatlán. Vivo de cine, los libros, videojuegos y la buena comida.
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