Recientemente, la NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica), activó una alerta por tormenta geomagnética que se extenderá hasta el 5 de junio de 2026.
El fenómeno, derivado de una tormenta solar de nivel moderado, ha encendido focos de atención entre especialistas y usuarios comunes: ¿realmente afectará a México?, y más importante aún ¿cómo podría impactar tu vida diaria?
La NOAA alerta por tormenta geomagnética
Ahora, la actividad solar vuelve a captar la atención de científicos y observadores del cielo, ya que la NOAA, emitió una alerta por una tormenta geomagnética de categoría G3, que afectará a la Tierra entre el 4 y el 5 de junio.
La advertencia se produjo después de que, el Sol, registrara tres potentes llamaradas solares el pasado 3 de junio.
Dos de ellas fueron clasificadas como categoría M, mientras que una alcanzó la categoría X, la más intensa dentro de la escala utilizada por la NASA para medir estos fenómenos.
¿Qué originó la tormenta geomagnética y qué es?
De acuerdo con especialistas de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), las llamaradas provocaron una importante eyección de masa coronal, un fenómeno que ocurre cuando enormes cantidades de plasma y partículas cargadas, son expulsadas desde la superficie solar hacia el espacio.
Estas partículas forman parte del llamado viento solar, y viajan a velocidades que pueden superar los mil kilómetros por segundo.
Y tras recorrer la distancia que separa al Sol de la Tierra, impactan el campo magnético terrestre, generando una tormenta geomagnética.
Aunque suele hablarse de "tormenta solar" y "tormenta geomagnética" como si fueran lo mismo, existe una diferencia notable: la tormenta solar ocurre en el Sol, mientras que la tormenta geomagnética, es la reacción que se produce cuando ese material energético alcanza nuestro planeta.
¿Esta tormenta geomagnética afectará a México?
Si y no, ya que a pesar de la magnitud del fenómeno, los expertos coinciden en que no representa un riesgo para las personas ni para la vida en la Tierra.
Además, la atmósfera y el campo magnético del planeta, funcionan como una barrera natural que nos protege de la radiación y las partículas provenientes del espacio.
Sin embargo, la tecnología sí podría resentir algunos efectos temporales, tales como:
- Interrupciones o variaciones en sistemas eléctricos.
- Fallas en la orientación de satélites.
- Problemas en comunicaciones por radio.
- Menor precisión en servicios de navegación GPS.
Por esta razón, organismos especializados mantienen un monitoreo constante durante este tipo de eventos, especialmente cuando alcanzan niveles considerados fuertes, como el G3.
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