Chic Logo
ESTILO DE VIDA

Barok, un espacio para reconectar

El spot fusiona el cuidado personal con una experiencia sensorial que transforma lo cotidiano con un momento de pausa y disfrute.

Mary Paz, Danna y Beretta Segura dan vida a Barok / Foto: Cortesía
Mary Paz, Danna y Beretta Segura dan vida a Barok / Foto: Cortesía
Anet Molina
Anet Molina

Barok no nace con la intención de ser un espacio más de uñas, sino de replantear el cuidado personal como algo que va más allá de lo físico. Aquí, cada detalle —desde el primer mensaje hasta la despedida— está pensado para crear una experiencia íntima y personal.

Detrás del proyecto están Mary Paz, Danna y Beretta Segura: madre e hijas que encontraron en Barok una forma de traducir su visión sobre la belleza, el detalle y el tiempo propio.


Más que un negocio, lo describen como una extensión de lo que son y de cómo entienden el cuidado: algo cotidiano, pero profundamente significativo.

La idea surgió de un gesto muy natural. Con el tiempo, se dieron cuenta de que ir a hacerse las uñas no era solo un tema estético, sino un momento de pausa. El café ya formaba parte de ese ritual, aunque de manera informal.

Integrarlo al concepto no fue tanto una estrategia como reconocer algo que ya sucedía y darle un lugar propio dentro de la experiencia.

Así, Barok se define como ese punto de encuentro entre el cuidado personal y el disfrute. Un espacio donde te sientas, te atienden, tomas algo que te gusta y, casi sin darte cuenta, el tiempo baja de ritmo. No hay prisa ni reglas estrictas, solo la intención de que cada visita se sienta completa.

Esa sensación está presente desde el momento en que alguien entra. La experiencia no busca ser invasiva ni forzada, sino intuitiva: un lugar donde no tienes que pedir demasiado porque la atención ya está pensada para ti.

Para muchas, se convierte en un pequeño escape, un sitio donde saben que van a estar cómodas, bien atendidas y en sintonía con lo que necesitan en ese momento.

Dentro de esa construcción sensorial, el café juega un papel clave. No es un complemento, sino parte esencial de la experiencia. Acompaña, eleva y transforma la visita, convirtiendo algo cotidiano en un momento más especial.


El camino para materializar Barok fue tan meticuloso como el resultado. A través de sesiones semanales de planeación, cada decisión se tomó con intención, cuidando la coherencia entre todos los elementos.

También fue un proceso de colaboración, donde distintas manos ayudaron a dar forma a un espacio que hoy se siente armónico y bien resuelto. Sin embargo, uno de los mayores retos fue lograr integrar tres visiones distintas en una sola. Lejos de ser una limitante, esa diferencia terminó por darle profundidad y carácter al proyecto.


Hubo un momento, sin embargo, que confirmó que todo iba en la dirección correcta: la apertura. Ver que las personas entendían Barok sin necesidad de explicaciones, que entraban, se quedaban y conectaban con el espacio de forma natural, fue una validación importante, sobre todo en un contexto donde este tipo de conceptos aún no eran tan comunes.

En cuanto a la propuesta, las uñas siguen siendo el eje, pero la experiencia se complementa con detalles que se vuelven memorables.

En la barra de café, por ejemplo, destaca un latte inspirado en Beretta, preparado con un jarabe de especias hecho en casa. A esto se suman las galletas horneadas diariamente, que cambian de sabor cada semana y se han convertido en uno de los favoritos.

Más allá de los productos, hay elementos menos visibles que hacen la diferencia. El ritmo, por ejemplo, está cuidadosamente pensado para que nada se sienta apresurado.


El trato, la observación y la capacidad de anticiparse a lo que cada persona necesita forman parte de una atención que busca ser genuina. Todo responde a una misma lógica: coherencia entre el espacio, el servicio y la experiencia.

Esa coherencia también se refleja en el diseño. Inspirado en lo barroco europeo, pero reinterpretado desde una mirada contemporánea, Barok apuesta por lo teatral y lo sensorial: la luz tenue, las texturas, los contrastes.

Hay influencias que van desde hoteles antiguos hasta camerinos y universos como el burlesque, con la intención de crear un espacio que no solo se vea, sino que se sienta. Un lugar que invite a salir de lo cotidiano.

Al final, más que una sensación específica, lo que buscan es que cada persona se lleve la experiencia de haber estado en un lugar distinto. Un espacio donde puedan bajar el ritmo, sentirse cómodas siendo quienes son y, de alguna forma, reconectar consigo mismas.

Mirando hacia adelante, el enfoque no está en crecer rápido, sino en crecer bien: fortalecer la experiencia, construir comunidad y explorar nuevas formas de activar el espacio sin perder su esencia.


Porque, en el fondo, Barok nace de algo muy personal: la necesidad de crear un lugar donde lo femenino no estuviera limitado a una sola forma de ser.

Un espacio con carácter, donde lo delicado no es la única narrativa posible, y donde cada quien puede habitar su propia versión sin tener que adaptarse.

Eso es lo que esperan que permanezca en quien lo visita: la sensación de haber sido cuidado, visto y acompañado. Y, sobre todo, la certeza de que es un lugar al que siempre se puede volver.


CHIC Magazine Logo

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.