De una hacienda escondida entre la selva de Carara a un resort frente al Golfo de Papagayo: Santa Lucia Jungle Hacienda y El Mangroove, ambos de Autograph Collection, proponen dos formas de vivir Costa Rica entre naturaleza, gastronomía y experiencias únicas.
Costa Rica tiene una manera particular de convertir un viaje en una experiencia sensorial. Selvas exuberantes, playas del Pacífico, volcanes, fauna silvestre y una cultura profundamente ligada a la naturaleza hacen de este pequeño país centroamericano uno de los destinos más atractivos para quienes buscan aventura, descanso y lujo sin desconectarse de su entorno.
No es casualidad que Costa Rica concentre aproximadamente el 5% de la biodiversidad conocida del planeta y que cerca del 26% de su territorio se encuentre protegido.

La naturaleza no es solamente parte del paisaje: es uno de los grandes protagonistas de cualquier viaje por el país.
Dentro de esta filosofía, Autograph Collection Hotels, parte de Marriott Bonvoy, reúne propiedades con una personalidad propia y una conexión particular con el destino donde se encuentran. En Costa Rica, dos hoteles permiten descubrir dos caras completamente distintas del país: la selva del Pacífico Central y las playas de Guanacaste.
Santa Lucia Jungle Hacienda: dormir en medio de la selva de Costa Rica.
Imagina despertar rodeado de vegetación tropical, escuchar el movimiento del río y saber que, a pocos minutos, comienza uno de los espacios naturales más importantes de la región.
Así se vive en Santa Lucia Jungle Hacienda, Autograph Collection, un hotel de 84 habitaciones ubicado junto al Parque Nacional Carara, en Tárcoles, Puntarenas.
La propiedad combina el carácter de una antigua hacienda con una propuesta contemporánea de hospitalidad y lujo.
Aquí, la arquitectura y el diseño buscan mantener una conversación constante con el paisaje. Las habitaciones ofrecen vistas hacia las montañas o la selva y algunas cuentan incluso con terrazas privadas junto al río.
El resultado es una estancia en la que la frontera entre interior y naturaleza prácticamente desaparece.
Pero la experiencia de Santa Lucía no termina en la habitación.
El entorno invita a salir y explorar. Entre las experiencias que pueden formar parte de una estancia se encuentran recorridos por la naturaleza y actividades relacionadas con la cultura y los productos locales.
Y es precisamente esa conexión con el territorio la que convierte al hotel en algo más que un lugar donde dormir.
La gastronomía también cuenta la historia de Costa Rica. En Casa del Río, uno de los restaurantes de la propiedad, la propuesta toma como punto de partida ingredientes como maíz, cacao y plátano, además de técnicas como la cocina a la leña y elementos inspirados en la naturaleza de Carara.
Y es que estar en Carara significa tener la naturaleza prácticamente a la puerta. El propio hotel destaca la posibilidad de encontrarse con guacamayas escarlata, monos capuchinos y una gran diversidad de fauna en sus alrededores.
Para una escapada en pareja, una aventura familiar o simplemente unos días de desconexión, Santa Lucia Jungle Hacienda propone una versión de Costa Rica donde el lujo no compite con la naturaleza: convive con ella.
El Mangroove: el lado sofisticado del Pacífico
Si Santa Lucía representa la selva, El Mangroove, Autograph Collection muestra otra de las grandes razones por las que Costa Rica es un destino irresistible: sus playas.
Ubicado frente al Golfo de Papagayo, en Guanacaste, este resort combina arquitectura contemporánea, playa, manglares, gastronomía y experiencias en el océano.
Además, se encuentra a aproximadamente 22 kilómetros del Aeropuerto Internacional Daniel Oduber Quirós, lo que facilita convertirlo en una parada de una escapada por Guanacaste.
La propuesta del hotel gira alrededor de una idea sencilla: disfrutar el Pacífico con comodidad, pero sin perder el contacto con el paisaje.
Sus suites frente a la playa cuentan con balcones privados y hamacas, mientras que algunas categorías ofrecen vistas hacia el mar entre las copas de los árboles. También existe la posibilidad de elegir suites con terraza privada.
Pero probablemente una de las grandes razones para quedarse aquí está en el agua.
El Mangroove cuenta con dos embarcaciones privadas para realizar experiencias en el Golfo de Papagayo, el favorito de celebs como las Kardashians y Justin Bieber, incluyendo actividades como snorkel y recorridos por distintas playas.
El hotel se convierte así en una especie de punto de partida para descubrir la costa desde otra perspectiva.
Gastronomía con identidad costarricense
Una de las experiencias que más ha cobrado relevancia en El Mangroove es la gastronomía.
Al frente de distintos proyectos culinarios vinculados al grupo se encuentra el chef costarricense Randy Siles, director culinario de Enjoy Group y una figura importante en la promoción de la gastronomía sostenible de Costa Rica.
En 2024 fue nombrado embajador de la marca país Esencial Costa Rica por su trabajo en torno a la cocina costarricense sostenible y saludable, además de ser chef exclusivo de Mel Gibson cuando visita el país.
Su filosofía parte de algo que resulta especialmente interesante al viajar: conocer un destino también a través de lo que llega al plato.
Siles ha impulsado proyectos que trabajan directamente con productores locales y familias dedicadas a la pesca, buscando fortalecer las cadenas de suministro y llevar ingredientes frescos a las cocinas de los hoteles. Su proyecto pasó de trabajar con tres familias a beneficiar a 32.
En El Mangroove, la propuesta gastronómica se extiende por diferentes espacios como Makoko, Matiss y Malú, donde ingredientes locales se encuentran con propuestas latinoamericanas y mediterráneas.
Café, playa y una forma diferente de viajar
Y si existe algo que define a Costa Rica, además de sus playas y selvas, es su café.
En El Mangroove, una experiencia de coffee tasting permite acercarse a este producto desde otra perspectiva: conocer sus características, métodos de preparación y las diferencias que pueden existir entre una taza y otra.
Viajar dejando algo a cambio
El lujo contemporáneo también está cambiando la manera en que entendemos los viajes. Ya no se trata únicamente de dónde dormir, sino de qué impacto dejamos en el lugar que visitamos.
Costa Rica lleva años posicionándose como un destino asociado al turismo sostenible y a la conservación. Actualmente, alrededor del 26% de su territorio está protegido.
En esta línea, El Mangroove cuenta con iniciativas ambientales que buscan involucrar a huéspedes y colaboradores en la conservación de los ecosistemas de la región.
Una de ellas es Leave Your Leaves, un proyecto enfocado en la plantación de árboles y la participación en acciones de conservación, una forma de convertir la estancia en una experiencia que también tiene una dimensión ambiental.
Dos hoteles, una misma idea: descubrir Costa Rica
Lo interesante de combinar Santa Lucia Jungle Hacienda y El Mangroove es que no ofrecen exactamente el mismo viaje.
Uno lleva a la profundidad de la selva, entre historia, biodiversidad y cultura; el otro abre la puerta al Pacífico, a las playas de Guanacaste y a una experiencia más relajada frente al mar.

Además, ambas propiedades forman parte de Autograph Collection, la colección de Marriott Bonvoy que reúne hoteles con identidad propia y experiencias vinculadas con cada destino.
Los viajeros pueden acumular y redimir puntos Marriott Bonvoy en hoteles participantes de la colección.
Así que la próxima vez que pienses en una escapada que combine naturaleza, diseño, gastronomía y aventura, Costa Rica merece estar en el radar.
Porque quizá la mejor manera de entender la famosa “Pura Vida” no sea solamente escucharla, sino vivirla: despertar entre la selva, navegar por el Pacífico, probar un café costarricense, descubrir ingredientes locales y terminar el día sabiendo que el viaje también puede ser una forma de conectar con el lugar que visitamos.
Santa Lucia Jungle Hacienda y El Mangroove son dos puertas de entrada para hacerlo.
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