En las últimas semanas, el sarampión ha vuelto a ocupar titulares y a generar una pregunta incómoda pero necesaria: ¿mi vacuna de la infancia sigue protegiéndome? Esto es lo que debes saber.
El sarampión no es solo un sarpullido y, en contextos de baja vacunación, puede propagarse con rapidez. Aquí te explicamos qué está pasando y, al final, encontrarás un test rápido para saber si necesitas revisar tu esquema.
Aumento de sarampión en México
México, al igual que otros países, ha registrado brotes esporádicos en los últimos años, especialmente asociados a viajes internacionales y a esquemas de vacunación incompletos.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, la vigilancia epidemiológica se mantiene activa precisamente porque el sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que existen.
El virus puede permanecer en el aire hasta dos horas después de que una persona infectada haya estado en el lugar. Eso significa que no se necesita contacto directo para contagiarse.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud ha advertido que cuando disminuyen las coberturas de vacunación, los brotes reaparecen, incluso en países donde la enfermedad ya se consideraba eliminada.
En este contexto, muchas personas, especialmente quienes nacieron entre 1990 y 2006, están revisando sus cartillas y preguntándose si necesitan un refuerzo.
Síntomas del sarampión
El sarampión suele comenzar como un fuerte cuadro gripal. Primero aparece fiebre alta (que puede superar los 39 °C), seguida de tos seca, congestión nasal y ojos enrojecidos.
Un signo característico son las pequeñas manchas blancas dentro de la boca, conocidas como manchas de Koplik. Días después surge el famoso sarpullido rojizo que comienza en el rostro y se extiende hacia el resto del cuerpo.
Aunque muchas personas se recuperan sin complicaciones, el riesgo no debe minimizarse. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el sarampión puede provocar neumonía, inflamación cerebral (encefalitis) y otras complicaciones graves, especialmente en niños pequeños y personas no vacunadas.
Por eso, identificar síntomas a tiempo y verificar el esquema de vacunación es muy importante.
Test para saber si debo vacunarme contra el sarampión
Responde estas preguntas y descubre tu situación
¿Naciste entre 1990 y 2006?
A) Sí
B) No
Si respondiste “no”, consulta el esquema de vacunación correspondiente a tu edad con tu médico.
Si respondiste “sí”, continúa.
¿Tienes comprobante de haber recibido dos dosis de la vacuna contra el sarampión (MMR o MMRV)?
A) Sí, tengo las dos dosis
B) No
C) No sé / No encuentro mi cartilla
Si respondiste A:
No necesitas vacuna adicional. Dos dosis ofrecen alrededor del 97 % de protección.
Si respondiste B:
Necesitas completar tu esquema. Agenda una cita con tu centro de salud.
Si respondiste C:
Lo recomendable es consultar con un profesional de salud. Podrían solicitar un análisis de sangre para verificar inmunidad o aplicar la vacuna si no hay registro.
¿Has tenido diagnóstico confirmado de sarampión?
A) Sí
B) No
C) No estoy seguro
Si no hay diagnóstico confirmado o no estás seguro, la recomendación general es verificar inmunidad o vacunarte.
Resultados:
- Dos dosis comprobadas = estás protegido.
- Dudas o sin registro = consulta médica.
- Esquema incompleto = necesitas vacunarte.
¿Qué pasa si nací en otros años?
Si no naciste entre 1990 y 2006, no significa automáticamente que estés en riesgo ni que necesites vacuna extra.
Lo que importa realmente no es el año exacto en que naciste, sino tu historial de vacunación y tu inmunidad.
Si naciste después de 2006:
Lo más probable es que estés cubierto si:
- Recibiste dos dosis de la vacuna triple viral (MMR) según el esquema nacional.
- Tienes tu cartilla completa.
En México, el esquema infantil contempla dos aplicaciones, por lo que la mayoría de niños y adolescentes están protegidos si no hubo retrasos.
Si tienes las dos dosis, no necesitas refuerzo.
Si naciste antes de 1990:
Muchas personas nacidas antes de 1957 se consideran inmunes porque tuvieron sarampión de forma natural cuando era muy común.
Si naciste después de esa fecha, lo importante es saber si recibiste las dos dosis o si tuviste la enfermedad confirmada.
Revisar tu cartilla puede ser un pequeño gesto con un gran impacto. Porque cuando se trata de salud, la prevención sigue siendo la mejor opción, en especial en estas circunstancias.
Editora Web Senior en Chic Magazine. Disfruto escribir sobre temas relacionados con celebridades, moda, estilo de vida, salud y belleza.
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