Los tatuajes son hoy una expresión artística popular, especialmente entre las generaciones jóvenes. Pero mientras la tinta permanente gana cada vez más popularidad, la ciencia ha comenzado a preguntarse qué ocurre cuando esos pigmentos permanecen bajo la piel durante décadas.
En los últimos años, distintas investigaciones han encontrado asociaciones entre los tatuajes y ciertos tipos de cáncer, como el linfoma y, aunque no hay motivos para preocuparse ahora mismo, sí provoca preguntas importantes.
¿Hay una relación entre el cáncer y tener tatuajes?
No puede afirmarse que los tatuajes causen cáncer. Por otra parte, algunos estudios sí han detectado una asociación estadística, pero asociación no significa causalidad.
Una investigación sueca publicada en 'The Lancet' en 2024 encontró un 21% más de riesgo de linfoma entre personas tatuadas. Sin embargo, la relación dejó de ser estadísticamente significativa después de ajustar los datos por edad y factores de estilo de vida.
Por otro lado, un estudio danés publicado en 'BMC Public Health' en enero de 2025, con casi 2,700 gemelos, encontró que quienes tenían tatuajes grandes, mayores que la palma de una mano, presentaban 2.73 veces más riesgo de linfoma que quienes no tenían tatuajes.
En melanoma, la evidencia es más contradictoria. Un estudio sueco de 2025 reportó un aumento relativo de 29%, mientras que una investigación de Utah publicada en diciembre de 2025 en el 'Journal of the National Cancer Institute' encontró 56% menos riesgo de melanoma entre personas con cuatro o más sesiones de tatuajes.
¿Por qué habría un riesgo entre los tatuajes y el cáncer?
Una posible explicación está en la composición de algunas tintas. Investigadores han identificado sustancias potencialmente carcinógenas, como hidrocarburos aromáticos, compuestos azoicos y metales pesados.
Los compuestos azoicos pueden degradarse con el tiempo y liberar sustancias cancerígenas, según expertos citados por medios especializados. Además, partículas de tinta pueden desplazarse hasta los ganglios linfáticos y generar inflamación.
Aun así, estos mecanismos son hipótesis que buscan explicar las asociaciones observadas; no demuestran que un tatuaje provoque cáncer. La IARC, agencia de la OMS, reportó en diciembre de 2025 que no encontró una asociación entre tatuajes y cáncer de piel.
Recomendaciones de expertos al tener tatuajes
Ante la incertidumbre, la recomendación no es entrar en pánico, sino ser cuidadosos. Expertos citados por medios especializados aconsejan incluir los tatuajes en el historial médico para facilitar el seguimiento de la piel.
También conviene acudir a estudios de tatuaje regulados y elegir establecimientos que trabajen con tintas de calidad verificada.
Finalmente, hay que observar cambios persistentes en la piel tatuada, como bultos, inflamación o modificaciones de color, y consultar a un especialista si aparece algo inusual. La protección solar también es importante, porque la tinta puede dificultar la detección de lesiones.
La neuróloga Vifranny Espaillat Durán señala que, aunque el riesgo absoluto sigue siendo bajo, su importancia puede aumentar cuando existen otros factores predisponentes. Por ahora, la evidencia invita a informarse y vigilar la piel, no a asumir que tatuarse equivale a tener cáncer.
¿Lo sabías?
Coordinadora de Chic Magazine digital. Egresada de la Licenciatura en Comunicación de la FES Acatlán. Vivo de cine, los libros, videojuegos y la buena comida.
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