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Nosotros y los objetos del futuro
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01.12.2020 21:44:45
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Apuntes de Diseño y Arquitectura

Nosotros y los objetos del futuro

Lorenzo Díaz Campos

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Los diseñadores constantemente trabajan en la frontera de lo imaginable y lo posible. El uso de las tecnologías de vanguardia alimenta la posibilidad de crear e innovar, resolviendo necesidades cotidianas. El diseño como disciplina busca solventar problemas y solucionar retos para lograr una mejor calidad de vida.

Nuestra relación con los objetos, a lo largo de la historia, ha pasado de ser completamente física a volverse cada vez más simbiótica. De usar la física en la manera más pura a elementos mecánicos. Palancas, apoyos y engranes empezaron a permitirnos crear objetos de mayor complejidad y con mayor número de funciones. La motorización de lo que nos rodea hizo a la fuerza motriz crecer exponencialmente hasta lograr diseños que superaron por decenas de veces nuestra capacidad motriz. De mover palancas a oprimir botones, de hacer esfuerzos extraordinarios con nuestras extremidades a girar perillas con una mano. Poco a poco el diseño y la tecnología han hecho la relación con los objetos que nos rodean más sencilla.

La técnica hace que la miniaturización sea posible y los mecanismos que antes ocupaban enormes chasises o carcasas ahora caben en la palma de nuestra mano. La última revolución tecnológica, la electrónica, ha desvanecido por completo los mecanismos físicos para dar al diseño una infinidad de opciones. Los materiales a nivel nanométrico han creado posibilidades extraordinarias de construcción y los métodos de producción robotizados han dado nueva escala a los lotes y procesos productivos.

Hogares tecnológicos

Pantallas disponibles para uso doméstico apenas en los años 50 ahora son ubicuas. Solo 70 años después nuestra rutina diaria gira entorno a ellas. Información, trabajo, entretenimiento, todo sucede en una pantalla. El encierro provocado por la pandemia, un fenómeno que a estas alturas está claro cambiará todos los aspectos de nuestra vida, nos ha puesto largas horas enfrente de ellas. Se han convertido en nuestro “cara a cara” y nuestra ventana al mundo.

El diseño ha acompañado a la tecnología solucionando la manera en que interactuamos con los objetos. Esto hace a las cosas útiles, funcionales y con suerte bellas. En 1999 tuve una conversación con el Diseñador Uwe Rutemberg que marcó mi perspectiva sobre la disciplina. Sin titubear me dijo: "el futuro del diseño será el diseño de interfaces". Tardé en entender a lo que se refería. Pacientemente me explicó que de facto es algo que ya venía desarrollándose y que era poco interpretada como tal. Egresado de la escuela de ULM me ponía como ejemplo el trabajo de Dieter Rams en Braun y su extraordinaria capacidad para sintetizar y simplificar los botones, diales, perillas y demás artilugios necesarios para operar un aparato. En aquel entonces, las computadoras ponían el ejemplo con los primitivos diseños de Microsoft en donde los íconos eran irrisorios: un folder para archivar y un basurero para desechar los archivos ya no necesarios.

Nuevas tecnologías para TV

Bill Moggridge, padre del término “Intereaction Deisgn” (diseño de interacciones) no escribiría su libro hasta 2008, considerado el texto fundacional de la disciplina. El que fuera cofundador de la mítica empresa consultora de diseño Ideo y director del Museo Smithsonian Cooper Hewitt de Diseño en Nueva York abrió la puerta para que el diseño de las interfaces digitales (el software) fuese considerado eso, diseño. Lo que parecen botones, o teclados o perillas son en realidad simulaciones virtuales de sus antecesores. Conforme los usuarios “nativamente” han dejado de usar esos aparatos que usaban interfaces mecánicas los diseños han comenzado a tener su propia razón de ser y dentro de poco será difícil reconocerlos en su vinculación semiótica con sus antecesores.

La tecnología avanza, la inteligencia artificial, largamente anunciada y hoy muy común, la presencia de modelos matemáticos en forma de algoritmos complejos, son tecnologías que hoy gobiernan nuestra vida. Lo que antes era un botón, después pasó a ser un gesto sobre una pantalla y ahora es factible con un reconocimiento facial, sin mover un dedo. Los objetos más mundanos en nuestro entorno comienzan a estar conectados a la red y pasar a ser parte de la internet de las cosas. Hoy, en el aislamiento físico, estamos más conectados que nunca.

Internet de las cosas

Trazar una línea hacia atrás y ver cuál ha sido la constante resulta, hoy más que nunca, interesante. Los humanos somos animales de objetos y la relación con nuestros objetos marca fuertemente nuestra definición como civilización. Es el diseño el que, en su aseveración más moderna, define esa relación, la forja.

De la piedra a los metales, de los metales a la máquina de vapor, de las fibras naturales a las sintéticas, del cuero al plástico y silicón. De lo físico a lo digital, de la palanca al reconocimiento facial. ¿Qué sigue para el diseño? ¿Cómo nos relacionaremos con los objetos en el futuro?

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