Hay historias de amor que no solo resisten el paso del tiempo, sino que se fortalecen con él.
Así es la de Juanny Alonso Puentes, licenciada en Administración de Empresas y corazón del hogar y de Alberto Allegre del Cueto, ingeniero civil dedicado a la construcción, quienes este año celebran 44 años de matrimonio con la convicción de que, si tuvieran la oportunidad, volverían a elergirse.
¿Cómo se conocieron Juanny y Alberto?
Su encuentro fue tan espontáneo como inolvidable: una amiga en común los presentó y, poco después, Alberto mejor conocido como Beto se “coló” a la fiesta de cumpleaños de Juanny. De esa anécdota nació una amistad que pronto se transformó en amor.
Fueron cuatro años de noviazgo mientras ella cursaba la carrera y él la concluía; más tarde, Alberto realizó una maestría en Stanford y, a su regreso, comenzaron a trazar el plan de una vida juntos. El anillo llegó en diciembre y seis meses después, en junio, sellaron su historia.
Se casaron el 19 de junio de 1982, ella con 23 años y él con 27, en una boda entrañable rodeada de familia y amigos. El banquete tuvo lugar en el Casino de La Laguna y la luna de miel los llevó a San Diego, recorriendo la costa hasta San Francisco, marcando el inicio de una aventura compartida.
Así es la familia que formaron Juanny y Alberto
Hoy, Juanny y Alberto son orgullosos padres de tres hijos: Alberto, médico pediatra; Anabel, ingeniera civil; y Astrid, ingeniera industrial, todos felizmente casados. La familia creció con la llegada de cinco nietos: Emiliano, Alba, Juan Pablo, Álvaro y José Enrique que llenan de vida cada reunión.
La clave de su relación, coinciden, ha sido el respeto y la comunicación. A ello se suma la admiración mutua: Juanny destaca la paciencia, serenidad y responsabilidad de Alberto, así como su compromiso con la educación y la comunidad de La Laguna. Él, por su parte, admira la constancia de Juanny, su dedicación a la familia y su capacidad de inspirar a quienes la rodean a ser mejores personas.
De novios pasaron a esposos; luego, a padres, y hoy son amigos, confidentes, abuelos y compañeros. Disfrutan viajar al menos una vez al año con hijos y nietos, compartir cenas con amigos, asistir a bodas, pues se confiesan muy amigueros, ver televisión y, sobre todo, contarse cómo fue su día, cada uno a su manera.
Entre risas, bromas y un sentido del humor que los caracteriza, celebran no ser cursis ni melosos, sino auténticos.
Su mensaje para las nuevas generaciones es claro: "El matrimonio no es color de rosa; requiere que cada uno dé su cien por ciento, alimente el amor con detalles, respeto y diálogo, y se acepten tal como son", indica Juanny.
Porque, como bien lo resume su filosofía de vida, con amor todo se puede. No se trata de ser iguales, sino de aprender a disfrutar las diferencias. Y en esa elección diaria, Juanny y Alberto han encontrado el secreto de un amor excepcional.
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