Si pensabas que el lugar más sucio de tu cocina era el fregadero o la tabla para picar, hay algo que probablemente no habías considerado: la esponja con la que lavas los trastes todos los días.
Así, este pequeño objeto puede acumular millones de bacterias en muy poco tiempo, incluso cuando la enjuagas con agua y jabón después de cada uso. Pero, la buena noticia es que desinfectarla de forma efectiva es más sencillo de lo que parece.
¿Cómo puedes cuidar tu esponja para trastes y evitar que se convierta en un foco de bacterias?
La fibra o esponja para lavar los trastes es uno de los artículos de limpieza más utilizados en la cocina, pero también uno de los que puede acumular más microorganismos si no se usa correctamente.
De acuerdo con Profeco, el mantenerla limpia, seca y reemplazarla con frecuencia es clave para evitar la proliferación de bacterias, las cuales podrían contaminar los utensilios y los alimentos.
Y antes de estrenarla, se recomienda enjuagarla, incluso si viene sellada, además de probarla en una superficie pequeña para comprobar que no raye los utensilios.
También es importante elegir el tipo de fibra adecuado según el material que se va a limpiar, ya que existen modelos abrasivos, de doble cara, con esponja, con acabado antibacterial o diseñados para superficies delicadas.
¿Cómo puedes desinfectar tu esponja de trastes?
De acuerdo con especialistas y organismos de seguridad alimentaria, las esponjas de cocina pueden albergar miles de millones de bacterias debido a su estructura porosa, y al contacto permanente con la humedad y los restos de alimentos.
Así, una investigación publicada en Scientific Reports por Markus Egert y su equipo de la Universidad de Furtwangen encontró una elevada concentración de microorganismos en esponjas de uso doméstico.
Mientras tanto, un estudio encabezado por la Dr. Manan Sharma, del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), determinó que los métodos más eficaces para desinfectarlas son colocarlas completamente húmedas en el microondas durante uno o dos minutos (siempre que no contengan partes metálicas), o lavarlas en el lavavajillas con ciclo de secado.
Los CDC y el USDA también consideran efectiva la desinfección con una solución de cloro diluido, aunque advierten que ingredientes como el vinagre o el jugo de limón no eliminan de forma significativa las bacterias presentes en la esponja.
Además, recomiendan sustituirla cada una o dos semanas, o antes si presenta deformaciones, malos olores o pierde eficacia al tallar.
Asimismo, el mantener fibras distintas para diferentes tareas de limpieza también ayuda a evitar la contaminación cruzada y a prolongar la vida útil de los utensilios.
¿Cómo puedes elegir la esponja o fibra adecuada?
Las fibras abrasivas, generalmente de color negro o verde, están pensadas para remover grasa incrustada en sartenes, parrillas y utensilios resistentes.
En cambio, las de doble cara combinan una esponja suave de poliuretano o celulosa con una superficie abrasiva de nailon o poliéster, por lo que resultan ideales para lavar vajillas, vidrio, acero inoxidable y azulejos.
También existen versiones con acabado antibacterial y otras recubiertas de fibra, las cuales mejoran la absorción de agua.
Y para conservarlas en buen estado, se recomienda enjuagarlas inmediatamente después de cada uso, retirar cualquier residuo de comida o detergente, exprimirlas y dejarlas secar en un lugar bien ventilado.
Asimismo, es importante evitar dejarlas sumergidas en agua jabonosa, ya que la humedad constante acelera el desgaste de los materiales, disminuye su capacidad de limpieza y favorece la aparición de malos olores y microorganismos.
¿Lo sabías?
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
