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PERSONAJES

Miguel Flores, esencia de un regio

Entre la intensidad de la vida pública y la calma profunda del campo, Miguel Florescomparte la visión, los momentos clave y los valores que han marcado su trayectoria

Miguel comparte cómo la naturaleza y el silencio del rancho moldean su carácter / Foto: Juan Manuel Villaseñor
Miguel comparte cómo la naturaleza y el silencio del rancho moldean su carácter / Foto: Juan Manuel Villaseñor
Alexis Herrera

Empresario, servidor público y padre de familia, Miguel Flores encarna un perfil moderno y cercano, equilibrando la responsabilidad de su cargo con una vida profundamente arraigada en los valores que lo han formado. Conoce lo que el secretario de Gobierno nos platicó en entrevista.

Con estudios en Administración de Empresas y una trayectoria consolidada en la iniciativa privada antes de integrarse al servicio público, Miguel encuentra en su familia y en el rancho una fuente de serenidad absoluta.

Allí, entre el aire libre, sus caballos y la quietud de la naturaleza, logra desconectar, despejar la mente y recargar energía para su día a día.


Miguel, sabemos que llevas una vida acelerada, con días impredecibles y un ritmo que pocas veces se detiene. ¿Cómo logras mantener ese equilibrio cuando todo puede pasar?

Lo que realmente me mantiene con los pies en la tierra es observar la vida diaria de la gente. Ver cómo los ciudadanos enfrentan sus rutinas, cómo viven sus desafíos, etcétera. Todo eso, te da una perspectiva.

Definitivamente, hace que siempre estés aterrizado y que entiendas las problemáticas de todos. Al final, mantener este ritmo no es solo cuestión de agenda, sino de propósito. Y cuando tienes claro lo que te mueve, encuentras la manera de seguir adelante, por más intenso que sea el camino.

Enfocándonos en tu trayectoria, ¿cuál dirías que ha sido el momento que realmente marcó tu carrera? Ese que, recientemente, ha tenido un valor especial para ti.

Creo que hay dos momentos que han marcado un antes y un después en mi vida profesional. El primero fue cuando finalmente logramos obtener el presupuesto este año. Fue un proceso largo, complejo, de mucho trabajo en equipo, y al verlo concretado entendí la importancia de la constancia y de no soltar las cosas hasta que suceden.

Y el segundo, sin duda, fue cuando el gobernador me dio la confianza y el honor de invitarme a asumir esta responsabilidad. Ese gesto, ese reconocimiento, te mueve por dentro. Te obliga a dar lo mejor de ti y a entender que no sólo es un cargo, sino más un voto de confianza. Esos dos episodios han sido los momentos más significativos.


Ahora que tocamos el tema de los regios, nos gustaría preguntarte, ¿qué sientes que define a un regio?

Para mí, ser regio es llevar en el ADN del gusto por el trabajo y la disciplina. Es crecer con la idea de que las cosas se construyen con esfuerzo y constancia.

Pero también es disfrutar lo sencillo, una buena carnita asada, una mesa llena de familia y amigos, ese ese sentido de unión que nos caracteriza entre nosotros. Ser regio es sentir orgullo por nuestras raíces, por nuestra manera de salir adelante y por la comunidad que hemos formado.

Y ahora, con el Mundial 2026, mucha gente de todo el mundo vendrá a conocer la ciudad, nuestros cerros y nuestra manera de vivir. En ese sentido, ¿qué crees que distingue a un buen regio?

Creo que un buen regio se reconoce por su buen humor y por esa actitud cálida que recibe a cualquiera con los brazos abiertos. También está nuestra pasión por el futbol, pero igual, como comenté, la carnita asada, que más que una comida es casi un ritual.

Y, sobre todo, diría que lo que realmente distingue a un regio es su ética de trabajo y el valor que le da a la unión familiar. Eso es algo que llevamos muy dentro y que siempre intentamos poner por delante


¿Qué tanto crees que esa vida de rancho y tu amor por los caballos han influido en tu carácter y en tu manera de liderar?

Definitivamente han influido muchísimo. El rancho me da un equilibrio que difícilmente encuentras en la ciudad y mucho menos en un trabajo que suele ser un demandante, como el mío. Estar allá, aunque sea cada 15 días, pasar una tarde o una noche, es un desconecte total.

Me ayuda a recargar energía, aclarar la mente y regresar con otra perspectiva. Cuando estás en el campo, rodeado de naturaleza y conviviendo con los caballos, tienes esos momentos de silencio y reflexión que te aterrizan. Y eso, sin duda, influye, me hace ser más paciente, más consciente de que todo tiene un ritmo.

¿Tendrás algún caballo preferido, uno que hayas criado prácticamente toda tu vida que se volvió tan especial para ti?

Sí, hace algunos años tenía uno muy especial que me acompañó por mucho tiempo y que ya pasó a mejor vida. Pero hoy en día, sin duda, mi favorito es Careto. Aunque apenas tiene cuatro años, lo conozco desde que era un potrillo.

Me tocó verlo crecer, entrenarlo poco a poco y acompañarlo en todo ese proceso hasta que estuvo listo para montarse. Lo he visto evolucionar, tener carácter, eso hace que le tenga mucho aprecio.

La serenidad del campo y el amor por los caballos, elementos clave en la historia de Miguel Flores
La serenidad del campo y el amor por los caballos, elementos clave en la historia de Miguel Flores


¿Qué es lo que más te llena de la experiencia de montar a caballo?

Es una de las experiencias más especiales que existen. Disfruto muchísimo de la naturaleza, recorrer el rancho a un ritmo distinto, más rápido que caminar, pero sin perder la esencia de estar realmente en contacto con ella.

No es lo mismo andar en un vehículo con motor, aquí estás conectado con un ser vivo, sintiendo su paso, su energía. Esa conexión es algo único. Además, mientras avanzas, vas observando la vida del campo tal cual es, los animales, el aire limpio, los paisajes, eso te mete en un estado de tranquilidad y presencia total.

Hay algo que te distingue en esta posición: el término ‘Rancheric’. ¿Qué significa realmente esa palabra para ti?

Esa palabra nació de una historia muy corta. Un día estábamos en el rancho con la familia y escuché a una sobrinita, de unos 15 años de edad, decir la palabra ‘aesthetic’.

Le pregunté qué significaba y me dijo: ‘Tío, es algo súper bonito, armonioso, bien combinado’. Entonces me puse un sombrero y en broma le dije: ‘Ah, pues entonces yo soy rancheric’. Y se quedó. Con el tiempo, ese término empezó a representar una mezcla de lo que soy.

Miguel Flores incorpora su estilo “rancheric”, una mezcla de identidad, raíces y autenticidad.
Miguel Flores incorpora su estilo “rancheric”, una mezcla de identidad, raíces y autenticidad.


Tomando esto en cuenta, ¿qué te gustaría que las personas conocieran de ti realmente?

Creo que es importante que la gente conozca mi vida diaria, mi vida familiar. Muchas veces, la dinámica del trabajo nos envuelve y terminan viendo sólo a un personaje serio, a alguien que tiene que tomar decisiones difíciles y estar en constante movimiento. Pero también existe un lado humano, cariñoso y es válido mostrar esa parte de quién soy.

Para finalizar, ¿qué es lo que más disfrutas de tu día a día actualmente?

Hoy, en el trabajo que tengo, antes sentía que podía aportarle un granito de arena a la sociedad; ahora, en la posición en la que me encuentro, siento que puedo aportar una montaña entera.

Eso me llena de orgullo y me motiva profundamente. Saber que mi trabajo influye en el futuro de mis hijos y de todos los nuevoleoneses es, sin duda, lo que más disfruto y lo que me impulsa cada día.


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